Las masacres de Israel en el Líbano y su antecedente en la de Deir Yassin - por Joaquín Rábago

Las masacres de Israel en el Líbano y su antecedente en la de Deir Yassin

Joaquín Rábago

Los últimos bombardeos del Líbano, entre los más brutales llevados a cabo nunca por Israel contra el país de los cedros, son solo el último episodio de una larga historia de genocidio que se remonta al menos al 9 de abril de 1948.

ISRAEL LÍBANO

Aquel día tuvo lugar la conocida como masacre de Deir Yassin, por la localidad palestina de ese nombre al oeste de Jerusalén, en la que participaron la unidad de elite del Haganá, ejército no oficial de la comunidad judía durante el mandato británico de Palestina, y la organización paramilitar sionista Irgún.

DEIR YASSIM

La Haganá, liderada por David Ben Gurion, estaba considerada como la más moderada por su disposición a colaborar con los británicos, mientras que el Irgún propugnaba la lucha armada frontal y fue quien perpetró en 1946 el mortal atentado terrorista del hotel Rey David, en Jerusalén, sede del gobierno y alto militar británico en Palestina.

ATENTADO TERRORISTA DEL IRGÚN CONTRA HOTEL REY DAVID (SEDE DE LA COMANDANCIA BRITÁNICA EN JERUSALÉN), 1946, 92 MUERTOS

Sea cual fuere la responsabilidad de una y otra de las organizaciones paramilitares judías en la matanza Deir Yasin, en la que fueron asesinados alrededor de 120 civiles palestinos, muchos de ellos mujeres y niños, aquella acción criminal creó un precedente.

HAGANÁ IRGUN

“Desde 1948 hasta la actualidad, aquella brutal realidad es la base del intento de Israel de dominarlo todo”, según escribió en el diario Haaretz el ex director general de la organización israelí para los derechos humanos en los territorios ocupados B-Teselem, Hagai El-Ad.

Muchos políticos alemanes prefieren ignorar hoy lo que afirmó en 1948 el primer ministro de Israel, David Ben-Gurion, que fue quien creó las llamadas Fuerzas de Defensa israelíes mediante la fusión de las distintas milicias judías, entre ellas Haganá e Irgún.

“Un Estado judío sin Deir Yassim sólo puede ser una dictadura. Por eso necesitamos más Deir Yassims para expulsar a los palestinos de cada vez más territorio israelí”, afirmó ya entonces  Ben Gurion.

Aquella masacre fue solo parte  de lo que los palestinos conocen como Naqba (en árabe: catástrofe o desastre), es decir la expulsión violenta entre 1947 y 1948 de unos setecientos mil palestinos , la total destrucción de más de 500 pueblos árabes y la negación del derecho de los expulsados o huidos al retorno.

Para construir un Estado democrático sólo para los judíos había pues que expulsar o eliminar, llegado el caso, a todos los árabes. Así opinaba Ben Gurion y es lo que piensa hoy la inmensa mayoría de los ciudadanos israelíes..

Como señala la politóloga Helga Baumgarten, especialista en Oriente Medio y asidua colaboradora del diario alemán Junge Welt, para los palestinos y los pocos críticos israelíes como Hagai El-Ad, la historia de Israel es la de continuos Deir Hassims.

Ésa es la realidad para quienes viven en Gaza, en Jerusalén Oriental o la Cisjordania ocupada, pero también para los beduinos del sur del país.

Deir Yassir se ha convertido en el modelo que el actual primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quiere aplicar,  y ya no sólo en el actual Israel sino en toda la región desde el Nilo hasta el Éufrates que los sionistas consideran que Dios concedió al “pueblo elegido”.

El Líbano, desde el sur hasta el valle de la Becá, pasando por Beirut, es el objetivo inmediato, y Netanyahu está decidido a continuar allí su masacre pese al alto el fuego acordado entre Estados Unidos e Irán.

El Instituto Lemkin para la Prevención del Genocidio cifró en 300 muertos y más de 1.500 heridos, en su mayoría civiles, entre ellos mujeres y niños, las víctimas del ataque israelí del 8 de abril.

Los sionistas no descansarán hasta conseguir el Gran Israel si nadie los para. Y sólo podría hacerlo Estados Unidos, donde, gracias sobre todo a la información que encuentran en los medios alternativos, cada vez más ciudadanos parecen mostrar un rechazo creciente hacia un Estado claramente supremacista que se cree por encima de todas las leyes.

NETANYAHU GRAN ISRAEL
JOAQUÍN RÁBAGO