El presidente finlandés rompe filas con los europeos - por Joaquín Rábago

El presidente finlandés rompe filas con los europeos

Por Joaquín Rábago

El presidente finlandés, Alexander Stubb, pareció romper filas con sus colegas del continente al sugerir que los europeos podrían ayudar a EEUU a liberar el estrecho de Ormuz si Washington se compromete a  cambio a dar a Kiev toda la ayuda que necesita en su guerra con Rusia.

STUBB CON TRUMP EN CONFIANZA

Stubb, que presume de jugar al golf con Donald Trump, es uno de los palmeros del presidente estadounidense y ha llevado a su país, que fue durante décadas neutral antes de ingresar en la OTAN, a una posición de enfrentamiento con la vecina Rusia.

Las palabras del finlandés son mera retórica porque desde la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, hasta los distintos jefes de Gobierno del bloque, además del premier británico, han dicho ya que la operación militar de Israel y EEUU contra Irán es ilegal y que no es además su guerra porque nadie los consultó antes de lanzarla.

Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, visita un país europeo tras otro en un claro intento de evitar que la guerra de Oriente Medio haga olvidar la de su país contra el invasor ruso y aprovecha de paso para hacer publicidad de los drones que fabrica Ucrania y hablar de colaboración con otros países en la producción conjunta de armamento.

ZELENSKI EN ESPAÑA

Con Ucrania ocurre como con Israel: las guerras en las que están ambos embarcados les sirven de escaparate para demostrar a sus posibles clientes la efectividad del armamento que emplean en ellas.

En España, donde fue recibido tanto por el jefe del Gobierno como por el Rey, Zelenski logró que Pedro Sánchez le prometiera un nuevo paquete de ayuda militar por el equivalente de 1.000 millones de euros, que se financiará, según Moncloa, a través del llamado Instrumento de Acción para la Seguridad en Europa.

En sus visitas a Londres, París y últimamente Madrid, Zelenski se mostró confiado en que Ucrania reciba finalmente los 90.000 millones de euros que le ha prometido la Unión Europea y que están actualmente bloqueados por el Gobierno de Budapest.

Y lo están porque el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, asegura que no levantará el veto hasta que se reanude el flujo de petróleo ruso por el oleoducto Druzhba (Amistad) que tanto necesita ese país del Danubio.

OLEODUCTO DRUZHBA

Orbán y su colega eslovaco, Robert Rico, acusan a Kiev de negarse a reparar el gasoducto, supuestamente dañado por un misil ruso, para evitar que puedan seguir recibiendo la energía barata del país de Putin.

Tras las reiteradas quejas de ambas capitales, la Comisión Europea decidió finalmente enviar a un equipo a inspeccionar el oleoducto, del que no forma parte, sin embargo, ningún experto de los dos países  afectados.

El ministro húngaro de Exteriores, Peter Sziijártó, se quejó de que la UE haya tardado cincuenta días en darse cuenta de ese bloqueo energético a dos países miembros por uno que no forma parte del club  y diga ahora que va a intentar solucionarlo.

“No hay que engañarse, dijo Sziijártó, se trata solo de una jugada política, y todo lo han coordinado Bruselas y Kiev”.

Orbán afirmó, por su parte, que si no hay petróleo para Hungría, tampoco habrá dinero para Ucrania porque la postura de su Gobierno no ha cambiado desde el principio.

Hay quien teme que la UE no haga nada hasta después de las elecciones húngaras del próximo 12 de abril que muchos en Bruselas esperan que pierda Orbán, al que consideran la “oveja negra” del rebaño europeo.

JOAQUÍN RÁBAGO