OTAN: El sicofanta holandés quiere meter miedo para justificar el rearme - por Joaquín Rábago
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OTAN: El sicofanta holandés quiere meter miedo para justificar el rearme
Por Joaquín Rábago
El sicofanta holandés al servicio del complejo militar de Occidente trata de meter miedo a los ciudadanos europeos para justificar el rearme acelerado del continente.
Según afirmó este semana Mark Rutte en un acto organizado en Berlín por la Conferencia de Seguridad de Múnich, “un ataque ruso (a Europa) puede ser de una magnitud como no la han visto nuestros abuelos o bisabuelos”.
Rutte advierte de que “somos el próximo objetivo de Rusia” ATLÁNTICO
“Demasiados países de la OTAN no sienten la urgencia de la amenaza a Europa, pero deben aumentar rápidamente el gasto militar y la producción armamentística”, afirmó Rutte, secretario general de la OTAN, en clara alusión a España o Italia, entre otros remolones.
Por supuesto que Rutte no explicó en ningún comento cómo un país del que Occidente dice al mismo tiempo que apenas ha logrado avanzar en el frente ucraniano y con grandes pérdidas de hombres durante el último año va a atacar de pronto a toda Europa.
“Somos el próximo objetivo de Moscú y es hora de actuar”, dijo el ex primer ministro holandés, a quien muchos recuerdan como castigo de los países del sur durante la crisis de la deuda.
Según Rutte, Rusia puede estar preparada para actuar dentro de un plazo de cuatro o cinco años. Y añade el siempre elegante guerrero de despacho: “El conflicto está ante nuestras puertas. Rusia ha traído de nuevo la guerra a Europa”.
¿No fue, por el contrario, la OTAN la primera en hacerlo con su intervención en Yugoslavia por Kosovo en 1999? Claro que eso no cuenta para el holandés.
En respuesta a los temores continuamente expresados por los líderes europeos, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, dijo esta semana por enésima vez que su Gobierno se compromete a dar garantías por escrito de que no atacará a ningún país europeo.
Alemania, principal responsable de dos devastadoras guerras mundiales, aspira mientras tanto a dotarse del mayor ejército convencional del continente.
Su canciller federal, el cristianodemócrata Friedrich Merz, se jacta de que su país es el que más ayuda militar ofrece a Kiev entre los europeos e insta a sus socios a seguir su buen ejemplo.
“Europa no se dejará dividir por nada ni por nadie”, afirma el político cristianodemócrata, cada vez más impopular en su propio país como les ocurre, por cierto, al resto del trío de “voluntarios para Ucrania”: el francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer.
Y dirigiéndose a Estados Unidos, Merz, ex directivo de BlackRock, el mayor fondo de inversiones del mundo, recomienda a EEUU, que parece con Donald Trump querer soltar lastre en Europa: “Vosotros también necesitáis aliados en el mundo”.
Y añade: “Pero si decidís no hacerlo con toda Europa, haced al menos de Alemania vuestro socio”. ¿No habíamos quedado en que Europa no se dejará dividir? Pero la coherencia en los discursos que uno escucho diariamente de unos líderes más preocupados de ayudar a Ucrania y “hacer sangrar a Rusia” que de arreglar los problemas de sus países deja que desear.