Un peligro llamado Trump ¿Elecciones anticipadas en el Reino de España? ESPACIO INDEPENDIENTE

 

 

Un peligro llamado Trump ¿Elecciones anticipadas en el Reino de España? ESPACIO INDEPENDIENTE

 

Las consecuencias inmediatas de la vuelta de Trump al poder supera con mucho el marco electoral. Nos sitúa en un nuevo escenario político que se evidencia, tanto para los EEUU como para otros países, en una situación de extrema competencia económica y de guerra. La amenaza de extensión de formas parafascistas de poder en países -donde se han respetado durante décadas formas democráticas en descomposición- se concreta con la vuelta de Trump al poder. Guerra, austeridad y desigualdad, es ahora la fórmula del capital. 

La gran concentración económica de poder de las grandes empresas norteamericanas -que supera los seis billones de dólares- exige una centralización política que pueda imponer sus exigencias. Por ello, el gobierno que prepara Trump, y su movimiento “América primero”, está relacionado con la participación directa de grandes multimillonarios accediendo al poder político, como es el caso de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, y otros muchos representantes directos de la oligarquía norteamericana.

La guerra imperialista, que ha extendido la administración demócrata por el mundo, se ha convertido en la gran alfombra roja del paseo imperial de Trump, otra vez en la Casa Blanca. Los presidentes de Colombia y Venezuela no fueron los únicos que, ante las manifestaciones de Trump de que “va a detener las guerras”, no tardaron en cogerle la palabra en los medios y pedirle públicamente que cumpla con dicho compromiso público. 

Pero la política de guerra ha venido a condicionar toda la política económica. Así se manifiesta en los recortes sociales y salariales, el cuestionamiento de las pensiones y la represión de la vida sindical independiente, y de otra parte, en los grandes beneficios de bancos y principales entidades vinculadas a la industria de armamentos. En suma, derrotar política y electoralmente a la clase obrera norteamericana es el objetivo prioritario de la oligarquía política norteamericana, que practica a través de sus dos versiones políticas, demócratas y republicanos, una política de unidad nacional contra la mayoría social.

 La vuelta de Trump al poder será en ese sentido una forma de unidad nacional de la oligarquía contra los derechos sociales y democráticos, por la guerra económica contra todos sus rivales. El respaldo electoral al millonario Trump será utilizado para convertirle en un jefe político indiscutible, sin control democrático. Estamos, por tanto, en el umbral de un régimen de dictadura que emerge en medio del recrudecimiento de las políticas a favor de los oligarcas y de sus políticas militares e intervencionistas. La deportación masiva que se prepara de 11 millones de inmigrantes es en sí misma una guerra interior, que exigirá la militarización de ciudades y pueblos, la persecución por calles y plazas de los que tienen distinto color y la consiguiente multiplicación de zonas de detención-deportación.

 La política de guerra necesita formas de dictadura en EE UU y en otros países del mundo. Más pronto que tarde contará con la oposición y movilización de la clase trabajadora, que necesita avanzar en el terreno de su independencia sindical y política. Estableciendo formas de reorganización contra la burocracia sindical de la AFL-CIO, avanzando en el camino de la separación de los trabajadores de las políticas reaccionarias del partido demócrata, por la construcción de un partido obrero independiente en EEUU.

La crisis de la Unión Europea y de los principales países de la misma no ha tardado en aparecer tras la victoria de Trump. Ese ha sido el caso de Alemania y de Gran Bretaña. De cumplirse las amenazas de Trump sobre la guerra de Ucrania, la UE quedaría enfrentada de forma particular a la Federación Rusa, ya que el millonario norteamericano quiere dejar de sufragar la guerra de los “perdedores”, obligando a sus aliados de la OTAN a financiar los gastos de armas y guerra. Lo mismo sucede con los aranceles de numerosos productos europeos, que se verán incrementados, como puede suceder con productos agrarios españoles. El proteccionismo económico dado a conocer en la campaña electoral señala la imposición de un arancel del 10 al 20% de todas las mercancías que entren a EEUU.

En todos los países miembros de la OTAN se discute el nuevo aporte económico que se exige para la política de guerra del emperador Trump. Desde su pedestal de la Casa Blanca, impone a todos y en todas partes más gasto militar. En Alemania es esta amenaza la que ha llevado el “gobierno semáforo” a la quiebra, ante la implementación de planes de recorte de salarios y pensiones para financiar la guerra de Ucrania.

En Alemania están previstas elecciones generales anticipadas el próximo mes de febrero lo que en buena medida mantendrá bloqueado el motor económico y político europeo, y las previsiones electorales no son en ningún caso favorables al SPD. El presidente francés Macron fue el primero en avisar de este nuevo momento político, diciendo: “¿Queremos leer la historia escrita por otros: las guerras lanzadas por Vladimir Putin, las elecciones estadounidenses, las opciones tecnológicas o comerciales de China; o queremos escribir nuestra propia historia? Creo que tenemos la fuerza para escribirla”.

El bloqueo de la Comisión Europea ante la elección de los nuevos comisarios pone en cuestión el pacto histórico entre populares y socialdemócratas aumentando los riesgos de debilitamiento económico y político. La sostenibilidad del gobierno español de coalición depende en buena medida de este cambio de situación política internacional, de la división de la Unión Europea, del intento de reforzar su compromiso en la OTAN.

 Desde hace un tiempo se han reducido los apoyos parlamentarios al gobierno de Sánchez; y ello no le permite tomar los acuerdos necesarios, en particular, aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado. Todo el mundo señala que en esta situación de minoría parlamentaria el Gobierno se vería obligado a convocar elecciones generales anticipadas a lo largo del próximo año 2025. La situación del Gobierno es ya insostenible, pero Sánchez se aferra al poder de la Moncloa, y necesita contar con su papel en el Gobierno para lidiar con procesos inmediatos. De una parte, tiene pendiente la celebración del Congreso del PSOE, con nuevos sectores en oposición a su gestión; y de otra, desea mantener su influencia en la Comisión Europea. Mientras, los casos de corrupción interna empiezan a minar su estabilidad: en concreto el procesamiento de su mujer y del diputado socialista Ábalos, que fue su segundo de abordo en el PSOE y ministro de Transportes.

Los Presupuestos Generales del Estado se han establecido como una especie de barrera que el Gobierno no es capaz de superar, buscando el mantenimiento de su política de recortes y desigualdad social, en el momento en el que los bancos obtienen los mejores resultados; por ello trata de vincular los pobres apoyos financieros contra los efectos de la riada de Valencia a la aprobación de las cuentas del Estado. El reto de Sánchez es múltiple: pese a su debilidad política y parlamentaria, se empeña en acabar la legislatura pretendiendo seguir gobernando “con o sin el poder legislativo”, objetivo a todas luces imposible. 

Con un gobierno de coalición arrastrado por los acontecimientos, tal y como acaba de suceder con la riada en el País Valenciano, o con el veto a la vicepresidenta Ribera en la Unión Europea, pueden imponerse unas elecciones generales adelantadas.         

Espacioindependiente nº 626, jueves 14 de noviembre, 2024

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