Indonesia suspende su participación en la Junta de Paz de Donald Trump - por Joaquín Rábago

Indonesia suspende su participación en la Junta de Paz de Donald Trump

Por Joaquín Rábago

Indonesia, el país con la mayor población musulmana del planeta, ha suspendido su participación en la llamada Junta de Paz que ideó Donald Trump para hacer los más descarados negocios en la destruida franja de Gaza.

TRUMP NETANYAHU, JUNTA DE PAZ PARA EL NEGOCIO INMOBILIARIO

El gobierno de esa nación asiática con 190 millones de musulmanes  había hablado en principio de contribuir con ocho mil soldados a la fuerza internacional que debe supervisar allí un alto el fuego, que Israel sigue, sin embargo, violando impunemente.

La participación de Indonesia despertó desde el principio fuertes críticas en el país ya que éste ha apoyado tradicionalmente al pueblo palestino y no tiene relaciones diplomáticas con Israel.

Su ministro de Relaciones Exteriores, Sugiono, justificó el que su gobierno congelase la participación en la Junta de Paz argumentando que la escalada militar en Oriente Medio ha alterado sus prioridades.

SUGIONO

El presidente indonesio, Prabowo Subianto, declaró por su parte que Indonesia abandonaría la Junta de Paz si  se demostraba que ésta no beneficiaba a los palestinos.

La junta creada por el inverosímil candidato al Nobel de la Paz, aunque últimamente el mismo Trump dice que ya no le interesa, se presentó a la opinión pública como un mecanismo para la reconstrucción de Gaza.

Pero, como señala Amnistía Internacional, nace al margen de cualquier rendición de cuentas, de los organismos de derechos humanos y, lo que es más significativo, del propio sistema de la ONU pese a estar respaldada por una resolución del Consejo de Seguridad redactada por Washington.

Sabiendo quiénes están detrás, ese nuevo órgano puede servir para consolidar la ocupación ilegal, el apartheid y el genocidio del Estado sionista contra el pueblo palestino.

Más de seiscientas palestinos han sido asesinados por el ejército israelí desde la entrada en vigor del teórico alto el fuego y, como denuncia también AI en un informe, la entrada de ayuda humanitaria, siempre supeditada a la autorización de Israel, no cubre ni de lejos las necesidades de los gazatíes, a quienes no se ha tenido siquiera nunca en cuenta.

La supuesta Junta de Paz es sobre todo un sacacuartos a gobiernos dispuestos a complacer al Donald,  su autodesignado presidente vitalicio, porque para ser miembro permanente, un país tiene  que  estar dispuesto a pagar 1.000 millones de dólares a un fondo controlado por aquél.

Y el objetivo último del republicano no parece ser otro que reemplazar eventualmente con ella a la ONU, todas cuyas agencias abiertamente desprecia,  y de la que dice que es sobre todo incapaz de poner fin a las guerras, a diferencia de lo que él afirma haber conseguido nada menos que en siete ocasiones.

JOAQUÍN RÁBAGO