La lucha por la paz se debe concretar y explicar su necesidad - por Carlos Martínez
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La lucha por la paz se debe concretar y explicar su necesidad
Carlos Martínez
politólogo
Las guerras han sido necesarias para los imperios, tanto para forjarlos como mantenerlos y lo es también para el capitalismo. El capitalismo necesita las guerras al objeto de asegurar sus rutas comerciales, imponer su supremacía comercial, garantizar y mantener clientes territoriales, imponer su política y sus ideas políticas así como para colonizar. Pero igualmente para superar sus crisis.
Conscientes de ello los partidos obreros socialistas desde la I Internacional se rebelaron contra las guerras y proclamaron la necesidad de enfrentarse mediante la huelga general a cualquier guerra, pues ésta siempre iba contra los intereses de los trabajadores y eran sus hijos quienes en ellas morían.
Es con la I Guerra Mundial cuando se produce una ruptura entre los diferentes partidos socialistas y en su propio interior que da origen por ejemplo al Partido Laborista Independiente en Gran Bretaña o al Partido Socialdemócrata Independiente en Alemania por parte de socialistas de ambos países en guerra que se oponen a la colaboración con la burguesía nacional en lucha contra otras burguesías nacionales. Hay por tanto una resistencia y rebelión interna en partidos y que por cierto llegaron a tener resultados electorales semejantes a los de sus aparatos oficialistas y colaboracionistas.
La división es más fuerte todavía cuando tras dos años de una cruel guerra con millones de obreros movilizados a la fuerza comienzan a producirse movimientos revolucionarios y se produce una gran escisión en el movimiento socialista.
Claro que hay que aclarar que tras la ruptura agudizada con la revolución soviética se dan otros factores y guerras que si se apoyan desde el socialismo más combativo y son las guerras por la independencia de las colonias europeas en África y Asia. Guerras de liberación nacional y/o antiimperialistas. También luchas bélicas contra el fascismo tanto en el caso de la República Española como posteriormente en las acciones armadas de los partisanos contra las ocupaciones nazis en la II Guerra Mundial o la muy destacada intervención del Ejercito Rojo de la URSS y que fue clave para poder derrotar a Alemania nazi, aunque ahora se trate de silenciar y hacer olvidar.
Las resistencias armadas como la palestina o la saharaui son igualmente apoyadas por el socialismo, como anticoloniales y antiimperialistas.
Hay que decirlo y hacerlo en honor a la verdad. Es decir el socialismo que esta por la paz y se enfrenta a las guerras burguesas sin embargo como en los casos antes citados y otros en América Latina apoya movimientos revolucionarios y populares.
Por tanto hemos de distinguir los contextos históricos y la barbarie capitalista e imperialista así como fascista de una acción obligada de la clase obrera al objeto de defender sus vidas e intereses, así como la propia democracia.
Por tanto y en este contexto ¿cómo explicar nuestra oposición a guerras en Ucrania o la masacre del pueblo palestino. ¿Cómo hacer frente al expansionismo bélico, colonial y criminal del ente sionista de Israel? En nuestros días y para las clases alienadas subalternas.
La guerra que ya vivimos es mundial y tiene diferentes frentes y diferentes contextos. Los perdedores de estas guerras de antemano, somos lo pueblos. La clase trabajadora. El imperialismo cuyo hegemon son los EEUU necesita de la guerra al objeto de impedir que las antiguas potencias colonizadas y sometidas vuelvan a emanciparse. Imponer su dominio sobre las rutas comerciales, la energía y los minerales así como muy pronto por los alimentos y el agua. Al igual que en el caso de la I Guerra Mundial necesita debilitar y de hecho ha escindido el movimiento obrero y socialista, el feminismo así como el “progresismo”. La labor de dividir a los ideales emancipadores y socialistas, así como de cooptarlos a los intereses burgueses no es nueva, nace en la guerra del 1914, pero igualmente se gestan en nuestros tiempos y le son necesarios a los globalistas, los imperialistas y los capitalistas, el woke, el verde, el queer y todo aquello que rompe o trata de romper a la clase trabajadora y sus organizaciones, imponiendo una nueva “agenda” que pasa por dividir las luchas y las reivindicaciones y subdividirlas en múltiples aspectos y tribus o sectas y religiones laicas, inconexas entre ellas y enfrentadas en muchas ocasiones para lograr sus objetivos. Resulta que al final el woke y el verde son transversales con el globalismo y la burguesía “liberal” coincidiendo en un mismo objetivo político. Esto era imprescindible para lograr tener aliados en la guerra, en su guerra de la OTAN contra el mundo.
Es por eso que hay que levantar nuevamente el discurso por la paz, pero no en abstracto, sino por una paz en favor de los pueblos y de su dignidad, su derecho a la independencia y su soberanía. O lo que es lo mismo, si gastan dinero en sus guerras, no construyen viviendas públicas, rebajan las pensiones, no suben los salarios y no invierten en sanidad y educación públicas. Por eso tampoco va a ser necesario disputar por la palabra izquierda y quien es de izquierdas o no, sino por quien es y apoya o no el socialismo, la paz y por tanto la igualdad y la vida. La clase trabajadora tiene que percibir en su vida diaria quien de verdad está con ella y habla su lenguaje, respeta las tradiciones de clase solidarias y culturales y quien solo busca coartadas para que los explotadores sigan mandando en el mundo y en su ciudad.