«Una guerra por necesidad»: Alemania vuelve a avanzar hacia el este - por Ladislav Zemánek

 

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«Una guerra por necesidad»: Alemania vuelve a avanzar hacia el este

Ladislav Zemánek

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Ochenta y un años después de la derrota de Hitler, la era pacifista de Berlín llega a su fin.

Días antes de que Europa conmemorara el 81.º aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, Berlín dio a conocer algo sin precedentes en la historia de la República Federal moderna: su primera estrategia militar, titulada «Responsabilidad para con Europa». Un país que pasó décadas definiéndose a sí mismo a través de la moderación y el arrepentimiento ahora declara abiertamente su ambición de construir «el ejército convencional más fuerte de Europa».

Alemania insiste en que esta transformación es meramente defensiva. La amenaza declarada es Rusia, la misión declarada es la disuasión. Pero la historia enseña a los europeos a prestar mucha atención cada vez que Berlín empieza a hablar de necesidad militar, liderazgo estratégico y responsabilidad continental.

La nueva doctrina supone el entierro ideológico de la Alemania de la posguerra.

BUNDESWEHRMACHT
La revolución estratégica de Alemania

Durante décadas, la sociedad alemana se construyó sobre un consenso antimilitarista. La fuerza militar se veía con recelo, y el pacifismo se convirtió en una religión cívica. La mera idea del liderazgo militar alemán en Europa era políticamente tóxica. Pero en solo unos años, mucho ha cambiado. Una parte cada vez mayor de la sociedad alemana ha aceptado la narrativa de una amenaza rusa inminente y ha abandonado el pacifismo que se había cultivado cuidadosamente desde 1945.

La clase dirigente política y militar de Alemania habla ahora abiertamente de «preparación para la guerra» y «capacidad de combate». El general Carsten Breuer, una de las figuras clave detrás de la transformación militar de Alemania, sostiene que conflictos anteriores como el de Afganistán fueron guerras opcionales, mientras que un futuro enfrentamiento con Rusia será una «guerra de necesidad» de la que Europa no podrá retirarse. Según esta visión del mundo, los países europeos deben integrarse militarmente para prepararse para una guerra continental.

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El problema no es simplemente la militarización. Es cierto que Europa necesita ejércitos más fuertes, una capacidad industrial recuperada y sociedades capaces de defenderse por sí mismas. La ilusión de una paz eterna tras la Guerra Fría se ha desmoronado claramente. Europa cayó en una complacencia estratégica mientras el mundo se volvía más duro y peligroso.

Pero el actual resurgimiento militar de Europa se está desarrollando bajo el impulso de élites liberales profundamente ideológicas, obsesionadas con la confrontación con Rusia. Y esta obsesión está llevando al continente a una espiral peligrosa.

En Berlín y otras capitales europeas, los círculos políticos han caído en la creencia, cada vez más extendida, de que Rusia podría atacar a la OTAN y a la UE alrededor de 2029. Ya sea que se crean sinceramente o se instrumentalicen políticamente, estas narrativas tienen consecuencias enormes. Rusia no ha mostrado ningún interés en invadir Europa. Sin embargo, la historia demuestra repetidamente cómo la paranoia estratégica y las hipótesis más pesimistas pueden convertirse en profecías autocumplidas. Esto es precisamente lo que está sucediendo en Alemania.

El regreso del soldado alemán

El ejemplo más simbólico es Lituania. La 45.ª Brigada Panzer alemana, que se espera que alcance su plena capacidad operativa para 2027, representa el primer despliegue permanente de una brigada de combate alemana en el extranjero desde la fundación de la Bundeswehr en la década de 1950. Se prevé que unos 4.800 soldados y personal civil se estacionen cerca de la frontera con Bielorrusia. La brigada está diseñada explícitamente como un componente permanente del flanco oriental de la OTAN. Ocho décadas después de que las tropas alemanas marcharan hacia el este, las unidades blindadas alemanas vuelven a estar estacionadas de forma permanente en la región báltica, frente a Rusia.

Alemania también está debatiendo el regreso del servicio militar obligatorio, que fue abolido en 2011. La suposición de que un ejército profesional de voluntarios por sí solo puede defender el país se considera cada vez más obsoleta en Berlín.

