Iberismo en el siglo XXI - por Juan F. Vergara / Entre España y Portugal un nuevo país llamado Iberia, comenta Antonio Aguado

Antonio Aguado, coherente veterano socialista, exmilitante del PSOE, señala y comenta este artículo

Entre España y Portugal un nuevo país llamado Iberia, comenta Antonio Aguado 

 

ANTONIO AGUADO

Esto suena muy bien y Juan F. Vergara ha realizado un buen trabajo de partida, para la unión de España y Portugal en un nuevo país que podría denominarse Iberia, aunque sería preferible que se llame y constituya en la República Ibérica. Esta reivindicación la expresaba muy bien el premio Nobel de Literatura el portugués José Saramago. Hasta su fallecimiento el 18 de junio del 2010, vivió en Lanzarote y fue un firme defensor de la referida reivindicación.

REPÚBLICA IBÉRICA

Sin duda, la unidad de España y Portugal, con los lazos de unión que tienen con los países latinos americanos. Por una parte, de Portugal con Brasil que es el más extenso y poblado de Sur América y con arreglo a España, todos los que tienen connotaciones y el idioma castellano, podría configurar un potencial muy extenso de habitantes y desplegar una gran economía a escala global, en la línea que ha hecho el Reino Unido con la Commonwealth (Riqueza Común) y todos sus estados asociados, distribuidos por gran parte del mundo.

La influencia de la unidad de España y Portugal, se incrementaría considerablemente y con toda seguridad, sus voces y reivindicaciones unidas, podrían tener mucho mayor eco y ser bien acogidas a escala internacional.

Antonio Aguado Suárez

 Iberismo en el siglo XXI

Juan F. Vergara

en su web

Orígenes

La voz Iber es de origen íbero, que la utilizaban para nombrar los ríos en general.

Iberia es el nombre con el que los griegos conocían desde tiempos remotos lo que hoy conocemos como la península Ibérica. El historiador griego Heródoto (484-425 a.C.) ya citaba el topónimo Iberia para designar la península, que es conocido en todo el mundo griego. Si bien antes, ese término fue empleado por los tartessos para definir su territorio. Textos muy antiguos citan un río Iberus y un pueblo al que llaman iberos en Huelva. Los griegos conocieron antes y mejor las costas meridionales de la península que las levantinas

Siglo XIX

El Iberismo es un movimiento político-social que defiende la unión de la península Ibérica. Esta ideología nace en el siglo XIX de la mano de republicanos y socialistas españoles y portugueses cuando surgen movimientos nacionalistas de carácter integrador como el Risorgimento italiano o la unificación alemana. Aparte del iberismo político, el autor Sérgio Campos Matos también distinguió un iberismo cultural y un iberismo económico.

Antes de la guerra de Independencia, existieron planteamientos aislados sobre la unión de España y Portugal. El que destaca es el del autor José Marchena, quien, a finales de 1792, realiza una memoria para extender la Revolución francesa a España y Portugal, dirigida al ministro de exteriores francés, Charles-Francois Lebrun. En la memoria planteaba la creación de una República Federal Ibérica. Aunque el verdadero detonante del inicio del iberismo se produjo durante la guerra de Independencia (1808-1814), en la que tanto españoles como portugueses se aliaron de nuevo en un proyecto común: la expulsión de los franceses de la península Ibérica.

Acabada la contienda y restaurado el absolutismo en España, se reanudó la confrontación diplomática entre España y Portugal acerca de la cuestión de la devolución de Olivenza a Portugal. En este contexto, el iberismo se desarrolla como forma de establecer y consolidar el Estado liberal entre las minorías intelectuales de ambos países.

La Revolución liberal de Oporto de 1820, que trajo un período liberal en Portugal, propició la difusión en los lusitanos de las ideas iberistas por sociedades masónicas y liberales españolas.

Tras el retorno al absolutismo en 1823 tanto en España como en Portugal, los liberales españoles refugiados en Londres prosiguieron sus contactos con los liberales del exilio portugués continuando la idea unificadora de la península Ibérica.

En la prensa publicada en el exilio, en “El Constitucional español” o en “O Campeäo portugués”, aparecieron muchos artículos a favor de la unión ibérica.

Y llegó, como no, la división del Iberismo entre monárquicos y republicanos a mediados del siglo XIX.

En el periódico “El Huracán”, publicado entre 1840 y 1841 incluyó en sus páginas los siguientes versos federales e iberistas.

Ante todo, destronar de Borbón la raza infiel, federarnos en tropel con el digno lusitano y ser pueblo soberano sin Cristina ni Isabel.

La publicación de “La Iberia: Memoria sobre las ventajas de la unión de Portugal y España”, del diplomático español Sinibaldo de Mas y Sanz en 1852, revitalizó el iberismo. Intentaba demostrar las ventajas políticas, económica y sociales de la unión de las dos monarquías peninsulares en una sola nación.

Frente a la unión monárquico-dinástica, surgió una alternativa federalista y republicana.

