Para hacer frente a la “amenaza rusa”, a Alemania no le falta el dinero - por Joaquín Rábago

Para hacer frente a la “amenaza rusa”, a Alemania no le falta el dinero

Joaquín Rábago

El Gobierno alemán argumenta siempre que no hay suficiente dinero en sus arcas para mantener el Estado de bienestar al nivel al que sus ciudadanos están acostumbrados, pero ése no es el caso cuando de armarse se trata.

Así, después de que el Gobierno de Donald Trump renunciase al proyecto de su predecesor demócrata, Joe Biden, de instalar en Alemania misiles del tipo Tomahawk apuntando a Rusia, “el eterno enemigo”,  en palabras de su ministro de Exteriores, Johann Wadephul,  Berlín se propone comprarlos ahora  a EEUU.

Germany in fresh push to buy Tomahawks after Trump row FINANCIAL TIMES

Eso es lo que cuenta el diario británico Financial Times, según el cual Holanda y Japón están ya a la espera de recibir también esas armas. Berlín confía, por su parte, en aplacar sus actuales tensiones con EEUU, que, además de renunciar a instalar los misiles prometidos,  ha anunciado la retirada de al menos 5.000 de los cerca de 40.000 militares que tiene aún en suelo alemán.

Está claro en cualquier caso que, pese a lo que pueda decir Trump, la superpotencia no renunciará a su presencia militar en Europa, pues,  más que para defender al continente, le sirve para defender sus intereses estratégicos en Oriente Medio y África. Los aliados europeos no tienen por qué ponerse nerviosos.

Pero el Gobierno de coalición de Friedrich Merz parece que pretende  aplacar a la bestia con la compra a EEUU de los Tomahawk junto al correspondiente sistema de lanzamisiles  Typhon.

El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, planea viajar a Washington aunque sigue esperando a que EEUU responda a la petición de comprar esos lanzamisiles que le hizo el pasado mes de julio.

Según la publicación Politico, propiedad del grupo alemán Springer, que cita un documento del ministerio de Defensa, la intención de Berlín es comprar tres sistemas Typhon y 400 Tomahawks del tipo Block VB.

El coste promedio de un tomahawk es de 1,3 millones de dólares DW

Pistorius confía en que le reciba en la capital estadounidense su ministro de la Guerra, Pete Hegseth, pese a la actual tensión en las relaciones bilaterales por las críticas de Merz a la guerra ilegal de EEUU e Israel contra Irán.

Con la compra a EEUU de esos sistemas armamentísticos, Pistorius trata de cubrir el hueco en la defensa del país que deja, según él, la renuncia por parte de Trump al compromiso de su predecesor a instalar los Tomahawk.

Ese compromiso era en cualquier caso una solución provisional hasta el momento en que los europeos desarrollasen sus propios misiles.

El Pentágono anunció en febrero la firma de un acuerdo con el consorcio armamentista de ese país Raytheon, parte de la RTX Corporation, para incrementar la producción de los Tomahawk.

Según informaciones periodísticas, la guerra de Irán ha reducido prácticamente a la mitad el arsenal estadounidense de ese tipo de armas, y la producción de otros nuevos puede durar años.

El pasado fin de semana, el gigante armamentista alemán Rheinmetall anunció que este año comenzará en su planta de Unterlüss, en el Estado federado de Baja Sajonia, la producción de misiles crucero de largo alcance.

Rheinmetall colaborará en su fabricación con la empresa holandesa Destinus, que ha desarrollado un nuevo sistema bautizado “Ruta Block 2 con 700 kilómetros de alcance y capaz de transportar una carga explosiva de 250 kilos.

La pasada semana, Turquía presentó en una feria de armamento celebrada en Estambul un nuevo misil hipersónico del tipo “Yildirimhan” que puede transportar una carga de hasta tres toneladas a 6.000 kilómetros de distancia. Para la industria de la muerte siempre habrá dinero.

 JOAQUÍN RÁBAGO