USA El país de la antidemocracia - por Ellen Mayock / Si efectivamente, la historia del fascismo se repite, comenta Antonio Aguado
Antonio Aguado, coherente veterano socialista, exmilitante del PSOE, destaca y comenta este artículo
Si efectivamente, la historia del fascismo se repite
comenta Antonio Aguado
Parece que en este mundo que nos acoge nunca hubiera pasado nada en materia de falta de libertades y represión, o que todo ha quedado en el olvido. Puede que Hiller y Mussolini no hayan existido. Pero lamentablemente, no solo existieron sino que obtuvieron el poder a través de las urnas.
Por eso, viendo el panorama actual con el ascenso del fascismo, representado entre otros por Orban en Hungría, Milei en Argentina, Marie Le Pen en Francia, Alice Weidel en Alemania y en nuestro pais por Santiago Abascal de Vox y su homologo y sucedáneo Alvise Pérez de Se Acabó la Fiesta.
Sus politicas reaccionarias afectan mucho a sus respectivos países. Pero sin duda nada comparable a lo que viene sucediendoos con Donald Trump, pues a Estados Unidos con su OTAN se le ha venido apoyándo en gran parte del mundo y muy particularmente en Europa. En este sentido, nada más comenzar esta segunda legislatura como presidente de los EE:UU. ha venido en plan matón erigiéndose como amo y señor del mundo.
No solamente imponiendo una politica de aranceles que, sin duda, tendrá repercusiones negativas en muchos países, sino también con amenazas de integrar a Canada como un estado más de los Estados Unidos.También quiere anexionarse Groenlandia y controlar el Canal de Panama. En relación a los Derechos Humanos, en absoluto los tiene en consideración, como se está demostrando con el arresto y expulsión de migrantes, que son “acogidos” e impunemente muy mal tratados en cárceles de El Salvador. País gobernado por su homologo Bukele.
Pero coincidiendo con otros dictadores disfrazados de demócratas: Putin en Rusia, Erdogan en Turquia, Daniel Ortega en Nicaragüa, que han cambiado sus constituciones para permitirles ampliar mucho más sus mandatos. Al respecto, ya Trump ha manifestado, su intención de repetir otra legislatura más. Esa pretensión ha sido bien acogida por sus seguidores con el argumento de que necesita otro mandato más para terminar la labor que ha iniciado.
Inconcebible que en un pais que se precia de democrático, un personaje como Trump, por todos los delitos que ha cometido, no esté en la cárcel y haya podido presentarse y ganar de nuevo unas elecciones.Su principal delito fue el golpe de Estado que instigó y se llevó a efecto el 6 de enero del 2021, con el asalto al Capitolio en el que fallecieron cinco personas.
Fue retransmitido en directo y afortunadamente, como fue una autentica chapuza no prospero, de lo contrario, con un personaje como él gobernando a los Estados Unidos, por toda la influencia y poder que éste tiene, sin duda, afectaría a gran parte del mundo y Europa no hubiera sido una excepción.
Pero lo peor de todo es lo que en tan poco tiempo de mandato ha venido realizando, es apoyar y darle un cheque en blanco al fascista y genocida primer ministro de Israel Benjamín Netanyahu, que ha continuado con su execrable política de genocidio y exterminio del pueblo palestino. Al respecto, tiene una orden de arresto por la Corte Penal Internacional. Sin embargo, eso no le ha impedido ser recibido con todos honores por Trump nada más iniciar el actual mandato.
El próximo mandatario que piensa recibirlo es Orbán de Hungría. Esta sería una gran oportunidad para que la Unión Europea, tome cartas en el asunto y haga las gestiones oportunas para que pase a ser arrestado en uno de sus estados miembros. Pero esto es mucho pedir e igualmente se paseará sin ningún problema por el territorio húngaro.
Antonio Aguado Suárez
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El país de la antidemocracia
Ellen Mayock
CTXT
Os preguntaréis, ¿por qué escribe esta profesora estadounidense para este periódico? Y os responderé, pues, porque hace una semana vi que estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de mi país.
Os mando muchos saludos desde la tierra de la antidemocracia, los Estados Unidos de América, donde, en una pequeña universidad en la región de los Apalaches, este semestre estoy enseñando un curso titulado “Representaciones de la Guerra Civil española”. El enfoque de la clase está en España, claro, y en las cuestiones de guerra, partidos políticos, violencia, exilio, represión, censura y memoria histórica asociados con el golpe de Estado franquista de hace casi un siglo. Sin embargo, cada conversación sobre la España del pasado y del presente tiene un subtexto de los Estados Unidos de este minuto. En el día en que el gobierno de nuestro país aprueba una orden para desmantelar el Departamento de Educación, mis estudiantes me preguntan: ¿por qué los carteles de izquierdas de la Guerra Civil española insisten tanto en la educación? Otro día me preguntan con respecto a la censura del franquismo, ¿no tenían algo como nuestra Primera Enmienda para protegerse? Y la gran ironía es que yo no les pueda decir muy abiertamente que nosotros ya no tenemos nada “como nuestra Primera Enmienda” y que nuestra Segunda Enmienda (el derecho a llevar armas) ya rige sobre todas las demás. Piensan en el hambre tan perspicazmente descrita por Carmen Laforet en Nada: es tan vívida que, aun en un campus de mucha abundancia, casi pueden entender el hambre, pero sin comprender que nuestro gobierno está maquinando como para fomentarlo, precisamente en las zonas rurales que mayoritariamente votaron por este presidente. Se horrorizan antes las condiciones carcelarias de las presas de La voz dormida, pero no estoy segura de que consideren con mucha atención las llamadas hieleras de los lugares de detención para los inmigrantes de este momento en este país. También captan la belleza del “idioma de los muertos”, de Alberto Méndez, pero sin darse cuenta de que podemos convertirnos todas/es/os aquí en “girasoles ciegos”.
