La operación contra Cuba es sólo el plan de un político gansteril incapaz de respetar el derecho internacional - por Joaquín Rábago
La operación contra Cuba es sólo el plan de un político gansteril incapaz de respetar el derecho internacional
Joaquín Rábago
La operación en marcha de EEUU contra Cuba es sólo el plan de un político gansteril que se ha propuesto no respetar jamás la Carta de la ONU ni el derecho internacional y a quien su propio Congreso no se atreve a poner coto.
El presidente de una superpotencia en declive cuyas fuerzas armadas secuestran o asesinan a líderes extranjeros pretende ahora juzgar a un nonagenario ex jefe de Estado por algo ocurrido hace más de treinta años.
Estados Unidos acusa a Raún Castro de haber ordenado en febrero de 1996 el derribo de dos avionetas de activistas anticastristas supuestamente dedicadas a buscar balseros en aguas del Caribe, pero a los que las autoridades de la Habana acusaron de llevar a cabo incursiones ilegales y provocaciones.
Nada más grotesco que resucitar ahora ese viejo caso y acusar, por otro lado, de "terrorismo" y de representar una amenaza para Estados Unidos a un país sometido desde décadas a un criminal bloqueo y de cuya economía Washington al mismo tiempo dice con nada disimulada satisfacción que está totalmente arruinada.
Las amenazas a un país tras otro, los asesinatos extrajudiciales de líderes políticos o militares extranjeros son una especialidad de Estados Unidos y no han comenzado con Donald Trump.
Desde la fundación en 1947 de la CIA, agencia normalmente encargada de ese tipo de operaciones, hasta 1999 Estados Unidos llevó a cabo al menos 67 intentos de cambio de régimen en distintos países.
La única diferencia es que el republicano ni siquiera trata de disfrazar hipócritamente esas intervenciones, como hicieron antes George W. Bush, Clinton, Obama o Biden, de defensa de la democracia o los derechos humanos.
Trump ha llevado a extremos tales prácticas sin que, bien por cobardía, bien por complicidad, nadie le pongan trabas desde el poder legislativo o judicial. El único límite a sus acciones es, según él mismo dice, el que le impone su conciencia, si es que tiene alguna.
Desde que llegó al poder, Trump, ya antes millonario gracias a sus trapacerías en el sector inmobiliario, no ha hecho otra cosa que continuar enriqueciéndose y enriquecer de paso a su familia gracias al secuestro de la maquinaria y el aparato del Estado.
Dice ahora Trump que un acuerdo con Teherán para la apertura del estrecho de Ormuz está muy cerca, pero es imposible creer ya a alguien que ha fingido ya antes negociar mientras en operaciones por sorpresa asesinaba a los negociadores o a los dirigentes del otro país.
Con su agresión militar a Irán con todo tipo de pretextos, el Donald ha caído en una encerrona preparada por su cómplice, el criminal de guerra Benjamín Netanyahu, de la que le resulta difícil salir sin cantar victoria como quiere.
La operación urdida por la CIA de liberar al ex presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, que se encontraba en prisión domiciliaria por supuesta rebelión contra el régimen de Teherán, para ponerle de nuevo al frente del país resultó un rotundo fracaso.
Según reveló el diario The New York Times, en esa operación de cambio de régimen, que debía seguir el modelo de la llevada a cabo en Venezuela, fueron asesinados varios miembros de la Guardia Revolucionaria mientras que el propio Ahmadineyad resultó herido, sin que se sepa hasta ahora su paradero. ¿Qué será lo próximo que se intente?