Los jóvenes taiwaneses abogan por la distensión con Pekín - por Joaquín Rábago
Los jóvenes taiwaneses abogan por la distensión con Pekín
Joaquín Rábago
Se empeñan muchos medios de Occidente en acentuar el viejo conflicto entre China y Taiwán porque parece que no les basta con el que tenemos más próximo: el que enfrenta a Ucrania y Rusia y está contribuyendo a la militarización de nuestro continente.
Bajo el actual Gobierno del Partido Democrático Progresista del presidente Lai Ching-Te, Taiwán ha apostado de modo decidido por la independencia, lo cual exige también una fuerte militarización de la isla, además de un estrechamiento de los lazos con Washington.
A finales de marzo hubo una nueva visita a Taiwán de legisladores estadounidenses republicanos y demócratas que mostraron así su apoyo al presupuesto militar de 40.000 millones de dólares.
Pero existe una alternativa a esa política de tensión creciente entre las dos Chinas que tanto parece gustar a nuestros medios, y es la que defiende la jefa de la oposición taiwanesa, Cheng Li-wen.
Cheng, que asumió el pasado noviembre la dirección del principal partido de oposición, el Kuomintang, aboga por la distensión con la República Popular y critica el plan militarista del actual Gobierno.
Como parte de esos esfuerzos diplomáticos, Cheng realizó la pasada semana un viaje de seis días por la República Popular que la llevó a Nankín, Shanghái y culminó en una entrevista en Pekin con el presidente Xi Jinping.
Esa gira tuvo un fuerte componente de política interior: los sondeos muestran que el enfrentamiento radical a Pekín que propugna el actual Gobierno taiwanés es cada vez menos popular entre los jóvenes
Los observadores lo atribuyen no sólo al temor creciente a un conflicto militar con China, sino a la convicción de muchos taiwaneses de con Donald Trump en la Casa Blanca, conviene no fiarse demasiado de Estados Unidos.
Los jóvenes parecen al mismo tiempo identificarse cada vez menos con una identidad exclusivamente taiwanesa y muestran también menor rechazo al principio de una sola China que defiende Pekín.
Como dijo la líder opositora durante su visita a la capital, darle la espalda al independentismo radical es renunciar a la guerra como solución y trabajar en cambio a favor de la paz.
Al margen del componente de política interna de su gira por la China continental, Cheng Li-wen trataba de mandar un mensaje a los políticos de Occidente, que se oponen con cada vez mayor agresividad a la reunificación de las dos Chinas.
Y lo hacen en la deliberada ignorancia de que sólo una parte de la población de la isla defiende una política independentista radical como la del actual Gobierno. La otra parte prefiere la distensión con Pekín.
Como dijo Cheng tras entrevistarse con el presidente Xi, el conflicto en torno a Taiwán no debería ser objeto de explotación política por potencias extranjeras.
El mensaje estaba dirigido claramente a Donald Trump, que visitará pronto China y que trata de aprovechar ese conflicto como instrumento de presión sobre Pekín. Desescalar, según Cheng, no sólo es siempre posible, sino altamente deseable.