Mientras Trump habla de tomar Cuba, La Habana promete una “resistencia inexpugnable”, Joshua Scheer

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Mientras Trump habla de tomar Cuba, La Habana promete una “resistencia inexpugnable”

Joshua Scheer 

SCHEERPOST

 

Mientras Miguel Díaz-Canel denunciaba las crecientes amenazas de Donald Trump, La Habana dejó claro que cualquier intento de Estados Unidos de imponer un cambio de régimen por la fuerza no quedaría impune.

“Estados Unidos amenaza públicamente a Cuba, casi a diario, con derrocar el orden constitucional por la fuerza”, escribió Díaz-Canel, acusando a Washington de crear condiciones de crisis mediante un asedio económico que ha tenido como objetivo a la isla durante más de sesenta años.

Argumentó que las mismas potencias que endurecen las sanciones y restringen el combustible ahora presentan las dificultades de Cuba como justificación para la intervención, un patrón que se ha repetido durante décadas en la política estadounidense hacia los gobiernos que no están dispuestos a someterse a las exigencias de Washington.

«Anuncian planes para apoderarse del país, sus recursos, sus propiedades, incluso la economía que ellos mismos intentan sofocar», declaró Díaz-Canel, advirtiendo que el castigo colectivo al pueblo cubano se combina abiertamente con un renovado discurso de ocupación. «Cualquier agresor externo se topará con una resistencia inexpugnable».

La advertencia se produjo después de que Trump declarara desde la Casa Blanca que creía que tendría " el honor de tomar Cuba", hablando como si la soberanía misma fuera negociable.

Estas declaraciones se produjeron en medio de una creciente presión sobre la isla, donde la escasez de combustible y los apagones se han agudizado debido al endurecimiento del embargo petrolero impuesto tras el enfrentamiento entre Estados Unidos y Nicolás Maduro.

Según informes recientes, funcionarios dentro del gobierno están tratando la destitución de Díaz-Canel como una condición para cualquier negociación futura, reviviendo una fórmula conocida de cambio de régimen disfrazada de diplomacia.

Marco Rubio, durante mucho tiempo una de las voces más agresivas de Washington respecto a Cuba, reforzó ese mensaje al afirmar que la isla "tiene que tener gente nueva al mando", una declaración ampliamente interpretada en La Habana como una confirmación de que la coerción, y no la negociación, sigue siendo la política estadounidense.

Sin embargo, el apoyo público en Estados Unidos a otra intervención extranjera parece escaso. Encuestas recientes muestran que más estadounidenses se oponen al embargo que los que lo apoyan, mientras que solo una pequeña minoría respalda una acción militar contra Cuba.

Mientras tanto, la guerra económica sigue afectando con mayor dureza a los cubanos de a pie: los apagones prolongados, la escasez de combustible y el colapso de las infraestructuras siguen siendo las consecuencias inmediatas de las sanciones que Washington insiste en que van dirigidas al gobierno.

En ese contexto, la primera delegación del convoy Nuestra América llegó esta semana a La Habana con ayuda humanitaria: alimentos, medicinas y suministros de energía destinados a mitigar el costo humano del bloqueo.

Los editores de Current Affairs que se unieron a la misión dijeron que el convoy no solo tiene como objetivo brindar apoyo material , sino también enviar un mensaje político: que muchos estadounidenses rechazan las amenazas de anexión, estrangulamiento y cambio político forzado llevado a cabo en su nombre.

Términos como “sanciones” y “restricciones” no reflejan la realidad. Se trata de una guerra económica no declarada, y letal. Trump y  el secretario de Estado Marco Rubio  pretenden provocar un cambio de régimen en Cuba y han exigido la  renuncia del presidente Miguel Díaz-Canel  . Por ello, están infligiendo el mayor dolor y sufrimiento posible al pueblo cubano, con la esperanza de doblegar a toda la nación. Si los apagones continúan, causarán muertes; es posible que ya las hayan causado.

Ahora le toca al resto del mundo acudir en ayuda de Cuba. Este mes, una coalición de activistas de todo el mundo lanza una misión de ayuda humanitaria a Cuba para romper el bloqueo. Inspirado en la  Flotilla Global Sumud  , que intentó llevar ayuda a Gaza el año pasado, el  Convoy Nuestra América  convergerá en La Habana el 21 de marzo, con participantes procedentes de todo el mundo por aire y mar… Alex Skopic y Nathan J. Robinson: Por qué vamos a Cuba

Para muchos en la izquierda estadounidense, el convoy es más que una entrega humanitaria: es un rechazo directo a una política exterior que sigue utilizando la privación económica como moneda de cambio y la soberanía como algo condicional. En un momento en que Washington debate abiertamente quién debería gobernar Cuba mientras endurece medidas que agravan las dificultades cotidianas en la isla, la misión subraya una verdad política más profunda: las sanciones nunca son meros instrumentos abstractos de presión. Se manifiestan en hogares a oscuras, farmacias vacías, hospitales saturados y cortes en el suministro de alimentos, mientras que los funcionarios en Washington interpretan ese sufrimiento como prueba de que el sistema debe colapsar. Al viajar a La Habana, la delegación afirma que la solidaridad implica rechazar la lógica de que el castigo pueda llamarse diplomacia cuando toda una población debe asumir su costo.

En un momento en que los funcionarios estadounidenses hablan con ligereza de decidir el futuro de Cuba, la cuestión fundamental es si el imperio aún se cree con ese derecho. Para Cuba, el mensaje desde La Habana es igualmente contundente: la presión puede intensificarse, pero la rendición no es una opción.

CUBA RESISTE

Gracias a Joshua Scheer y SCHEERPOST y a la colaboración de Federico Aguilera Klink

JOSHUA SCHEER

https://scheerpost.com/2026/03/18/as-trump-talks-of-taking-cuba-havana-promises-impregnable-resistance/