De día, estoy en clase con estas/es/os estudiantes y de tarde/noche, participo con mi grupo de activismo local para resistir una avalancha de acciones (ninguna basada en la ley) emprendidas por nuestro llamado presidente y sus amigos broligarcas: la detención de docenas de miles de habitantes en el país, entre las cuales el altamente visible caso de Mahmoud Khalil, y la eliminación de apoyo legal para niños migrantes; los recortes de miles de puestos gubernamentales sin la aprobación necesaria del Congreso; los recortes de USAID con sus graves consecuencias por todo el globo; el abandono de toda política de antidiscriminación y el abrazo de la persecución de la gente que aboga por tales políticas; el abuso de otras gobernadoras del país (ej. Janet Mills, Gobernadora de Maine); y un largo etcétera.
Yo vivo en un puntito azul en medio de una gran zona roja (aquí en EEUU, una zona roja no es de izquierdas, sino de republicanos, y los republicanos en el poder no creen en la república, sino en su propio beneficio multimillonario). En nuestra zona rural de Virginia, las tasas de pobreza son altas y las tasas de entusiasmo por nuestro llamado presidente lo son también. Acabo de oír unas estadísticas que nos indican que las zonas que más sufrirán los recortes y los aranceles de este gobierno son los pequeños pueblos rurales de muchos habitantes conservadores. Un pueblo que está al lado del nuestro, el apropiadamente nombrado pueblo de Buena Vista, Virginia, es uno de los citados que va a experimentar graves problemas económicos dentro de poco. Ya veremos si los habitantes del pueblo quieren o pueden relacionar el bajón económico con las políticas de su presidente tan amado. Al mismo tiempo, en el grupo de resistencia, insistimos en amar (en vez de armar) a nuestros vecinos mientras, en el reducido microcosmos de nuestra experiencia de este régimen, también seguimos protestando e intentando hablar de verdad sobre las múltiples injusticias cotidianas.
¡Vaya momento más propicio para que las/les/los estudiantes de este país lleguen a comprender cuestiones de autoritarismo, cristonacionalismo, militarismo, violencia, censura, antieducación y corrupción! Pero, imaginaos, hacerlo todo completamente patente y visible –en la superficie y no debajo de ella– es un peligro no solo para mí, sino también para mis familiares, amistades y compañeros en la resistencia. Entonces, en clase, hablamos de todos estos temas en el contexto de España (y, claro, de Europa) y dejo que los textos hablen de manera clara por sí mismos, y que los fantasmas de la memoria histórica vuelen y susurren por el aula. No solo hemos leído textos de autores españoles tan importantes como Federico García Lorca, Miguel Hernández, Carmen Laforet, Jaime Gil de Biedma, Dulce Chacón, Alberto Méndez y Julia Otxoa, sino también hemos considerado a George Orwell, Ken Loach, Pablo Neruda y César Vallejo. Casi todos los días hay ocasión como para repetirles el verso de Neruda, “Venid a ver la sangre por las calles”, pero nunca estoy segura de si están aplicando esta advertencia a su propio entorno. Hemos hablado de Gernika y del cuadro de Guernica, y hemos reconocido la implicación de los petroleros texanos en el apoyo de las fuerzas aéreas de los nazis. Cada noche, al volver a leer los textos para el día siguiente, sollozo con su belleza y su punzante relevancia en este momento, casi un siglo más tarde. Y cada día, me levanto al alba para ir a trabajar y enseñar estos hermosos textos en una clase donde permean los aires de represión de antaño.
Os preguntaréis, ¿por qué escribe esta profesora estadounidense para este periódico? Y os responderé, pues, porque hace una semana vi que estoy en una lista de la división criminal del Departamento de Justicia de mi país, porque creo que escribir en español me protegerá un par de días más que escribir en inglés, porque es posible que mis compatriotas y yo, en algún momento, tengamos que buscar asilo en otros países y porque, quizás, debido a que por más de un siglo vosotros habéis bregado con estas mismas cuestiones políticas, culturales y vitales, tal vez podáis entender este grito calladito desde un rincón pequeñito del país de la no democracia.
* Gracias a Ellen Mayock y CTXT y a la colaboración de Antonio Aguado