El fin del mundo - por Joaquín Rábago

El fin del mundo - por Joaquín Rábago

“Se acerca el fin del mundo”, me escribe un amigo profesor, alarmado por las noticias que se suceden de viejos y nuevos conflictos.

EL MUNDO ESTALLA POR ChatGPT

Y me manda él mismo algunas informaciones que han publicado los medios en los últimos días y que resultan todo menos tranquilizadoras.

El secretario de Estado del Gobierno de Donald Trump quiere “sustituir al Gobierno de Cuba por un títere de la CIA”, escribe The New York Times.

Marco Rubio, añade el periódico, está convencido de que Cuba es el sostén de Maduro, por lo que eliminando al líder venezolano se cortaría esa cuerda de salvamento y se “desestabilizaría al régimen” de La Habana.

El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, visita el Centro de Cooperación Civil-Militar en Kiryat Gan, Israel, el 24 de octubre de 2025. (Departamento de Estado/Freddie Everett)

Las fuerzas de operaciones especiales de EEUU abordaron un buque que iba de China a Irán y destruyeron en aguas del océano Índico su carga porque supuestamente tenía aplicaciones militares, publica The Wall Street Journal.

Crece la preocupación en Washington por los cargamentos procedentes de China y de los que  sospecha que sirven para rearmar con misiles a Irán, el país al que quiere destruir su aliado Israel.

Un día después de que EEUU capturase, en una clara operación de piratería en el Caribe,  un buque que transportaba petróleo venezolano, Irán abordó en el golfo de Omán un carguero con 6  millones de diesel y detuvo a sus dieciocho tripulantes.

Israel, escribe por su parte The Times of Israel, ha llegado a la conclusión de que el daño que infligió al programa iraní de misiles balísticos es menor que lo que creyó en un principio”.

Según este periódico, que cita a su vez fuentes de la CIA,  “Irán posee actualmente unos 2.000 misiles balísticos, más o menos los que tenía antes de la guerra de los doce días”, en la que Irán lanzó 600 misiles de los 2.000 de que entonces disponía.

La que los medios israelíes llaman “la guerra de los doce días” es la que estalló cuando, el pasado junio,  Israel llevó a cabo los que calificó de “ataques preventivos” contra Irán y EEUU intentó rematar la tarea bombardeando a su vez tres instalaciones nucleares iraníes.

En Estados Unidos, el Gobierno de Donald Trump planea, según la agencia Bloomberg, contratar a empresas privadas para llevar a cabo ciberataques contra sus enemigos.

Y llega de pronto de la convulsa Siria la noticia de que la aviación estadounidense está llevando allí numerosos bombardeos para vengar la muerte de dos de sus militares en ese país árabe que preside ahora un ex líder de Al Qaeda al que apoya Washington.

Mientras tanto en Europa, un ataque masivo ruso con drones y misiles contra la infraestructura energética del sur de Ucrania ha causado importantes apagones en Odesa y regiones próximas.

Los drones infligieron graves daños a tres buques turcos atracados en el puerto de Odesa lo que aumenta las tensiones entre Turquía, miembro de la OTAN, y Rusia.

Harta de los ataques ucranianos a su flota, Rusia podría bloquear ese y demás puertos de Ucrania en el mar Negro.

Según el ministerio de Defensa ruso, hay documentadas 600 violaciones por el ejército ucraniano de la  Convención Internacional sobre Armas Químicas.

El general al frente de las tropas de defensa frente a las armas nucleares, químicas y biológicas incluso acusa a Kiev de estar preparando una “bomba sucia” para llevar a cabo  un ataque de “falsa bandera”.

Con ese objetivo, de creer al general Andréi Rtishchev,  los ucranianos han importado de contrabando de Rumanía y Polonia combustible nuclear gastado.

ALEXEY RTISHCHEV

El Gobierno de Kiev, que pierde cada vez más territorio nacional y más hombres en su guerra con Rusia, insiste en que no cederá nada al agresor, en lo que se siente respaldado por los dirigentes europeos.

Éstos han decidido desafiar a Rusia, confiscando con carácter indefinido más de 140.000 millones de sus activos en Europa.

Se proponen así garantizar que continúa la guerra de Ucrania durante al menos dos años más en espera de algún cambio en Washington, sin que parezca importarles cuántos ucranianos y rusos mueran mientras tanto.

Y podría seguir. Me vienen de pronto a la cabeza unos versos de T.S. Eliot en su poema “Los hombres huecos”:  “Éste es el modo en que el mundo acaba/no con un estallido sino con un gemido”. Me temo que puede ocurrir justo lo contrario.

 

JOAQUÍN RÁBAGO

 

CHEMA TANTE