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domingo, 21 de abril de 2024 06:31h.

Más sobre los secretos de Ustica - por Rafael Poch (septiembre 2023) / El mundo visto desde los escombros de un avión - por Oleg Yasinsky 7 El orden basado en reglas y los valores occidentales, la bastarda mentira, comentan Federico Aguilera Klink y Chema Tante

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Federico Aguilera Klin y Chema Tante recomiendan y comentan estos textos

El orden basado en reglas y los valores occidentales, la bastarda mentira, comentan Federico Aguilera Klink y Chema Tante 

FEDERICO AGUILERA KLINK CHEMA TANTE
FEDERICO AGUILERA KLINK CHEMA TANTE

Estos dos casos de derribos intencionados de aviones no beligerantes que citan Poch y Yasinsky, son nítidos indicadores del nivel de degradación moral de Occidente, que lo mismo derriba aviones de pasajeros, como el italiano, engañando durante años a sus familiares, que apoya y proporciona misiles para que Ucrania lo haga por encargo, al derribar un avión ruso de transporte militar, no armado, lleno de prisioneros ucranianos que iban a ser intercambiados por prisioneros rusos. Un ataque premeditado y alevoso, porque el gobierno de Ucrania había sido informado por el gobierno ruso del día y la hora y demás detalles del vuelo que transportaría a los prisioneros. Queda descartada toda posibilidad de error por parte ucraniana. Sabían lo que hacían. Y o hicieron.

Que no piense nadie que se trata de accidentes. Son intencionados. Cualquier día derriban un avión de Binter con la excusa que se les ocurra, si creen que conviene a sus crueles intereses. Después de provocar la guerra de Ucrania, con el resultado de la muertes de miles de soldados ucranianos y rusos y de población civil, Occidente demuestra lo poco que le importamos los ciudadanos de cualquier país.

Occidente mantiene la tradición de más de seis siglos de dominación del mundo, utilizando las armas tanto bélicas  como económicas, todas ellas igualmente letales, en el único beneficio de sus aristocracias. Es lo que pasa en Ucrania, es lo que pasa en Gaza, es lo que pasa en tantos otros escenarios de las intromisiones occidentales.

Es lo que nos dicen con razón, historiadores y académicos como William Blum, Mark Curtis, Michael Hudson o Noam Chomsky. Es lo que desvelan -y son acosados por ello- periodistas insignes como Assange, Snowden, Manning y tantos más.

Con el disfraz de la supuesta autoridad moral de los valores occidentales, el diabólico poder asesina a sus pueblos y a los ajenos, cada vez, innumerables veces, que considera que le interesa.

 

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Más sobre los secretos de Ustica - por Rafael Poch (septiembre 2023)

CTXT

Por qué el deseo de un anciano político italiano pidiendo que la OTAN reconozca la verdad sobre el derribo del DC-9 de Itavia de junio de 1980, es una operación imposible.

El 28 de agosto de 1988, 300.000 personas asistían al “Flugtag” una jornada de puertas abiertas en la base americana de Ramstein, en Alemania. La jornada concluía con la exhibición aérea de la patrulla acrobática de las fuerzas aéreas italianas “Frecce tricolori”, las flechas tricolor. Era uno de esos actos de espectáculo festivo y relaciones públicas de la potencia ocupante de Europa Occidental. La Iglesia evangélica alemana había llamado a la población a no asistir a “este tipo de certámenes utilizados a para idealizar y endiosar la maquinaria bélica de matar seres humanos”. Socialdemócratas y verdes también se habían mostrado críticos con el show. Eran, desde luego, otros tiempos aún dominados en Alemania por el antimilitarismo y el antibelicismo…

El caso es que, cuando la patrulla acrobática italiana ultimaba su maniobra, dibujar un corazón en el cielo que el líder de la patrulla, el teniente coronel Ivo Nutarelli, debía atravesar con su aparato cruzándose en vuelo con sus compañeros, los aviones colisionaron, con el resultado de 67 muertos y quinientos heridos, entre todos ellos muchos niños. Fue el peor accidente hasta la fecha en una exhibición aérea Ramstein Airshow Tragedy Reportage (Part 2/2) – YouTube , solo superado años después, en julio de 2002, por una catástrofe similar en la ciudad ucraniana de Lviv.

