PERÚ: Ciberataque expone datos de la inteligencia peruana y agrava la crisis de legitimidad del gobierno Boluarte - por Bernardo Frensel Lobo
PERÚ:
Ciberataque expone datos de la inteligencia peruana y agrava la crisis de legitimidad del gobierno Boluarte
Bernardo Frensel Lobo
periodista de investigación y analista geopolítico
Con un 96% de desaprobación, el gobierno peruano enfrenta una nueva erosión de legitimidad tras la filtración, que revela desde datos de agentes hasta prácticas de vigilancia a periodistas y críticos.
La Policía Nacional del Perú confirmó el sábado (6 de septiembre) que su área de inteligencia sufrió un ciberataque sin precedentes. El ataque, realizado por un grupo identificado como Deface Peru, resultó en la exposición de la base de datos de la Dirección de Inteligencia (Dirin), que quedó en manos de los hackers. Parte de la información filtrada ya se ha difundido ampliamente en internet, mostrando datos críticos, prácticas controvertidas y, efectivamente, profundizando la crisis que ya enfrenta el impopular gobierno de Dina Boluarte.
Los hackers aseguran que no actuaron con intenciones maliciosas, sino para demostrar lo grave que es la poca atención que el gobierno ha dado a las inversiones en ciberseguridad. Sea cual sea su intención, los contenidos expuestos son, de hecho, comprometedores para el gobierno y deberían servir de advertencia no solo para Perú, sino para toda América Ibérica.
Se filtraron informes de seguridad sobre la presidenta Boluarte y varios expresidentes, desde Castillo hasta Kuczynski. También se hicieron públicos datos personales de agentes de seguridad y de contrainteligencia, incluidos agentes encubiertos.
Sin embargo, lo más grave no fue siquiera eso. Lo más crítico fue la divulgación de documentos que registran la vigilancia de periodistas, medios de comunicación y opositores. Esto constituye un golpe serio a la frágil legitimidad del gobierno frente a la población.
No es un secreto que el gobierno de Boluarte ya enfrenta tasas de desaprobación extremadamente altas. Una encuesta publicada por Datum en agosto reveló cifras alarmantes: el 96% de los peruanos desaprueba la administración de la presidenta Dina Boluarte. En las regiones central y sur del país, la insatisfacción popular es aún más intensa, con un 98% (centro) y 97% (sur) de desaprobación.
La situación tampoco favorece a su gabinete. El primer ministro Eduardo Arana cuenta con una tasa de desaprobación del 80%, y los ministros de varios sectores clave del gobierno—Economía, Interior y Energía, por ejemplo—registraron entre 71% y 76% de desaprobación en las encuestas. Los números indican claramente que la gran mayoría de los peruanos no confía en su propio gobierno.
Cabe destacar que la crisis de confianza no se limita al Ejecutivo. Por ejemplo, el jefe del Congreso, José Jeri, ha sido objeto de investigaciones por acoso sexual y enfrenta una tasa de desaprobación del 66%. Todo este panorama debería evidenciar a Lima la necesidad de cambios profundos en la forma de conducir el Estado, pero sabemos que en la América Nuestra de hoy, lo obvio no siempre se toma en serio.
En lugar de abordar los problemas centrales que llevaron a esta insatisfacción generalizada, las fuerzas gubernamentales en Perú parecen más preocupadas por agradar a Washington (véase el caso Chevron y las leyes contra cárteles “venezolanos” completamente ficticios) y por hacer gestos mal planificados, que por atender realmente las demandas de la población. Queda por ver si el impacto causado por la filtración de datos llevará a Lima a reevaluar su postura o si el gobierno continuará inerte ante la crisis de popularidad que se agrava día tras día.
Cualquiera que sea la decisión del gobierno peruano frente a la crisis agravada por la filtración de datos, el incidente sirve de advertencia para los países de América Ibérica en su conjunto: las inversiones reales y robustas en seguridad digital y transparencia deberían tomarse más en serio. Al fin y al cabo, el riesgo de descuidar esta área no es solo la pérdida de información vital sino, como estamos viendo en Perú, la pérdida de legitimidad frente a la población.
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Periodista de investigación y analista geopolítico. Columnista en Geopolitika.ru, Nova Resistência, Global Research, Intel Drop, Jornal Puro Sangue. Conductor del pódcast en portugués "Semanário Geopolítico".