EEUU EUROPA: La posibilidad de un acuerdo de paz hace sonar la alarma en el sector armamentístico - por Joaquín Rábago

FR Jr
EL ROTO

EEUU EUROPA:

La posibilidad de un acuerdo de paz hace sonar la alarma en el sector armamentístico 

Joaquín Rábago

La posibilidad de un acuerdo de paz en Ucrania, por alejado que pueda estar, según algunos,  de una paz justa, ha hecho sonar la alarma en el complejo militar industrial a ambos lados del Atlántico.

Los gigantes del sector armamentístico perdieron parte de su valor en bolsa, que se había disparado últimamente, y ya se sabe que el dinero puede más que los votos de los ciudadanos, a quienes ni siquiera se ha consultado si aceptan los sacrificios que implica el rearme del continente.

El plan de Trump, considerado por los dirigentes europeos demasiado escorado hacia Rusia, fue sometido a fuertes recortes en las reuniones celebradas primero en Ginebra y luego en Dubái por delegaciones de EEUU y Ucrania con presencia también de diplomáticos rusos.

Se sabe que por parte estadounidense asistieron,  entre otros el secretario de Estado, Marco Rubio, el del Ejército, Dan Driscoll, el enviado especial de Trump, Steve Wytcoff, y destacados jefes militares, pero  no ha trascendido hasta ahora quién formó parte de la delegación rusa.

Los 28 puntos del plan inicial quedaron reducidos a 19 y se eliminaron puntos tan importantes para Rusia como el tamaño de las futuras fuerzas ucranianas, la imposibilidad de que Ucrania ingrese un día en la OTAN o la prohibición de estacionar fuerzas de la Alianza Atlántica en ese país.

El tope de 600.000 efectivos desapareció pese a que se trataba de un límite que Moscú no podía en ningún caso aceptar, sobre todo si se recuerda que los fracasados acuerdos de Estambul – abril  de 2022- hablaban  de un máximo de 85.000 hombres.

También se eliminó la prohibición expresa a Ucrania de  ingresar un día  en la OTAN, una de las líneas rojas del Kremlin y el principal motivo por el que Vladimir Putin lanzó su “operación militar especial”.  

Desapreció igualmente en el nuevo texto la referencia a los 100.000 millones de activos rusos congelados en Europa, que Trump pretendía dedicar a un fondo de inversión ruso-estadounidense en Ucrania, el 50 por ciento de cuyos beneficios sería para Estados Unidos.

Una mayoría de los gobiernos europeos quiere que 140.000 millones de euros de activos del Estado ruso depositados en el banco Euroclear, con sede en Bélgica, se utilicen para el rearme y el pago de reparaciones a Ucrania, pero existen fuertes problemas legales para dar ese paso, al que el gobierno belga se ha opuesto hasta ahora.

El problema para los europeos es que  están empeñados en continuar la guerra con Rusia y necesitan con urgencia ese dinero literalmente robado a Rusia para seguir financiándola al menos durante los dos próximos años.

A diferencia de los EEUU de Trump, que tiene una fuerte capacidad de presión sobre Kiev -Washington ha amenazado, por ejemplo, con dejar de suministrar al Ejército ucraniano datos de inteligencia para la conducción de la guerra- los europeos sólo se imaginan que la tienen sobre Rusia.

Pero ni siquiera las sanciones económicas y comerciales, que son el arma principal que han utilizado hasta ahora, han surtido el efecto deseado, sino que han perjudicado más a los ciudadanos europeos que a la propia Rusia.

Y como advierte el conocido politólogo estadounidense de la universidad de Chicago John Mearsheimer, la insistencia de los cada vez más impopulares  líderes europeos en continuar la guerra va a generar un ambiente geopolítico muy tóxico, que será un peligroso factor de desestabilización por ambas partes. 

EL ROTO
JOAQUÍN RÁBAGO