El lobby sionista está desatado - por Joaquín Rábago
El lobby sionista está desatado
Joaquín Rábago
Desde que tantos jóvenes judíos estadounidenses consideran que Israel es un Estado genocida a la altura de la Alemania nazi que asesinó a tantos de sus antepasados, el lobby sionista está desatado.
Muchos de esos jóvenes contribuyeron al triunfo en las elecciones a la alcaldía de Nueva York del musulmán Zohran Mamdani, y sólo es de esperar que éste no los defraude como Barack Obama a los afroamericanos.
Cada vez más estadounidenses, entre ellos cristianos evangélicos, otro de los pilares de los sionistas, parecen haber finalmente comprendido que ese lobby antepone los intereses israelíes a los del propio país.
Y crece por ello la preocupación dentro de ese poderoso lobby, acostumbrado hasta ahora a dictar la política de Washington gracias a sus multimillonarios sobornos a políticos y legisladores, entre ellos el propio presidente Donald Trump.
Pero muchos judíos de las nuevas generaciones y también quienes votaron a Trump como parte del llamado movimiento MAGA (Make America Great Again) parecen entender finalmente las consecuencias para el propio prestigio de EEUU, si es que aún le queda alguno, del apoyo al comportamiento criminal de Israel.
Y no comprenden declaraciones como las de Mike Huckabee, embajador de Estados Unidos en Israel, quien ante una delegación de un millar de pastores evangélicos como él mismo, declaró recientemente sin pestañear que “todo enemigo de Israel es un enemigo de Estados Unidos”.
O que el comentarista estadounidense y rabioso sionista Ben Shapiro instase a los jóvenes a desconectar sus teléfonos móviles y dedicar menos tiempo a las redes sociales como X o Tik Tok para no verse expuestos a tantos mensajes antiisraelíes.
¿Y qué decir del capitalista e inversor de riesgo estadounidense/israelí Michael Eisenberg, que el otro día instó en Nueva York a todos los judíos a ir a vivir a Israel tras calificar a Estados Unidos de “imperio en declive”, algo en lo que hay que darle, sin embargo, la razón?
¿O del director ejecutivo del Consejo Israel-Estados Unidos, Elan Carr, abogado y diplomático, según el cual los judíos de la diáspora deberían “hacer con nuestros enemigos aquí lo que ha hecho Israel allí con sus enemigos”?
Todo ello mientras, a pesar de la tregua negociada por Donald Trump en Gaza y sancionada por Naciones Unidas, el Estado judío sigue asesinando diariamente con total impunidad a palestinos, lleva a cabo continuos ataques aéreos sobre zonas civiles del sur del Líbano o bombardea también la vecina Siria.
Y mientras a tantos políticos y comentaristas de Occidente se les llena la boca de elogios a los que llaman “valores judeo-cristianos” que son, según dicen, el fundamento de nuestra civilización y nuestra moral frente a la barbarie que sólo ven a su alrededor y nunca en su propia casa.