Nutarelli y su compañero de patrulla acrobática Mario Naldini, también muerto en Ramstein, habían sido testigos, ocho años antes, el 27 de junio de 1980, de otra catástrofe aérea, el nunca reconocido derribo accidental por un misil de la OTAN, del DC-9 de la compañía Itavia que volaba desde Bolonia a Palermo, sobre la isla de Ustica, 50 kilómetros al norte de la costa siciliana. Aquel misil, que ha sido secreto de estado de la OTAN durante cuarenta años, se cobró la vida de 81 pasajeros y tripulantes del avión. El pasado 2 de septiembre, el ex primer ministro italiano Giuliano Amato dijo que el misil lo había disparado un avión francés con el objetivo de derribar un avión militar libio en el que se creía viajaba Gadafi. Nutarelli y Naldini volaban aquel día a bordo de un TF-104G por aquella zona, en la que la OTAN realizaba unas “maniobras militares” presumiblemente para encubrir la operación contra Gadafi. Francia se encontraba aquel año en guerra en Chad enfrentada a las tropas del coronel libio. Según el juez Rosario Priore, los dos pilotos conocían muchos aspectos y circunstancias del derribo del DC-9, “pero a lo largo de los años transcurridos nunca salieron de su boca indicios más allá de algunos comentarios realizados en la intimidad”. Ya en 1999 el juez Priore estableció que aquel derribo del DC-9 había sido “por acción militar”, que se quiso hacerlo pasar falsamente por consecuencia de una bomba a bordo, y se quejó en su sentencia del cúmulo de “obstáculos, reticencias y falsos testimonios” con el que se había encontrado en su investigación. Así que cuando, ocho años después del secreto de Ustica, dos de sus testigos murieron en el show de Ramstein, algunos periodistas que llevaban años porfiando en busca de la verdad del caso, añadieron a su trabajo el examen de lo sucedido en Ramstein.

Uno de esos periodistas fue Andrea Purgatori del Corriere della Sera, fallecido en julio y mencionado por Amato en su entrevista con La Reppublica, pero otro fue mi colega de Die Tageszeitung y corresponsal en Roma Werner Raith.

Hasta su muerte en 2001, Raith fue también un tenaz seguidor del caso Ustica, del que en 1999 publicó un libro (“Absturz über Ustica”), por cuyas páginas desfilan fuentes y testigos del caso misteriosamente suicidados o muertos en accidentes de tráfico. Raith decía que el teniente coronel Nutarelli tenía previsto dejar la profesión inmediatamente después del show acrobático de Ramstein, “despechado por un ascenso negado”. “Dado que en relación con Ustica una buena docena de posibles testigos importantes ya habían muerto en circunstancias extrañas, las alarmas debían haber sonado desde el mismo momento en el que murieron los dos pilotos”, escribió Raith en agosto del 2000.

Al igual que Purgatori, Raith sufrió un intenso acoso y marcaje por parte de los servicios secretos. Purgatori tuvo que mudarse tres veces de casa para esquivar aquel acoso. Los teléfonos y faxes de los periodistas eran intervenidos (entonces aún se notaba), documentos y casetes desaparecían de las mesas de sus despachos en toda una serie de robos “demostrativos” en los que los ladrones no mostraban interés alguno por el dinero. En la redacción de Die Tageszeitung en Berlín, que en los años ochenta aún era un diario de izquierdas, y bien interesante, no faltaba quien considerara a Raith, un tipo raro u obsesivo, un conspiranoico. Ese era, precisamente, uno de los objetivos y vectores de la acción de acoso e intoxicación de los servicios: agobiar y alimentar al investigador, magistrado o periodista, con noticias y pistas falsas para enredar su camino y desacreditarle. Por ejemplo, una mañana de junio de 1991, llegó a manos de Raiht un documento del ministerio de defensa italiano con el sello “Riservatíssimo” (“alto secreto”) en el que con fecha de 25 de mayo de 1988 se ordenaba la eliminación en el show de Ramstein del aviador con número de matrícula 32053. Era el número de Nutarelli. Pero el documento era falso, explicó Raith en un artículo publicado por Der Tagesspiegel.¿Qué sacar en claro de todo esta maraña?

