La Guerra de Ucrania y el Incumplimiento de los Tratados: Crítica al Rearme globalista en Europa - por Carlos Martínez

La Guerra de Ucrania y el Incumplimiento de los Tratados: Crítica al Rearme globalista en Europa

Carlos Martínez

politólogo

de Soberanía y Trabajo

1. Del incumplimiento de los tratados internacionales a la justificación globalista de la guerra y el rearme

La guerra en Ucrania, uno de los conflictos más devastadores en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, ha sido analizada desde múltiples perspectivas. Sin embargo, su origen se encuentra enraizado en un fenómeno menos discutido: el incumplimiento sistemático de acuerdos internacionales y la naturaleza real de la Unión Europea (UE), un proyecto neoliberal que prioriza el rearme sobre la diplomacia y el bienestar social. La violación de tratados históricos, como los acuerdos Reagan-Gorbachov y los Protocolos de Minsk, junto con la expansión de la OTAN, alimentaron las tensiones. El giro militarista de la UE, que no solo pone en riesgo la paz, sino que profundiza la desigualdad y termina de liquidar el estado de bienestar.

Los Acuerdos Reagan-Gorbachov y la Promesa Rota

A finales de la Guerra Fría, las conversaciones entre Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov (1985-1991) sentaron las bases para reducir el arsenal nuclear y aliviar tensiones. Aunque no hubo un tratado formal que prohibiera la expansión de la OTAN hacia el este, existen documentos y declaraciones que sugieren que Occidente habría insinuado limitar su avance geográfico a cambio de la reunificación alemana. Este compromiso tácito fue ignorado en las décadas posteriores, con la incorporación de países exsoviéticos como Polonia (1999) o los Estados Bálticos (2004). Para Rusia, esto representó una traición estratégica que reavivó desconfianzas históricas.

El Golpe de Estado del Maidan y los Acuerdos de Minsk

En 2014, el Euromaidán derivó en la destitución del presidente prorruso Víktor Yanukóvich, presidente electo democráticamente, un evento que Rusia denunció como "golpe de Estado respaldado por Occidente". La anexión de Crimea y el estallido del conflicto en Donbás llevaron a la firma de los Protocolos de Minsk (2014-2015), que buscaban una solución pacífica mediante autonomía para las regiones separatistas y el cese al fuego. Sin embargo, Kiev, con apoyo de la UE y EE.UU., pospuso su implementación, alegando riesgos para su soberanía. El incumplimiento de estos acuerdos, sumado a la solicitud formal de Ucrania para ingresar a la OTAN en 2022, fue interpretado por Moscú como una amenaza existencial, precipitando la invasión.

 ¿Una Alianza Defensiva u Ofensiva?

La OTAN, creada en 1949 como un escudo contra la URSS, perdió su razón de ser tras la Guerra Fría. En lugar de disolverse, se expandió hacia las fronteras rusas, violando el espíritu de cooperación pos-1991. Para Moscú, la posible adhesión de Ucrania —país con profundos lazos culturales y estratégicos con Rusia que además es la cuna de Rusia y durante siglos fue rusa y posteriormente soviética— cruzó una "línea roja". La negativa de la Alianza a discutir garantías de seguridad en 2021 confirmó la percepción rusa de que Occidente buscaba cercarla.

 

La UE como Brazo del Neoliberalismo Militarizado

La guerra aceleró el rearme europeo, justificado como "defensa de la democracia". Sin embargo, este giro responde a una nueva agenda neoliberal que prioriza el gasto militar sobre inversión social. La UE, históricamente impulsora de privatizaciones y austeridad, aprovecha el conflicto para consolidar un complejo industrial-militar que beneficia a grandes corporaciones. El "Fondo Europeo de Paz", que financia armamento para Ucrania, es ejemplo de cómo se desvían recursos que podrían destinarse a salud, educación o reindustrialización y soberanía alimentaria.

 

Misiones Coloniales Disfrazadas de Paz y el papel de España

España, con un ejército que participa en misiones de la OTAN en África y Oriente Medio, gasta el 1.3% de su PIB en defensa (por debajo del 2% exigido por la Alianza). Sin embargo, el gobierno ha anunciado aumentos presupuestarios, a pesar de que el 60% de los españoles rechaza priorizar el gasto militar sobre servicios públicos. Operaciones como las del Libano, Mali o el Sahel, presentadas como "estabilización", reproducen dinámicas neocoloniales y no contribuyen a la seguridad ciudadana. Las destacadas en Rumanía, Eslovaquia y los países bálticos son misiones claramente de guerra contra Rusia.

