Irán - por Gianni Petrosillo
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Irán - por Gianni Petrosillo
CONFLITTI & STRATEGIE
Traducción de Carlos X. Blanco
Veamos cómo funciona la supuesta superioridad moral de las democracias sobre las autocracias.
Durante años, agentes secretos se infiltran en sociedades enemigas (la CIA y el Mossad se especializan, pero no solo ellos; todos hacen lo mismo), se lanzan programas aparentemente inofensivos a través de diversas organizaciones sociales y culturales, se financia a nobles y sinvergüenzas, a los primeros se les da dinero y a los segundos se les ofrecen proyectos y armas. Luego, mediante maniobras especulativas —algo sabemos de esto en Italia, cuando un graduado en literatura era gobernador del Banco de Italia—, la población se exaspera y protesta con razón contra el creciente control sobre sus vidas.
Comienzan las manifestaciones, que al principio son mayoritariamente pacíficas, pero luego el plan se pone en marcha. Los elementos politizados y armados antes mencionados se infiltran entre los manifestantes (tenemos la versión moderada llamada Bloque Negro, mientras que a los demás los enviamos asesinos), y comienzan a incendiar lugares públicos y a matar al azar. En ese momento, grupos entrenados entran en acción, disparando contra la multitud y culpando a la policía. Normalmente, la coordinación entre los distintos niveles de la operación se realiza a través de internet, que algunos han olvidado que originalmente fue concebido como una herramienta militar.
Así, la muerte, los asesinatos y la destrucción se convierten en los regalos que nuestras democracias "superiores" traen a ciertos países, mientras que nuestra narrativa mediática inventa algo completamente diferente para incitar la indignación de nosotros, pobres ingenuos, que publicamos fotos y banderas convencidos de estar en el lado correcto de la historia. Pero todo mal siempre ha aparecido en el escenario mundial con un atuendo angelical; de lo contrario, ¿qué daño haría?
Solo que esta vez, salió mal. Los iraníes bloquearon internet y los satélites. Cómo lograron una operación tan compleja solo lo saben los rusos y los chinos, que ahora están a la par, y en algunos casos superan, a Occidente en avances tecnológicos y militares. La fiesta occidental ha terminado. De la arrogancia estadounidense del pasado, persiste el situacionismo de Trump, que intenta enmascarar un poder que ya no existe con secuestros que no resuelven los problemas de Estados Unidos, provocaciones ahogadas en sangre y guerras indirectas que no logran los resultados deseados.
El mundo ha cambiado para siempre. Que Estados Unidos ataque seriamente a Irán y lo descubrirán. Incluso nosotros, los pobres vasallos, veremos cómo son las cosas en realidad. Ah, ya saben cómo terminará esta conocida farsa: los iraníes arrestarán y ahorcarán a los provocadores que enviamos, entrenamos o compramos para cometer crímenes. En ese momento, nuestros medios volverán a indignarse; miren, dirán, las ejecuciones continúan en Irán.
Es cierto, pero son nuestros hijos de puta los que acaban colgados, los que llamamos mártires de la libertad. No digo que sea así el 100% de las veces, pero tengo razón en un 99%. Y la farsa democrática vuelve a empezar, con la mujercita encendiendo el cigarrillo que se convierte en el símbolo de lo estúpidos que somos y de lo canallas que son nuestros líderes.
Gracias a Gianni Petrosillo, CONFLITTI & STRATEGIE y a la colaboración de Carlos X. Blanco
https://www.conflittiestrategie.it/lira-n