Ancianos políticos italianos sin ya nada que perder sueltan esa lengua que han tenido largos años atenazada por el nudo de su corbata. En 2008 el ex presidente Francesco Cossiga ya dijo, dos años antes de morir, que el responsable de la catástrofe de Ustica era un misil francés dirigido contra un avión militar libio. El ex primer ministro Amato ha dicho ahora que Gadafi se libró de aquel atentado porque Bettino Craxi, secretario de los socialistas italianos y también primer ministro, le advirtió de lo que se preparaba. Por eso el Coronel no embarcó en el Mig libio (según Raith procedente de Varsovia) que aquel día fue igualmente derribado por la OTAN, quizás pese a haber intentado parapetarse junto al Dc-9 de Itavia, lo que explicaría el desastre

El viejo ex primer ministro pide ahora al joven Macron (“o a la OTAN”, dice, como sugiriendo con esa mención secundaria una posibilidad mucho menos probable), que reconozcan su responsabilidad en el crimen de Ustica. En el ocaso de su vida quiere, dice Amato, “provocar, si es posible, un acercamiento a la verdad”. Pero la experiencia demuestra que ese es un ejercicio sumamente complicado para la OTAN y su mundo, sin duda el principal agente de terrorismo de la historia europea de posguerra y principal responsable histórico de la actual guerra de Ucrania que quizás sea su traca final, dado el enorme revés militar que se está incubando en ella para Occidente.

Si confiesan Ustica, ¿qué pasa con la bomba de la Oktoberfest de Munich, el mayor atentado terrorista de la historia alemana Una película reabre el atentado de la fiesta de la cerveza en Munich (lavanguardia.com) , o con el dossier Bommeleeër Bommeleeër, la novela negra de Luxemburgo – Rafael Poch de Feliu , o con el expediente Gladio, el ejército secreto de la OTAN El ‘Stay Behind’, la guerrilla europea de la OTAN | ctxt.es ,responsable de tantos atentados, conocidos y desconocidos, sobre los que hasta una resolución del Senado Italiano se refirió directamente en el año 2000, sin la menor consecuencia? 1980, el año de Ustica fue también el año del atentado de la estación de Bolonia. Y de la Oktoberfest. Dos años antes habían eliminado al Presidente del gobierno italiano, Aldo Moro.

¿Cómo tirar de la manta de Ustica, ahora, cuando la OTAN está defendiendo “la libertad y la democracia” contra el mal en Ucrania? ¿Cómo hacerlo sin desestabilizar aún mas todo el precario edificio de esa trampa geopolítica americana tejida desde el fin de la guerra fría y que conocemos como “seguridad europea”?

En materia de aviones caídos, casi todo se ha dicho ya Sobre misiles y aviones derribados por error | ctxt.es en estas páginas. En materia de secretos y crímenes de Estado, hay siempre que aplicar la norma que se desprende de la experiencia: todo es siempre peor, y mucho más grave, de lo que sospechamos y denunciamos, entre acusaciones de “conspiracionismo” por parte de los habituales chien de garde del establishment mediático.

* Gracias a Rafael Poch de Feliu y CTXT y a la colaboración de Federico Aguileran Klink 

https://rafaelpoch.com/2023/09/08/mas-sobre-los-secretos-de-ustica/

https://ctxt.es/es/20230901/Firmas/44038/Rafael-Poch-Giulio-Amato-OTAN-dc9-Ustica-operacion.htm

RAFAEL POCH DE FELIU
CTXT

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El mundo visto desde los escombros de un avión - por Oleg Yasinsky

Eran nueve escoltas militares rusos y miembros de la tripulación y 65 prisioneros de guerra que serían canjeados en la frontera entre Rusia y Ucrania el 24 de enero de este año. Sus vidas fueron interrumpidas a las 11:12 en el cielo sobre la región rusa de Bélgorod, por un misil antiaéreo ucraniano disparado desde aproximadamente 120 km desde la aldea de Liptsy, en las afueras de la ciudad de Járkov.

Rusia y Ucrania, dos partes de un mismo corazón, una vez más se encontraron dentro del fuego entre el cielo y la tierra que nos une. Los miembros de la tripulación, experimentados pilotos de guerra rusos, tuvieron una breve ventana de tiempo para actuar y, a costa de sus vidas, alejaron el avión en llamas de las aldeas pobladas, hacia el campo abierto

Para no profanar la memoria de las víctimas, tratemos de no repetir los merecidos adjetivos sobre el régimen ucraniano y sus dueños, dejemos las emociones que nos quedan para algo que valga la pena. Imaginemos una vez más algo que a muchos les parece hoy una locura imposible, el regreso de la vida invencible a la tierra pródiga, la vuelta de las estaciones de encuentros y retornos tras la victoria de la vida siempre eterna sobre la muerte siempre temporal.

