Pícaros rateros y buitres de corbata - por Javier López
Pícaros rateros y buitres de corbata - por Javier López NUEVA TRIBUNA
Tenemos un sistema judicial que Carlos Lesmes definió afirmando que la Ley está hecha para el robagallinas y no para el gran defraudador
La picaresca es un género literario típicamente español. El Lazarillo, Rinconete y Cortadillo, El Buscón, Guzmán de Alfarache y otros tantos. Sobre aquellos pícaros, pillos, granujas y tunantes se ha escrito abundantemente. Mientras tanto, sobre los grandes timadores, especuladores de alto nivel, mafiosos de las alturas, ladrones de guante blanco, chorizos de postín, buitres de corbata, o Cayetanos corruptos sólo encontramos silencio.
Nuestra monarquía, nuestro Estado Español, se construyó en torno a los negocios sucios que produjeron las cuantiosas riquezas venidas de América. Fue mucha la sangre derramada y el dinero generado durante la extracción, el transporte, la defensa y el reparto del oro, la plata, el café, el tabaco, el cacao, la cochinilla y no pocos nuevos alimentos.
La política, el dinero y sus protagonistas, los pícaros, los buitres de corbata, los chorizos de los pelotazos, la corrupción y sus corruptos
Muchos fueron los pícaros que se disputaban las pequeñas miserias, pero muchos más fueron los oscuros tejemanejes que enriquecieron a numerosos indianos y a nobles hispanos. Los escándalos eran tapados, pero los mentideros de la Villa y Corte seguían dando buena cuenta de los negocios sucios que se movían siglo tras siglo.
Tal vez el más grandioso pelotazo haya sido el de la viuda de Fernando VII y madre de Isabel II, María Cristina, que junto a su nuevo y secreto marido y al amigote de ambos, al que nombró Marqués de Salamanca, convirtió la Corte en un gran aparato de negocios destinados al enriquecimiento, el suyo. Desde los nuevos trazados ferroviarios, al tráfico de esclavos, pasando por el tabaco y el famoso Ensanche madrileño al que dieron el nombre del Marqués.
El pelotazo ha sido siempre el negocio nacional. La corrupción acabó con el reinado de Isabel II y con el de Alfonso XIII. Los grandes golpes cuartelarios, desde el de Primo de Rivera, al que trajo la Guerra Civil, sirvieron para tapar, legalizar y abrir puertas a nuevos repartos del pastel de la corrupción.
Acabamos con la dictadura, tras la muerte del dictador, pero mantuvimos a flote a todos sus actores económicos, todos ellos especializados en pelotazos empresariales, sobre todo inmobiliarios. Así consolidamos las connivencias, amaños, confluencias y trapicheos entre políticos, empresarios, e intermediarios conseguidores.
Allí se integraron, como si llevaran toda la vida en ello, nuevos protagonistas de la política. No nos pueden extrañar las sospechas permanentes sobre cada nuevo político que se baja del barco, que se va de la política. Nadie pone ya la mano en el fuego por nadie, aunque sea de tu propio partido.
Algunos políticos en retirada han vuelto a sus puestos de trabajo como docentes, médicos, o funcionarios de carrera. Otros, sin embargo, carentes de oficio ni beneficio, no han dudado en utilizar sus influencias para ponerlas al servicio del mejor postor, ingresando en consejos de administración, creando consultoras para asesorar a grandes empresas multinacionales, o especializándose en abrir puertas para que otros hicieran negocio a cambio de jugosas comisiones.
Ahí tienes a Felipe González, abogado de profesión, creando una consultoría jurídica, económica y fiscal, en la que da cabida a sus hijos. Consejero en Gas Natural. Integrado en un fondo inversor de capital riesgo. Además de sus conferencias y sus labores de análisis y de lobby en ámbitos internacionales.
Su sucesor en el gobierno de España, José María Aznar, creó tras su salida de la presidencia, en 2004, una sociedad familiar (Famaztella S.L.- Familia Aznar Botella), para cobrar sus conferencias, libros y asesorías. Una manera como otra cualquiera de acumular millones de euros. Como miembro de consejos de administración destaca su presencia en New Corps, la corporación mediática de Murdoch que controla la Fox, o el diario The Wall Street Journal.
o conforme con ello ha asesorado a la eléctrica Endesa, a la minera Barrick Gold, o al Fondo inversor Cerberus, para el que también ha trabajado su hijo, después de que la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo de Madrid vendiera 1.860 viviendas protegidas al fondo buitre Blackstone, en los tiempos en que mamá Botella era alcaldesa de la capital. Las conferencias de Aznar se pagan a precios desorbitados que, en ocasiones, se acercan a los 100.000 euros.
