El nuevo papa habla de construir puentes, Bruselas, de sanciones y más guerra - por Joaquín Rábago

El nuevo papa habla de construir puentes, Bruselas, de sanciones y más guerra

Joaquín Rábago

No puede ser mayor el contraste entre las primeras palabras del nuevo papa, León XIV, y los mensajes que siguen saliendo estos días de la capital europea.

LEÓN XIV

Mientras que el agustino sucesor del jesuita Francisco habló de diplomacia, de “construir puentes” y de una “paz desarmante y desarmada”, de Bruselas sólo salen llamamientos al rearme urgente  de Ucrania y de Europa y al endurecimiento de las sanciones a la Rusia de Putin. 

En contraste con lo que propone el “hacedor de puentes”, que no otra cosa significa otra la palabra “pontífice”, la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen- y la jefa de la diplomacia de Bruselas, la estonia Kaja Kallas,  hablan de reforzar el aislamiento diplomático y comercial de Rusia.

VON DER LEYEN KALLAS LUCRATIVO REARME

¿Escucharán las palabras del primer papa estadounidense esas dos mujeres, burócratas no electas sino sólo designadas, que parecen más bien representar a una alianza militar como la OTAN que a lo que ellas mismas gustan calificar de “proyecto de paz europeo”.

Hay que dudarlo porque es mucho lo que está en juego: el propio prestigio de la UE y de la OTAN, defraudadas ambas en su objetivo de derrotar a Rusia en Ucrania y debilitar de ese modo al invasor ilegal del país vecino, por no hablar de los intereses de la industria armamentística a ambos lados del Atlántico.

Bruselas no sólo ha amenazado a quienes,  como el primer ministro eslovaco, Robert Fico, o el presidente de Serbia, Alexander Vucic, decidieron acompañar a Putin en  las celebraciones de la victoria del Ejército Rojo sobre el nazismo.

La pequeña Estonia, el país de Kaja Kallas, con una importante y,  por cierto,  discriminada minoría étnica rusa dentro de sus fronteras, anunció el cierre de su espacio aéreo a quienes viajasen a Moscú con tan nefando  propósito.

La presencia en la capital rusa, pese a las amenazas militares del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de importantes líderes del resto del mundo, entre ellos los presidentes de China o Brasil y otros dirigentes africanos y asiáticos,  ha puesto de relieve algo que se niega a aceptar Bruselas: la Rusia de Putin no está aislada.

LÍDERES MUNDIALES EN MOSCÚ, 9 DE MAYO

Los países del llamado Sur Global, perjudicados por las tensiones internacionales que provoca la guerra de Ucrania, abogan por lo mismo que León XIV: que hable la diplomacia en lugar de que sean sólo las armas.

Podría esperarse algo así también de Europa, cuyo suicidio económico e industrial  por culpa de su boicot de la energía rusa, mucho más barata que la importada de EEUU, es más que evidente, sobre todo en su motor central: Alemania.

Pero lo impide la obstinación de ciertos líderes, cada vez más impopulares en sus propios países,  como el presidente francés,  el primer ministro británico, por no hablar de los polacos, bálticos y escandinavos, y sobre todo de la presidenta de la Comisión Europea, la cristianodemócrata von der Leyen.

JOAQUÍN RÁBAGO