EEUU EUROPA: La viga en el ojo ajeno - por Joaquín Rábago

 

EEUU EUROPA:

La viga en el ojo ajeno

Joaquín Rábago

 

Con la publicación de su Estrategia de Seguridad Nacional, el Gobierno de Donald Trump ha visto una viga en el ojo ajeno pero ni siquiera una paja en el propio.

 

TRUMP

Así, en lugar de refugiarse en el papel de plañideras, los gobiernos europeos deberían haberle puesto inmediatamente al “amigo americano” un espejo ante el rostro. 

 

TRUMP

No basta con decirle a EEUU como ha dicho el presidente del Consejo Europeo, António Costa, que “si somos aliados, debemos actuar como aliados” y no inmiscuirnos  en las “políticas domésticas” del otro. 

Y es que,  asumiendo claramente el discurso de las ultraderechas europeas, el Gobierno de Donald Trump advierte en el citado documento del peligro de desaparición de la identidad europea por culpa de una inmigración descontrolada,  sobre todo la musulmana.

Pero lo que no dice Washington, y nadie en Bruselas tiene al parecer el valor de recordarle, es el papel que Estados Unidos ha tenido en lo que denuncia  con sus guerras ilegales en Irak, Libia, Siria, Afganistán y otros países islámicos, que dieron lugar a grandes oleadas de migrantes que buscaron refugio en este continente.

Migraciones masivas como las que provocaron a su vez  en Estados Unidos, habría que recordarles a sus dirigentes, sus reiteradas intervenciones en el que sigue considerando, y ahora con Trump más que nunca, su patio trasero.

Millones de latinoamericanos, víctimas de los golpes militares propiciados por Washington y la resultante violencia no vieron en su momento otra salida que viajar al país corresponsable de su desgracia, donde los contrataron empresarios con pocos escrúpulos por salarios muchas veces de miseria. 

Critica también el documento estadounidense la censura que sus autores dicen ver en nuestro continente, sobre todo la que busca prohibir unos partidos ultranacionalistas cuya ideología parece gustar al Gobierno de Donald Trump como, por ejemplo,  Alternativa para Alemania.

Y es que en democracia, a los partidos, incluso los que pueden resultar más repugnantes, se los combate con mejores argumentos,  no con amenazas de prohibición, que solo envenenan el clima social y político,  como vemos que ocurre en el país de Friedrich Merz.

Pero intolerancia de las opiniones divergentes del discurso oficial no la hay sólo en nuestras democracias, por ejemplo, en lo que atañe a Israel o al rearme de Ucrania, sino también en Estados Unidos, donde el actual Gobierno trata de amordazar a sus críticos y el propio Presidente insulta continuamente a los periodistas que le disgustan.

¿Cómo se explica si no que reporteros veteranos como  Seymour Hersh o Chris Hedges, ambos ganadores del Pulitzer, u otros más jóvenes como  Max Blumenthal o Aaron Maté,  tengan que hacer sus denuncias del genocidio de Gaza, la amenaza militar a Venezuela o las sanciones a Rusia en sus podcasts en YouTube y no en el New York Times o el Washington Post? 

 

HERSH HEDGES BLUMENTHAL MATÉ

En todas partes cuecen habas,  aunque unas sean más gordas que otras.

JOAQUÍN RÁBAGO