Giulio Cesare in Egitto, una joya de la ópera barroca en Berlín - por Joaquín Rábago
Giulio Cesare in Egitto, una joya de la ópera barroca en Berlín
Joaquín Rábago
No abundan precisamente en los repertorios de los principales teatros del mundo las óperas de los compositores barrocos frente a las del período clásico o romántico como Mozart, Verdi, Wagner o Puccini.
Aunque hay verdaderas joyas musicales como ese “Giulio Cesare in Egitto”, del alemán Georg Friedrich Händel, estrenada ahora en la Deutsche Oper berlinesa en la brillante puesta en escena del escocés David McVicar, quien la montó ya antes para el festival de Glyndebourne.
Escrita para la Royal Academy of Music y estrenada el 20 de febrero de 1724 en el King´s Theatre del Haymarket londinense, “Giulio Cesare” es una de las óperas más exitosas del compositor alemán, a quien los británicos consideran también suyo.
Con ayuda de su libretista, Nicola Francesco Haym, Händel convirtió uno de los romances más famosos de la antigüedad- el que vivieron el militar romano Julio César y la joven reina Cleopatra, de Egipto-,en una historia de celos e intrigas políticas.
La acción se desarrolla a una velocidad trepidante y así mientras Cleopatra trata de afianzar su reino frente a su hermano Ptolomeo con ayuda de César, éste ve envuelto en un torbellino de luchas internas y asesinatos.
El fondo histórico es la campaña de César en Egipto entre septiembre del año 48 y marzo del 47 antes de Cristo durante las llamadas “guerras alejandrinas” que enfrentaron a los dos hermanos egipcios.
César había vencido en Grecia a su rival político, el general romano Pompeyo, y le había perseguido hasta Egipto, donde rivalizaban por el poder Cleopatra y Ptolomeo.
El libretista se tomó, sin embargo, muchas libertades para convertir su historia en una alegoría de la pasión amorosa y el poder político.
La imaginativa puesta en escena de McVicar da gran importancia a los elementos visuales, aprovechando al máximo la teatralidad del espectáculo y descuidando un poco la dimensión psicológica.
El escenógrafo, Robert Jones, aprovecha también al máximo las enormes posibilidades del teatro barroco con un decorado que representa un palacio de altas columnas y al fondo, un mar agitado en el que aparece de pronto una pequeña armada, la de César.
En otros momentos descienden del techo enormes cortinas de colores que transforman el interior de ese palacio en la lujosa morada de Cleopatra.
McVicar traslada la acción a la era victoriana : los soldados de César visten los uniformes del ejército colonial británico y bailan al ritmo de la música de Händel mientras a su alrededor sirvientes egipcios tocados con los típicos sombreros fez se dedican a barrer o a transportar trastos de un lugar a otro.
El director de escena escocés ha sabido combinar con un toque de humor británico diferentes estilos que van desde la escenografía típica del teatro barroco hasta el moderno music hall o el teatro de variétés sin que, como uno pudiera temer, resulte demasiado estridente.
De los cantantes habría que destacar a la rusa Elena Tsallagova como Cleopatra y al contratenor Cameron Shahbazi (su hermano Ptolomeo). El también contratenor Christophe Dumaux, en el papel de Julio César, domina la acrobacia vocal del personaje aunque su voz resulte en momentos demasiado débil.
Más bien decepcionante es, sin embargo, la dirección musical del italiano Alessandro Quarta, que adolece de falta de pasión y de brío sobre todo en las arias da capo tan típicas del barroco.