Las autoridades militares de Kiev fueron informadas por los servicios correspondientes rusos sobre la ruta y la hora del vuelo del avión con sus ciudadanos que iban a ser liberados.

Se suponía que esto garantizaba la seguridad de la operación. Aquí podemos entrar en un campo infinito de especulaciones, donde podemos suponer mil cosas sin poder confirmar absolutamente nada. "Sabían", "sabían y no les importó", "lo hicieron justamente porque lo sabían", etc.. 

Ya sabemos que dentro del sangriento absurdo de los poderes coloniales de Ucrania son absolutamente posibles los escenarios incompatibles con cualquier razonamiento humano

Los entendidos en los temas militares dicen también que las autoridades de Kiev tuvieron por lo menos cuatro razones para derribar ese avión:

1. En las matemáticas de la guerra un avión militar enemigo vale más que las vidas de 65 militares propios, incluso los que estarían fuera de combate después de estar presos. 2. Eliminar una tripulación militar experimentada rusa tiene también más valor militar que salvar a sus propios prisioneros, sobre todo sabiendo que los soldados ucranianos de a cientos son sacrificados a diario durante meses de una "contraofensiva" sin ningún resultado. 3. A los prisioneros liberados hay que pagarles recompensas y cubrir los gastos de su tratamiento médico, y su muerte en el territorio ruso y dentro de un avión ruso ya no sería parte de la responsabilidad del Estado ucraniano. 4. Tratados bien como prisioneros de guerra en Rusia, y después de recibir la ayuda médica en Donbass, muchos de ellos vuelven a Ucrania con otras ideas y cuentan su verdad, que es muy peligrosa para el régimen de Kiev, etc. 

Pero tal vez es mucho más importante ver lo que pasó (o, más bien, lo que no pasó) lejos de las nieves fronterizas entre Rusia y Ucrania después de la tragedia. Recordamos bien cada escándalo mundial en el que intentaban acusar a Rusia de algo. Las terribles imágenes no salían de las portadas ni de las primeras planas por semanas, siendo en la mayoría de los casos, para nombrarlo suavemente, de una veracidad dudosa.

Esta vez, cuando el crimen de guerra está comprobado y no lo niega ni el régimen de Kiev, obviamente sin una sola palabra de condolencia por lo menos hacia sus propios ciudadanos muertos, los organismos internacionales de derechos humanos quedaron totalmente mudos. Y no fue por indignación. 

Las "reacciones internacionales", los llamamientos a ellas y la expectativa de las mismas son parte de la mitología del pasado, cuando todavía se podía ser ingenuo y hablar seriamente de cosas tan ficticias como la "prensa seria", las "organizaciones independientes de derechos humanos" o la "responsabilidad social" de los depredadores corporativos.

Desde las altas tribunas internacionales y los grandes medios de comunicación, convertidos desde hace tiempo en sus portavoces permanentes, se ha construido una imagen del mundo tan falsa que cualquiera de sus colores, sus términos o sus detalles, si accidentalmente rompiéramos el escaparate y lo frotáramos en las manos, se convertiría de inmediato en polvo de las decoraciones más baratas. Esta es la simple alquimia del "nuevo orden mundial". La prensa que desde hace tiempo convirtió a la "opinión pública internacional" en un animal herbívoro obeso que siempre gira la cabeza en dirección a la zanahoria que le ofrece el poder

Para este mundo de millones de crímenes e injusticias que se cometen cada segundo y que se hicieron la única norma del sistema planetario dominante, el derribo de aviones con prisioneros de guerra y misiles que vuelan contra civiles sencillamente no es un tema

Desde hace tiempo el interés por cualquier crimen de guerra no es ético sino puramente mediático; al fin y al cabo, la guerra no es más que una de tantas formas fáciles de conseguir poder y dinero rápido. Si no fuera así, las guerras, en vez de multiplicarse como hoy, se habrían extinguido desde hace tiempo.

Por eso es totalmente imposible cambiar este modelo del mundo loco, asesino y suicida, sin romperlo por completo.

* Gracias a Oleg Yasinsky y RT y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

https://actualidad.rt.com/opinion/oleg-yasinsky/497225-mundo-visto-escombros-avion

OLEG YASINSKY
RUSIA TODAY La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo las Normas de Uso Justo de la UE
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