Ni siquiera el gas aplaca a la bestia - por Joaquín Rábago

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Ni siquiera el gas aplaca a la bestia

Joaquín Rábago

Como buen aliado, España incrementó en 2025 las compras de gas a Estados Unidos hasta casi duplicarlas: las importaciones pasaron de 56.435 a 111.660 gigawatios.

Al mismo tiempo, también para complacer a Washington, las compras a Rusia de ese hidrocarburo cayeron más del 40 por ciento y supusieron solo 42.629 gigawatios.

GASERO

El gas natural ruso ha sido tradicionalmente mucho más barato que el licuado y procedente del fracking que vende a Europa Estados Unidos, pero no importa: hay que castigar a Rusia por lo que ha hecho en Ucrania.

Los europeos se consuelan con que, a cambio del compromiso de comprar más gas a EEUU, el Gobierno de Donald Trump aceptó rebajar de un 30 a un 15 por ciento los aranceles a los productos europeos. El chantajista de la Casa Blanca sabe negociar.

TRUMP

La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se  comprometió a su vez en su reunión con Trump en Escocia a importar productos energéticos de EEUU por un valor aproximado de unos 643.000 euros durante tres años en lo que muchos consideraron entonces como una clara claudicación.

TRUMP VON DER LEYEN por IA

Bruselas lo ha justificado por la necesidad de diversificar las importaciones de gas natural y evitar la excesiva dependencia como la que existía con respecto a Putin, algo que se logró también con la voladura - ¿por EEUU o Ucrania?- de los gasoductos Nord Stream del Báltico.

Como explicaban el otro día El País, en estos momentos algunas de las empresas españolas más importantes del sector están estrechando lazos con el Gobierno de Donald Trump, y así Repsol aumentó en más de un 50 por ciento sus compras de gas natural licuado a EEUU.

A lo que hay que sumar, decía el periódico, contratos de aprovisionamiento de gas en aquel país por parte de Naturgy, que deberá dejar de recibir suministros rusos el próximo año debido a las últimas sanciones de Bruselas al Kremlin.

Mientras tanto, el consejero delegado de Repsol, Jon Imaz, se destacó entre los dirigentes de otras multinacionales del petróleo que acudieron a la Casa Blanca a escuchar el ofrecimiento de Trump de explotar el petróleo venezolano y dijo que su empresa estaba dispuesta a triplicar su producción en el país del secuestrado Nicolás Maduro.

JOSU JON IMAZ

Todo son pues carantoñas de nuestros empresarios y el resto de los europeos al político que ahora amenaza a Europa con quedarse con Groenlandia, territorio de un viejo aliado de Washington. 

Pero ni siquiera las compras masivas de gas a las que tan dócilmente y en nombre de todos se comprometió von der Leyen han servido, como vemos,  para aplacar a la bestia.

TRUMP
JOAQUÍN RÁBAGO