Los medios convencionales han hecho bien su trabajo - por Joaquín Rábago

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Los medios convencionales han hecho bien su trabajo

Joaquín Rábago

Habla uno mucho de Ucrania con vecinos y conocidos durante sus estancias en Berlín: la invasión rusa del país vecino es tema prioritario de política exterior de los medios germanos. 

Hoy, por ejemplo, los editorialistas de los medios convencionales en Occidente, se muestran unánimemente jubilosos por el hecho de que el presidente Donald Trump haya aceptado por fin la entrega de más armas a Ucrania.

Armas, sistemas de defensa Patriot, entre otras capaces de alcanzar blancos en el interior de Rusia y que pagarán por supuesto los europeos, algo a lo que se comprometieron en Washington el ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius y el secretario general de la OTAN, el holandés Mark Rutte. ¡Menudo negocio!

PISTORIUS RUTTE

Se  congratulan además estos editorialistas de que el Donald haya amenazado no sólo a Rusia sino a los países que negocien con ella y sigan comprándole su gas o petróleo- ya sean China, Brasil o la India- con aranceles del 100 a sus exportaciones si Moscú no acepta negociar la paz con Ucrania en un plazo de cincuenta días.

Por supuesto los vecinos y conocidos con los que uno habla no pueden estar más de acuerdo con la decisión de Trump, que hace finalmente, aunque habrá que ver por cuánto tiempo, lo que venían reclamándole los gobiernos europeos.

Todos ellos están convencidos de que hay un único responsable de ese conflicto militar, y es el Gobierno de Vladimir Putin, que no se resigna a la pérdida de su antiguo imperio y al que hay que parar en Ucrania.

Quienes así piensan son en su mayoría profesionales, gente inteligente, que lee y sigue regularmente la actualidad internacional.

Uno trata de convencerles de que no todo es blanco y negro, sino que hay matices importantes que contribuyen a explicar lo que sucede, pero que jamás se tienen en cuenta. 

Por ejemplo, que la invasión de Ucrania fue la respuesta de Rusia a la reiterada violación por sucesivos gobiernos de Washington de su compromiso de que en ningún caso ampliaría la OTAN hacia el este y la llevaría hasta las mismas fronteras rusas.

Promesa rota al admitir en la Alianza, uno tras otro, a los países que habían formado parte del disuelto Pacto de Varsovia, algo que Moscú había soportado a regañadientes, pero que no estaba dispuesto a aceptar en el caso de Ucrania.

Todo eso y muchas más cosas intenta uno explicar a sus interlocutores, como el hecho de que EEUU haya buscado  siempre separar a Rusia de la propia Europa para debilitar a ésta al dejarla sin una importante fuente de energía barata y de materias primas.

No se trata de elucubraciones, sino que hay documentos que lo prueban: desde diversos informes de la Rand Corporation hasta las tesis expuestas en el libro “El Gran Tablero Mundial” por Zbigniew Brzezinski, quien fue consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy Carter.

ZBIGNIEW BRZEZINSKI

Pero nada de eso convence a los alemanes con los que uno habla, convencidos como están todos ellos de la maldad congénita del “ruso”. No valen los argumentos.  Es como darse cabezazos contra un muro. Los medios convencionales han hecho bien su trabajo.

 

JOAQUÍN RÁBAGO