EEUU UCRANIA RUSIA: El plan de paz de Trump para Ucrania desafía a los europeos - por Joaquín Rábago
EEUU UCRANIA RUSIA:
El plan de paz de Trump para Ucrania desafía a los europeos
Joaquín Rábago
En su maníaca persecución del Nobel de la Paz, que cree le pertenece por derecho propio, el presidente Donald Trump no ha dudado en desairar una vez más a sus aliados europeos, a los que visiblemente desprecia.
FRANCE 24
Mientras Trump recibía en la Casa Blanca al príncipe heredero de Arabia Saudí, y escuchaba a éste prometerle inversiones multimillonarias en EEUU, se filtraba a los medios un plan de paz para Ucrania que difícilmente gustará en las capitales europeas y que el presidente ucraniano dice rechazar de plano.
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De creer lo que ha trascendido de momento, el plan en cuestión, de veintiocho puntos, establece las condiciones para un fin de las hostilidades y, lo más importante, ofrece supuestamente garantías de seguridad no sólo para Ucrania, sino también para Rusia.
Esto último es a lo que siempre se han negado los gobiernos europeos, con las notables excepciones del húngaro y el eslovaco, pues consideran a Rusia sólo un enemigo al que hay que hacer sangrar.
El Kremlin, a su vez, ha insistido desde el principio en que no aceptará ningún acuerdo de paz que no elimine para siempre el peligro de una Ucrania que forme parte de la OTAN.
Y a juzgar por lo que cuentan medios británicos, esas condiciones rusas se cumplen en el plan que el enviado especial de Trump, Steve Witcoff, quería presentar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski el jueves en Ankara.
Según esos medios, Ucrania tendría, entre otras cosas, que reducir a la mitad a sus Fuerzas Armadas y reconocer el carácter oficial tanto de la lengua rusa como de su Iglesia ortodoxa, eliminado en ambos casos por el Gobierno ultranacionalista de Kiev.
El Gobierno de Zelenski debería asimismo renunciar a determinadas categorías de armas, lo que parece apuntar a los misiles de mayor alcance, capaces de alcanzar blancos muy en el interior de territorio ruso.
Se trata al parecer de cosas que el presidente Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin, supuestamente acordaron en la reunión que celebraron en Alaska, y que, por las posteriores presiones de los europeos, parecían olvidadas, pero que afloran de nuevo en este plan.
Ucrania tendría además que renunciar a la totalidad del territorio del Donbás, incluso a la pequeña parte de esa región ucraniana que las tropas rusas aún no controlan.
Según el medio estadounidense Axios, tras conocerse los detalles del plan de Trump, se suspendió la reunión que preveían mantener en Estambul Witcoff y Zelenski por la irritación del ucraniano con su contenido.
El presidente ucraniano, que se siente sólo arropado por sus aliados europeos, se niega a discutirlo con Washington si no es en presencia de ésos.
La primera reacción de los europeos al plan norteamericano no ha podido ser más negativa, y así la ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, volvió a acusar a Putin de la escalada de la guerra y de no querer sentarse a negociar.
La jefa de la “antidiplomacia” europea, Kaja Kallas, dijo que Europa tiene un plan de solo dos puntos: “primero, debilitar a Rusia, segundo, apoyar a Ucrania”. Se supone que por ese orden.
Y el canciller federal alemán, Friedrich Merz, aseguró que su país suministrará a Kiev armas de largo alcance aunque no quiso precisar si se trataba de los misiles Taurus para no dar pistas al enemigo, como si éste no tuviese sus servicios de espionaje miliitar.
Resulta por otro lado significativo de la nueva relación de fuerzas en Washington en relación con Kiev que el otro enviado especial de Trump para Ucrania, el general Keith Kellogg, conocido halcón al que Zelenski incluso concedió en su día la “orden del mérito”, haya anunciado su próximo abandono del Gobierno.
Los medios han informado por otro lado de la presencia esta semana en Turquía de una delegación del Pentágono, de la que forman parte entre otros el secretario del Ejército, Dan Driscoll, así como el jefe del Estado Mayor, el general Randy George, y el general al frente del Comando Terrestre de la OTAN, Chris Donahue.
Driscoll y su equipo están al parecer encargados de investigar la nueva tecnología militar ensayada en la guerra de Ucrania y las nuevas posibilidades de cooperación militar con Kiev.
Y se habla, aunque no se ha confirmado, que la delegación tenía previsto reunirse también en otro momento con los rusos.
¿Piensan algunos en Washington que los militares pueden entenderse mejor que lo que han hecho hasta ahora los diplomáticos como el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio o el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ambos, conocidos halcones?
Todo esto sucede además mientras en Kiev corren todo tipo de rumores sobre destituciones y defecciones de ministros y otros estrechos colaboradores de Zelenski a raíz del último escándalo de corrupción en Ucrania, de los que alguno, como el supuesto cerebro de la trama, Timur Mindich, ha huido a Israel.
El jefe de la oficina presidencial, Andrey Yermak, de quien en un principio se había dicho que había huido también a Turquía, explicó, sin embargo, que había viajado allí como parte de la delegación ucraniana para, entre otras cosas, reunirse con Witcoff. Éste, sin embargo, se negó supuestamente a esa entrevista.
Algunos diputados de la Rada (Parlamento de Kiev) han pedido a Zelenski que despida urgentemente a Yermak, al que consideran parte del problema de corrupción que aqueja al país, pero que, a juzgar por las últimas reacciones de los gobiernos europeos, no parece afectar al apoyo incondicional y continuado de éstos al todavía presidente ucraniano.