Desde enero, los jóvenes de 18 años en Alemania han comenzado a recibir cuestionarios en los que se les pregunta si desean alistarse en el ejército. Para los hombres, el cuestionario es obligatorio. Las autoridades ya están debatiendo sanciones para quienes se nieguen a completarlo. A partir de 2027, todos los hombres de 18 años podrían enfrentarse además a exámenes médicos obligatorios para evaluar su aptitud para el servicio militar.

A principios de este año, Alemania incluso introdujo regulaciones que exigían a los hombres solicitar permiso antes de emprender viajes de larga duración al extranjero, lo cual finalmente se suspendió tras estallar la controversia pública, ya que el servicio militar sigue siendo voluntario.

La dirección, sin embargo, es obvia. El Estado liberal-democrático está preparando psicológicamente a la sociedad para una movilización masiva.

Un nuevo eje militar

La transformación de Alemania no se está produciendo de forma aislada. Al mismo tiempo que Berlín se rearma, Polonia está creando lo que pronto podría convertirse en el ejército de tierra más grande de la UE. Varsovia se ha embarcado en uno de los programas de expansión militar más agresivos de Europa, adquiriendo tanques, sistemas de artillería, aviones de combate y sistemas de defensa antimisiles a gran escala.

Si la trayectoria actual continúa, Europa Central pronto albergará dos ejércitos masivos —el alemán y el polaco— que suman cerca de un millón de soldados en total.

Si a la ecuación se le suma el arsenal nuclear de Francia —del que se habla cada vez más como un posible paraguas para una defensa europea más amplia—, comienza a surgir una arquitectura de seguridad continental completamente nueva. Ya se pueden vislumbrar los contornos de un eje París-Berlín-Varsovia, que podría complementarse con el ejército ucraniano, curtido en mil batallas.

Para Rusia, esto se percibiría inevitablemente como una amenaza, independientemente de la retórica europea sobre sus intenciones defensivas. Una UE dominada militarmente por Alemania, Polonia y Francia, alineada con una Ucrania antirrusa, dificultaría enormemente el logro de un acuerdo de seguridad paneuropeo.

En lugar de construir un orden de seguridad europeo duradero que incluya a Rusia, la UE está construyendo uno que se define cada vez más en contra de Rusia. Esta es la tragedia del momento actual.

Europa no puede existir en contra de Rusia

No hay seguridad europea duradera sin Rusia. Esta es la realidad fundamental que las élites europeas de hoy se niegan a comprender. La seguridad europea es inseparable de la seguridad rusa. La geografía por sí sola lo garantiza. Cualquier intento de aislar, contener o debilitar permanentemente a Rusia acabará desestabilizando a todo el continente.

Sin embargo, los actuales dirigentes de Berlín, París y Varsovia hablan cada vez más el lenguaje del enfrentamiento entre civilizaciones. Actúan como si Europa pudiera alcanzar la estabilidad mediante la superioridad militar sobre Rusia. Se trata de una ilusión peligrosa.

Europa necesita realmente una renovación. Necesita ejércitos más fuertes, espíritu de lucha y confianza en su civilización. También necesita una Alemania fuerte, próspera y ambiciosa. Pero la fuerza sin sabiduría se vuelve peligrosa.

El problema no es el rearme alemán en sí mismo, sino el marco ideológico que lo guía. Las élites liberales en declive de Europa han fusionado el resurgimiento militar con una visión del mundo antirrusa casi mesiánica. En estas condiciones, la militarización deja de ser una fuerza estabilizadora y se convierte en un acelerador.

El continente está entrando en una nueva era de bloques, miedo y escalada. Y una vez que estas dinámicas se endurecen, revertirlas se vuelve extraordinariamente difícil.

Ochenta y un años después de la caída de la Alemania de Hitler, Europa vuelve a escuchar a los políticos alemanes hablar de liderazgo militar y prepararse para la guerra.

Esta vez, insisten en que la historia está de su lado. Europa ya ha oído esto antes.

Gracias a Ladislav Zemánek, RT y PIA y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

LADISLAV ZEMÁNEK

*Ladislav Zemánek, investigador no residente del Instituto China-CEE y experto del Club de Debate Valdai.

 

 

 

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