Influidos por la Revolución de 1848 en Francia, unos 400 españoles y portugueses emigrados en París crearon el “Club Ibérico” y organizaron una manifestación frente al Ayuntamiento en la que, precedidos de una bandera con emblemas ibéricos, vitoreando a la federación. En estas circunstancias el “iberismo” pasó a ser un movimiento contra el régimen establecido.

Durante todo el Sexenio Revolucionario el movimiento alcanza su mayor auge tanto en España como en Portugal. Con la Revolución de 1868, los liberales progresistas abogaban de nuevo por la monarquía constitucional. Una vez más surgía la posibilidad de una “unión ibérica” de tipo dinástico y los republicanos reaccionaron con armas contra esos proyectos.

En la Primera República (1873-1874) se aumentó los contactos entre los federalistas españoles y portugueses. Los republicanos españoles abogaban ahora por la Federación Ibérica, aunque permanecía la división entre los republicanos federalistas y centralistas.

En junio de 1873, tras la dimisión de Estanislao Figueras como presidente del poder ejecutivo, Pi y Margall accedió al puesto. España se definió como República Federal y comenzaron los trabajos para elaborar la Constitución Federal de la República Española. En el proyecto presentado por Castelar a las Cortes Constituyentes en julio,

España se componía de los dieciocho Estados siguientes:

Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, León y las Regiones Vascas.

A finales del siglo XIX, el proyecto iberista se fue diluyendo, pero sin llegar a desaparecer.

En junio de 1893, se celebró el Congreso republicano en Badajoz, en el que participaron federalistas tanto de Portugal como de España; pero estos movimientos no encontraban eco porque se manejó en una dimensión utópica, restringido a intelectuales y periodistas.

 Siglo XX

A finales del siglo XIX y principios del XX surgen los nacionalismos periféricos frente al nacionalismo español.

Los catalanistas aspiraban a la realización de la Unión Ibérica, ya que el peso de Castilla y la hegemonía política y cultural del castellano podría disminuir relativamente al quedar incluido Portugal dentro del territorio estatal. No fue casual que Francesc Maciá proclamara la República Catalana, en abril de 1931, con la siguiente frase: l’Estat Català integrat en la Federació de Repúblicas Ibèriques

La llegada de la Primera República Portuguesa en 1910 produjo que los iberistas fueran considerados como traidores, debido a que los monárquicos portugueses habían buscado apoyo en España contra el republicanismo de finales del siglo XIX.

Con la Segunda República española (1931-1939) volvió a reaparecer el iberismo, de forma que la Constitución de 1931, reconocía la doble nacionalidad a los portugueses afincados en España.

Las implicaciones del iberismo, asociado a concepciones políticas y sociales de izquierda, tuvo ejemplos en doctrinas de grupos libertarios como la Federación Anarquista Ibérica (FAI) y la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias.

Los iberistas españoles luchaban por extender la democracia a toda la Península Ibérica en una federación de pueblos libres y fueron vistos como una amenaza por la dictadura portuguesa, de forma que ésta apoyó a los sediciosos en la Guerra Civil española (1936-1939).

Las relaciones entre ambos gobiernos se estabilizaron en el Pacto Ibérico (1942), que soslayó cualquier aspiración iberista por el mantenimiento de fronteras y de los dos regímenes dictatoriales.

Siglo XXI

En la actualidad existen diversas organizaciones iberistas que realizan trabajos de desarrollo de las relaciones peninsulares entre España y Portugal, como es el caso de la Sociedad Iberista: una asociación sociocultural fundada en 2018, que promueve la creación de una alianza estratégica peninsular y europeísta que prevenga la despoblación rural, recupere y mejore el medio ambiente y defienda los Derechos Humanos.

SOCIEDAD IBERISTA

Desde 2016 viene funcionando la Plataforma Civil Ibérica que ha realizado diversos actos públicos en ciudades como Elvas, Guarda y Chaves en Portugal y en Madrid, Barcelona y Ourense en España.

        ENCUESTAS SOBRE LA UNIDAD IBÉRICA
 AÑO LUGAR MEDIO A FAVOR DE LA UNIÓN

2006

Portugal

Periódico Sol

28% portugueses

2006

España

Revista Tiempo

45,7% españoles

2009

Portugal

CIES Lisboa

39,9% portugueses

2009

España

Univ. Salamanca

30,3% españoles

2010

Portugal

CIES Lisboa

45% portugueses

2010

España

Univ. Salamanca

31% españoles

2011

Portugal

CIES Lisboa

46,1% portugueses

2011

España

Univ. Salamanca

39,8 españoles

2016

Portugal

Real Inst Elcano

68% portugueses

2019

España

Web Electomania

71,4% españoles

2019

Portugal

Web Electomania

60,7% portugueses

 

Gracias a Juan F. Vergara y a la colaboración de Antonio Aguado

JUAN F. VERGARA

 https://juanfvergara.com/iberismo-en-el-siglo-xxi/