Guerra de intereses en el Cáucaso Sur - por Joaquín Rábago

 

Guerra de intereses en el Cáucaso Sur

Joaquín Rábago

Una guerra de intereses tanto comerciales como geoestratégicos ha estallado en el Cáucaso Sur, hasta hace poco esfera de influencia rusa.

Estados Unidos, que tiene como principal objetivo en esa región el cerco de Rusia, aprovechó la negociación de un acuerdo de paz entre Azerbaiyán y Armenia para conseguir el derecho de tránsito por un corredor estratégico.

Se trata de la que Washington ya ha bautizado como “Ruta de Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales” y sobre la cual EEUU tiene derecho exclusivo de  paso por un plazo de  99 años.

El pasillo en cuestión atraviesa territorio armenio y une a Azierbaiyán con la república autónoma de Najicheván, que es en realidad un exclave azerí que tiene fronteras con Armenia, Turquía e Irán.

Los mayores beneficiarios son Estados Unidos y su aliado de la OTAN Turquía, que,  gracias a esa infraestructura,  tendrá enlace directo con el mar Caspio y el Asia central, sorteando tanto al Irán como a Rusia.

La Turquía de Erdogan tendrá con ese corredor mayor capacidad de influencia en toda la región de Asia central y al mismo tiempo en el abastecimiento energético de Europa.

Estados Unidos se asegura a su vez la presencia en Transcaucasia o Cáucaso meridional y limita la influencia de que gozaba hasta ahora la Federación rusa en esa región.

El pasillo competirá con el corredor internacional de transporte norte sur que planean Teherán y Moscú así como con los proyectos chinos de infraestructuras en Asia central y el Cáucaso en el marco de su Nueva Ruta de la Seda.

El corredor que llevará el nombre del presidente Trump discurre a lo largo de las fronteras meridionales de Armenia y Azerbaiyán y cerca de la frontera iraní.

Teherán se siente así cada vez más amenazado por Estados Unidos y no sólo por sus bases militares al sur, al oeste y al este, sino ahora también por ese corredor en el norte.

Por él podrían pasar  no sólo productos turcos y gas o hidrocarburos azeríes, sino también material militar de la OTAN.

Una delegación iraní encabezada por el presidente  Mazoud Pezeshkian y de la que formaban parte varios ministros viajó esta semana a Armenia para a expresar su enorme preocupación por ese corredor que forma parte del acuerdo de paz entre Ereván y Bakú.

Con anterioridad a esa visita, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, afirmó que su país no tolerará la creación de ese corredor.

En el mismo sentido se expresó el ministro iraní de Exteriores,  Abbas Aragchi: “Nuestro principal deseo es que no haya cambios en la situación política de la región y que no entren en ella fuerzas extranjeras”.

En una conferencia de prensa conjunta con los representantes de Teherán, el primer ministro armenio, Nikol Pachinian, aseguró que su país tendrá jurisdicción exclusiva sobre el corredor.

La realidad es, sin embargo, que el Ejército armenio ha llevado a cabo esta misma semana maniobras conjuntas con Estados Unidos. Washington ha metido ya la cabeza en la Transcaucasia y parece difícil que la saque de ahí.

ARMENIA ESTADOS UNIDOS

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JOAQUÍN RÁBAGO