Kiev pide urgentemente a EEUU  misiles Tomahawk - por Joaquín Rábago

Kiev pide urgentemente a EEUU  misiles Tomahawk

Joaquín Rábago

Mientras la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, culpa sin pruebas al Kremlin de todo – invasiones de drones, corte de cables submarinos, manipulación de elecciones- , Kiev reclama con urgencia a EEUU Tomahawks con los que atacar a Rusia.

TRUMP ZELENSKI TOMAHAWKS

La que comenzó como una guerra sobre todo de artillería, en la que Rusia tenía una clarísima superioridad, se ha convertido últimamente en una guerra sobre todo de drones, donde ambos países están más equilibrados y que sirve para destruir todo tipo de infraestructuras.

Lo cual no impide que las fuerzas armadas rusas del invasor avancen continuamente y conquisten dos o tres poblaciones al día en lugar de al mes como sucedía antes. Se trata de una guerra de desgaste, en la que Rusia busca la desmilitarización de Ucrania mediante la eliminación o sólo del armamento sino sobre todo de quienes lo manejan. 

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha dejado  claro últimamente  lo que significaría el envío a Kiev de los misiles de largo alcance Tomahawk: significaría la entrada directa de EEUU en el conflicto ya que esas armas no podrían manejarse sin ayuda de especialistas norteamericanos.

Según medios rusos, los Tomahawk, arma que data de los años ochenta del siglo pasado, no son, sin embargo, invulnerables como son hasta ahora los misiles hipersónicos rusos de alcance intermedio Oreshnik.

Los Tomahawk vuelan a velocidades inferiores a la del sonido,  y Rusia ha desarrollado mientras tanto dos generaciones de misiles antimisiles – los S-400 y S-500- perfectamente capaces de interceptarlos.

Hay además la cuestión de cuántos Tomahawks estaría Estados Unidos en condiciones de venderle a la OTAN – tendrían que pagarlos los europeos- pues parece que sólo dispone de 9.000.

Y de ellos, alrededor de 2.000 han sido utilizados por sus Fuerzas Armadas en distintas guerras.

Además, los Tomahawk se disparan normalmente desde submarinos u otros buques de guerra, de los que Ucrania carece prácticamente.

Estados Unidos mientras tanto ha diseñado una versión de ese misil que puede dispararse desde tierra y que planea instalar en Alemania a partir de 2026 con aprobación del Gobierno de Berlín, que no ha consultado, sin embargo, a los ciudadanos.

Todo ello hace que persistan las dudas sobre si Donald Trump dará finalmente luz verde a la entrega a Kiev de esas armas o si el Presidente sólo quiere ganar tiempo con una especie de ceremonia de la confusión.

A principios de esta semana, Trump declaró que prácticamente había tomado ya una decisión al respecto aunque el miércoles fuentes próximas a la Casa Blanca dijeron que en Washington se temía que la entrega a Kiev de esos misiles pudiera suponer una escalada del conflicto.

En teoría, los Tomahawks, que pueden ir armados con  explosivos convencionales o nucleares, podrían alcanzar tanto Moscú como San Petersburgo.

 Es decir que, si se le permitiera, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, podría llevar a cabo con ellos un golpe para “decapitar” a la dirección política del país enemigo.

Por cierto, el analista norteamericano residente en Bruselas y experto en Rusia Gilbert Doctorow expresó el otro día su frustración por el hecho de que Putin no haya resuelto hacer lo propio con Kiev y esté así animando a los “halcones” de Occidente a continuar la escalada armamentista.

GILBERT DOCTOROW 
JOAQUÍN RÁBAGO