 

¿Ejército Defensivo o Instrumento de Intereses Globalistas?

La izquierda más coherente y en estos momentos, la izquierda soberanista ha denunciado que el rearme no protege a la población, sino que sirve a los intereses de la OTAN y empresas armamentísticas. Colectivos, Asambleas y nuevas fuerzas políticas exigen reducir el gasto militar, cerrar bases extranjeras en suelo español (como la de Rota) y priorizar la resolución pacífica de conflictos e incluso la salida de la UE.

 

La UE no es monolítica Hungría y el Nacionalismo Disidente

Viktor Orbán, primer ministro húngaro, se ha convertido en un crítico abierto del intervencionismo europeo. Hungría bloqueó fondos militares para Ucrania, insistiendo en que la diplomacia, no las armas. Su postura refleja un rechazo al alineamiento automático con EE.UU. y prioriza la soberanía nacional frente al "globalismo" de Bruselas.

 

Robert Fico: La Izquierda que Defiende la Paz en la UE

En Eslovaquia, el socialdemócrata de izquierda Robert Fico ganó las elecciones en 2023 con una plataforma anti belicista: "No enviaremos ni una bala más a Ucrania". Fico argumenta que la UE está siendo arrastrada a una guerra proxy contra Rusia, mientras ignora las consecuencias económicas para su población. Su gobierno busca mediar junto a Turquía o China, aunque su margen de acción es limitado por la presión de Berlín.

 

Movimientos Sociales: La Calle contra la Guerra

En toda Europa, colectivos pacifistas, sindicatos y partidos de izquierda (desde BSW en Alemania hasta el PCP en Portugal o fuertes movilizaciones callejeras en Grecia) organizan protestas bajo consignas como "No a la OTAN" o "Paz y Justicia Social". Su crítica señala que las élites usan el conflicto para imponer recortes y control social, mientras las corporaciones armamentísticas (Lockheed Martin, Rheinmetall) obtienen ganancias récord. En el estado español entorno al próximo día 15 de marzo se anuncian movilizaciones contra la guerra, que apoyamos.

 

2. Capitalismo vs. Socialismo: La Guerra como Herramienta de Acumulación

 

El Capitalismo Bélico

El teórico marxista István Mészáros señaló que el capitalismo genera crisis cíclicas que solo pueden "resolverse" mediante destrucción masiva (guerras) o redistribución radical (reformas sociales). La industria militar, eje del complejo industrial-financiero, necesita conflictos para mantener rentabilidad. En 2023, el mercado armamentístico global superó los 2.2 billones de dólares, con Europa como segundo mayor exportador.

 

El Socialismo como Alternativa de Paz

Frente a esto, la izquierda transformadora y soberanista propone desmantelar el militarismo y reinvertir en políticas sociales: vivienda pública, sanidad universal, empleos verdes y pensiones dignas. Países como Bolivia o Cuba, pese a sus limitaciones, ejemplifican cómo priorizar el gasto social sobre el militar (Bolivia destina solo el 1.5% de su PIB a defensa). En Europa, modelos como el estado de bienestar nórdico, hoy casi destruido y sus países de origen imbuidos de belicismo, muestran sin embargo que otra gestión es posible.

 

3. Por una Europa de Paz y Justicia Social. Por una España soberana

La guerra en Ucrania no es un conflicto aislado, sino el resultado de décadas de políticas que privilegian la expansión geopolítica y el lucro sobre la vida humana. La UE, lejos de ser un proyecto de solidaridad, se ha convertido en un instrumento del capitalismo globalizado, dispuesto a sacrificar el bienestar en el altar del rearme. Sin embargo, la resistencia crece: desde gobiernos como el de Fico hasta movimientos ciudadanos, cada vez más personas exigen diplomacia, no militarismo. La paz solo llegará cuando Europa abandone su adicción a la guerra y se frene la destrucción de lo público y la igualdad.

En el caso concreto del Reino de España, debe finalizar su dependencia de Washington y de Berlín y pasar a defender los intereses de las clases populares y pueblos de España, con una solución republicana sin la opresión de una corona atlantista pro-EEUU y centrarse en solucionar ya, problemas como la vivienda, el fin de la destrucción de la sanidad y todo lo público y la defensa de su industria y agricultura frente a los designios extranjeros que nos dejan tan solo como un balneario turístico y un parque temático y para esto, no a la guerra. 

* Gracias a CARLOS MARTÍNEZ