CENTENARIO: Frantz Fanon puso al desnudo las contradicciones del sistema colonial - por Joaquín Rábago

CENTENARIO

Frantz Fanon puso al desnudo las contradicciones del sistema colonial

Joaquín Rábago

El psiquiatra y escritor revolucionario Frantz Fanon, de cuyo nacimiento se cumplen ahora cien años, puso al desnudo las contradicciones del sistema colonial.

Como otros pensadores anticoloniales, entre ellos Aimé Césaire o Suart Hall, Fanon nació en las Antillas francesas, en su caso concretamente en Martinique.

La vida en esa región caribeña se caracterizaba por la criollización, por el mestizaje más que por el apartheid,  y muchos descendientes de esclavos africanos pasaban al servicio bien de los terratenientes, bien del Estado colonial.

Y se veían a sí mismos sólo como víctimas, como objetos, sino al mismo tiempo como sujetos del sistema impuesto desde la metrópoli.

Y como escribió uno de ellos, el poeta y novelista, Édouard Glissant, a quien se debe precisamente el concepto de “criollización”, sólo cuando llegaron a  Europa se dieron cuenta plenamente de la dominación de que eran objeto.

ÉDOUARD GLISSANT

Con sólo dieciocho años, Fanon se alistó en las Fuerzas Francesas Libres creadas por el general Charles de Gaulle tras la ocupación de la metrópoli por el Ejército nazi.

DE GAULLE

Y en ellas, concretamente en Marruecos, comprendió que el racismo no se limitaba al régimen colaboracionista de Vichy contra el que combatía, sino que también existía en aquel ejército de voluntarios.

Fanon vio como los soldados de piel oscura, por ejemplo, los senegaleses era a los primeros a los que los mandos militares convertían en carne de cañón, enviándolos a la línea de fuego antes que a los blancos.

En la guerra, Fanon resultó herido y se portó con tal valentía que se hizo merecedor de la “Croix de guerre”, que le concedió  Raoul Salan, precisamente uno de los cuatro generales  felones que organizaron el golpe de Estado de Argel contra De Gaulle y el Gobierno de Michel Debré.

SALAN SALUDA A DE GAULLE

Fanon comprendió entonces que la guerra de los aliados contra el régimen hitleriano era en el fondo la guerra del “hombre blanco”, que los intereses de los antifascistas europeos no coincidían con los de su gente.

Lo que no perdonaba al Führer el ciudadano medio europeo, humanista y cristiano, era, como escribió Fanon en su ensayo “Sobre el Colonialismo”, que emplease en Europa métodos que hasta entonces sólo se aplicaban a los  árabes argelinos, los culíes indios o los negros africanos. 

La frustración que experimentaron los intelectuales antillanos a su llegada a Europa coincidiría con el movimiento de la “negritud”, fundado en 1935 por el poeta senegalés Léopold Sédar Senghor y el guyanés Léon-Gontran Damas como reacción a una realidad que los discriminaba por partida doble: por el sistema colonial de Francia y la sociedad  racista de la propia metrópoli.

En el libro que escribió a raíz de su experiencia argelina y cuya publicación se prohibió en Francia, “El año V de  la Revolución Argelina” (1959), Fanon comentó con sarcasmo cómo el ocupante francés llevaba a cabo su  “grandiosa batalla” contra el velo de la mujer musulmana.

Para Fanon, el intento de “desnudar” de ese modo a la mujer precisamente  en un país donde las violaciones de las argelinas por militares y policías estaban al orden del día no podía deberse a los motivos civilizatorios que se esgrimían.

Al establecer una equivalencia semántica entre “violación” y “velo”, Fanon no defendía como tal esa prenda,  sino que manifestaba su oposición frontal a los “desveladores/violadores”.

Y frente a los teóricos burgueses que tratan de psicologizar y parcelar no sólo el racismo, el antisemitismo o el autoritarismo sino la propia rebelión contra esos fenómenos, para Fanon una “sociedad es racista o no lo es”.

Suráfrica, Australia o Europa son,  por su estructura colonialista,  sistemas intrínsecamente racistas y ni siquiera los filántropos burgueses y humanistas escapan a esa condición.

El colonizado se convierte automáticamente allí en “un sumiso”, en alguien feo, sucio o sometido a los más bajos instintos. E incluso quienes rechazan esas estructuras racistas, están en el fondo atrapados en ellas.

Tras su expulsión en 1957 de Argelia, donde había ejercido como psiquiatra, Fanon continuó esa profesión en dos clínicas tunecinas, en las que,  pese a no renunciar a los psicofármacos o a los electroshocks para los pacientes, se orientó cada vez más por la llamada “psicoterapia institucional” del psiquiatra y republicano catalán  Francesc Tosquelles (1).

TOSQUELLES INTERNADO EN EL CAMPO DE SETFONS 1939

Como Tosquelles, Fanon veía en el enfermo psíquico a un “alienado” (“aliéné”). Así prohibió el empleo de “camisas de fuerza” en esos centros, en los que creó talleres y abrió hasta un café moro.

Precursor de lo que más tarde se conocería como antipsiquiatría, Fanon inauguró en la capital tunecina una clínica diurna para tratar a pacientes de ambos sexos traumatizados por las violaciones o las torturas, pero también a sus torturadores.

Según Fanon, si la medicina occidental era vista con profunda desconfianza en el mundo árabe era porque el médico, al igual que el cura, el policía, el carcelero o el juez formaban parte del sistema colonial.

Y ocurría que aunque el médico procediese de un medio burgués, anticolonialista y democrático, bajo las circunstancias de la colonia se convertía muchas veces en “parte de la ocupación, la dominación y la explotación”.

Su último libro y también el más famoso, “Los condenados de la tierra”, publicado en 1961 con un prefacio de Jean-Paul Sartre, a la vez que un diagnóstico político, psicoanalítico y cultural de la colonización, constituye un llamamiento al Tercer Mundo a emprender la lucha descolonizadora para crear al hombre nuevo.

Fanon ve el “sistema colonial” como totalidad, que es necesario superar, y para ello se necesita la revolución, que pasa por el recurso a la violencia.

Pero como señala el autor alemán Stefan Ripplinger, a quien debo muchos datos de este artículo, la violencia que predica Fanon no va dirigida contra “el blanco, sino contra la situación colonial”.

STEFAN RIPPLINGER

Sólo la conciencia nacional, que no equivale a nacionalismo, permite abrirse a lo universal.

Fanon no se hacía ilusiones sobre lo que representaba en muchos casos la lucha contra el colonizador, y así explicó en conversación con Sartre: “Los blancos se marchan, pero sus cómplices siguen entre nosotros, armados por aquéllos. La última batalla de los colonizados contra los colonizadores será la que libren entre ellos mismos los propios colonizados”.

Frantz Fanon falleció, víctima de la leucemia, en el hospital de Behtesda, Maryland (EEUU) en 1961.

FRANTZ FANON FUNDACIÓN FRANTZ FANON
  1. Francesc Tosquelles LLaudaró (Reus, 1912- Granges-sur-Lot, 1994, marxista republicano de sensibilidad libertaria es una figura muy interesante de la psiquiatría.