Siguiendo sus planteamientos de que el que pueda hacer que haga, papá Aznar ha ido colocando a sus hijos en asesorías, consultoras financieras, empresas inversoras, fondos inmobiliarios, inteligencia artificial, aplicaciones digitales. En cuanto a la hija, además de casarla en El Escorial, han apostado por la carrera de un yerno volcado en el deporte del motor, carreras de coches eléctricos, o de hidrógeno, incluso en lugares remotos como el desierto de Arabia, carreras de lanchas eléctricas y tareas de asesoría y consultoría en empresas vinculadas al motor y las nuevas tecnologías.
De Mariano Rajoy (nadie piense que pudiera tratarse de M. Rajoy) sabemos poca cosa y todas gestionadas de forma discreta. Continúa siendo registrador de la propiedad, ha escrito algún libro y pronuncia conferencias.
Sobre Núñez Feijóo, además de aquello de los paseos en lancha con su amigo el narco, sólo conocemos las acusaciones de concesiones obtenidas por su hermana contratada al servicio de empresas como Grupo EULEN, o noticias sobre su pareja, embarcada en algunos proyectos inmobiliarios.
Nos queda Zapatero. Hasta ahora sabíamos que, como expresidente, era miembro del Consejo de Estado. Le habíamos visto ejerciendo labores de asesoramiento y mediación en diversos procesos políticos complicados como el de Venezuela y Marruecos. Hasta ahí sabíamos.
Ahora nos enteramos de que además de haber ejercido como consultor, asesor y lobista, podría haber participado en negocios sucios, tráfico de influencias y habiendo obtenido cerca de 2 millones de euros con estas actividades. No se sabe con quién ejerció sus influencias, ni hay otras pruebas que conversaciones obtenidas de terceros, por el momento.
Si Zapatero ha cometido delitos que se investigue, se demuestren, se aporten pruebas, se juzgue y se castigue. Vaya por delante. Pero si hablamos de todos los expresidentes creo que habría mucho que investigar. No se entiende lo rápido que se actúa desde la justicia en determinados casos, mientras todo lo pasan por alto cuando se trata de expresidentes complacientes con los poderes económicos y con sus aliados políticos.
No se entiende que en el partido de la oposición se conocieran y se airearan actuaciones judiciales que apuntaban a problemas que se avecinaban para Zapatero. No se entiende que presuntos delitos cometidos hace décadas por personalidades como Montoro terminen siendo instruidos, décadas después.
No se entiende que informes policiales se redacten al momento, mientras otros, como el del novio de Ayuso, se dilatan en el tiempo sine die. No se entiende que nadie sepa quién es M. Rajoy en una lista de beneficiarios de la caja B y que, sin embargo, todo el mundo sepa quien es el pana, o el contacto.
Claro que, ya lo pudimos comprobar, cuando Iñaki Urdangarin, por aquel entonces Duque de Palma, sentado ante un tribunal, nos contaba que él sólo hacía lo que veía que hacían todos en aquella familia. Lo cual no le eximió de ser el único pariente real, aunque no de sangre, que acabó yendo a la cárcel por malversar, prevaricar, traficar con influencias y cometer delitos fiscales.
El espectáculo está servido. Tenemos un sistema judicial que un buen día nos definió Carlos Lesmes, entonces presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, afirmando que la Ley está hecha para el robagallinas y no para el gran defraudador.
Es triste, pero España nos deparará aún grandes momentos en esta trama interminable de los grandes protagonistas de la Historia. La política, el dinero y sus protagonistas, los pícaros, los buitres de corbata, los chorizos de los pelotazos, la corrupción y sus corruptos.
O eso, o nos organizamos y nos ponemos a la tarea de construir un nuevo país donde la corrupción no tenga cabida. O a cabalgar hasta que los corruptos y sus corruptores desaparezcan del mapa. Hasta enterrarlos en el mar.
Gracias a Javier López y NUEVA TRIBUNA y a la colaboración de Antonio Aguado