Intolerables interferencias de los gobiernos en la justicia de otros países - por Joaquín Rábago

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Intolerables interferencias de los gobiernos en la justicia de otros países

Joaquín Rábago

Lo hizo Donald Trump cuando presionó primero con  sanciones punitivas a la justicia brasileña y ordenó sancionar incluso a la esposa del juez que procesó al ex presidente golpista Jair Bolsonaro.

Volvió a hacerlo quien se cree el amo del mundo cuando, esta vez entre risas, animó en el Knesset al jefe del Estado israelí a indultar al primer ministro, el criminal de guerra  Benjamín Netanyahu, acusado en su país sólo de corrupción.

Y últimamente, las autoridades polacas se permitieron reclamar a Alemania, país aliado de la UE y de la OTAN,  que se abstuviese de reclamar a Varsovia la extradición de un ucraniano,  principal sospechoso de la voladura de los gasoductos Nord Stream.

Según Varsovia, el atentado terrorista contra esas  infraestructuras de propiedad germanorrusa en nada perjudicó a Polonia, sino que benefició, por el contrario, a “los  intereses de seguridad polacos”.

DONALD TUSK

Para el primer ministro polaco, Donald Tusk, el problema no es que se dinamitasen  los gasoductos -  por cierto, un atentado medioambiental en toda regla-, sino que hubiesen llegado a construirse.

Y para su ministro de Exteriores, Radoslaw Sikorski, muy vinculado a los halcones de ambos lados del  Atlántico, quien cometió ese atentado no merece un castigo, sino la orden del mérito polaca. La desfachatez de algunos políticos de la UE no parece tener límites.

Según el Gobierno de Varsovia, la investigación iniciada por la fiscalía alemana “puede servir a la justicia germana, pero contribuye a la  injusticia rusa”.

Es interés del Estado polaco, argumenta su Gobierno, “proteger a quienes pudieron participar en los daños al Nord Stream, que era parte de la máquina de guerra de Rusia”, afirmó a su vez el jefe de la Oficina de Seguridad Polaca.

¿Cómo es posible que este tipo de declaraciones puedan producirse en una Unión Europea que dice defender la democracia, sistema de gobierno basado en la división de poderes?

¿No da al traste la argumentación oficial polaca el tan cacareado principio del Estado de derecho: es decir, la propiedad privada?

 El Nord Stream no era propiedad sólo de la rusa Gazprom, sino también de cuatro empresas energéticas de la UE, que poseían entre ellas el 49 por ciento.

Y si para castigar a Rusia por su invasión de Ucrania, Alemania hubiera resuelto suicidarse económicamente renunciando al gas barato ruso para comprar el tres veces más caro y más contaminante de EEUUU, debería haber sido por decisión propia, no por la de Washington, Varsovia, Kiev o Bruselas.

¿Es ése el concepto de soberanía nacional que se ha terminado imponiendo en el bloque de los veintisiete? ¿Es el que defiende la presidenta de la Comisión, la alemana Ursula von der Leyen? ¡Estamos apañados!

 

JOAQUÍN RÁBAGO