La propuesta soviética de alianza antinazi en 1939, rechazada por las "democracias" occidentales - Daniel Mayakovsky / La propuesta de alianza antinazi de Litvinov en 1933, Michael Jabara Carley

 

La propuesta soviética de alianza antinazi en 1939, rechazada por las "democracias" occidentales

Daniel Mayakovsky

Un 15 de agosto de 1939, 3 semanas antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, la URSS propuso una alianza anti-nazi a EEUU, Francia, Polonia y Reino Unido, ofreciendo 1 millón de tropas del Ejercito Rojo listas para intervenir en Alemania.

La oferta soviética, realizada por el ministro de guerra Klementi Voroshilov y el jefe del estado mayor general del Ejército Rojo, Boris Shaposhnikov, ofreció hasta 120 divisiones de infantería (cada una con unos 19.000 soldados), 16 divisiones de caballería, 5.000 piezas de artillería pesada, 9.500 tanques y más de 5.500 aviones de combate y bombarderos en las fronteras de Alemania.

KLEMENTI VOROSHILOV
LEV SOTSKOV

"Si los británicos, franceses y polacos, ademas de EEUU, hubieran tomado en serio esta oferta, juntos podríamos haber puesto unas 300 o más divisiones en el campo en dos frentes contra Alemania, el doble del número que tenía Hitler en ese momento. Esta era una oportunidad para salvar el mundo o al menos detener al lobo en su camino". ", dijo el general sovietico Sotskov.

 

 

DONALD CAMERON WATT

No solo EEUU, Francia, Polonia y Reino Unido lo rechazaron, se dedicaron a ocultarlo en toda la prensa occidental de la época, como afirma el historiador y profesor británico Donald Cameron Watt, "esta proposición no se mencionó en ninguno de los diarios contemporáneos, en ninguno de los dos grandes diarios británicos y en el principal francés".

 

MUNICH 1938

Poco antes tambien de esta proposición, los britanicos y los franceses firmaron el Acuerdo de Munich de 1938, en el que Neville Chamberlain y Édouard Daladier, primer ministro británico y francés respectivamente, entregaron los Sudetes de Checoslovaquia al regimen nazi, colaborando de facto con Hitler en su invasión a Europa. Esta fue la TERCERA VEZ que la URSS proponia una alianza antifascista a los paises occidentales y la tercera vez que era RECHAZADA, la primera en 1937 y la segunda en 1938, lo cual obligó a la URSS a firmar un pacto de no agresión (es decir, de no matarse mutuamente) con Alemania al encontrarse sola contra el fascismo, un contexto CLAVE que jamas te cuentan. Los documentos de la proposición anti-nazi se mantuvieron en secreto durante casi 70 años y todavia siguen ocultandose en Occidente todo lo que se puede.

"Estaba claro que la Unión Soviética estaba sola y tenía que recurrir a Alemania y firmar un pacto de no agresión para ganar algo de tiempo, para prepararnos para el conflicto a gran escala que claramente se avecinaba contra nuestro pais", afirmó el general soviético Sotskov. Tras la negativa de Reino Unido, Francia, Polonia y Estados Unidos a parar a Hitler, tres semanas después los nazis comenzarian una Segunda Guerra Mundial, ocupando algunos de esos paises que se negaron a colaborar con la URSS y terminaria con la muerte de mas de 50 millones de personas, la mayoria sovieticos y chinos. Esta es la verdadera historia de los "aliados" y no la que cuentan sus "documentales" de propaganda en Occidente.

El rechazo del pacto antifascista con la Unión Soviética y la entrega de los Sudetes de Checoslovaquia a Hitler por parte de Reino Unido y Francia, por supuesto, no fue un capricho ni tampoco algo casual.

https://x.com/i/status/1824014026105581575

Este documental muestra como toda la oligarquia de Europa, Reino Unido y EEUU (quien realmente manda en los paises) con grandes capitalistas estadounidenses como Henry Ford, banqueros de Wall Street, magnates de marcas automovilisticas como Renault y todo tipo de burgueses, financiaron a Hitler para que parase el comunismo. A los paises capitalistas occidentales les interesaba que Hitler se expandiera hacia al este para acabar con el comunismo y con la Unión Sovietica, que amenazaba con acabar con su saqueo colonial y con el propio sistema capitalista. Occidente usó a Hitler como un ariete para acabar con la Unión Soviética, financiandole y armándole uno de los ejercitos mas potentes de la historia, porque su principal y unico enemigo es y siempre fue el comunismo.

La propuesta de alianza antinazi de Litvinov en 1933

 Michael Jabara Carley (Fragmento)

CANARIAS-SEMANAL

Algunos de los hechos que a Occidente le gusta olvidar. Fue la URSS la que primero hizo sonar las alarmas en 1933 sobre la amenaza nazi a la paz europea. Maksim M. Litvinov, su comisario de Asuntos Exteriores, se convirtió en el principal defensor soviético de la «seguridad colectiva» en Europa.

MAKSIM M. LITVINOV

     Advirtió una y otra vez del peligro: la Alemania nazi es un «perro rabioso», dijo en 1934, 

   «al que no se puede confiar con quien no se pueden hacer acuerdos, y cuya ambición sólo puede ser frenada por un anillo de vecinos decididos ».

     Eso suena bien, ¿no? Litvinov fue el primer estadista europeo en concebir una gran alianza contra la Alemania nazi, basada en la coalición de la Primera Guerra Mundial contra la Alemania guillermina. Los posibles aliados soviéticos, Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Rumania, Yugoslavia, incluso la Italia fascista, todos cayeron, uno tras otro, a mediados de la década de 1930. Incluso Polonia, esperaba Litvinov, podría sentirse atraída por la seguridad colectiva. A diferencia de las otras potencias reacias, Polonia nunca mostró el menor interés en las propuestas de Litvinov y buscó socavar la seguridad colectiva hasta el comienzo mismo de la guerra.

    Litvinov me recuerda al actual ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, en sus ingratos tratos con el Occidente ruso. Durante los años de entreguerras, la rusofobia se mezcló con la sovietofobia: fue un choque de dos mundos entre Occidente y la URSS, el  "Conflicto Silencioso",  lo llamó Litvinov .

    Cuando las cosas iban mal, Litvinov  parecía querer buscar ocasionalmente consuelo en la mitología griega y en la historia de Sísifo, el rey griego, condenado por Zeus a empujar para siempre una gran roca hasta la cima de una montaña, solo para verla caer cada vez.  Como Sísifo, Litvinov fue condenado a realizar esfuerzos inútiles y a sufrir una frustración sin fin.  El francés Albert Camus imaginaba que Sísifo era feliz en sus luchas, pero la verdad es que Camus decía esas cosas porque nunca había tenido que lidiar con esa maldita roca. Litvinov lo hizo, y nunca pudo acercarla  a  la cima de la montaña.

    Mi punto es que fue Occidente, en particular Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, la misma vieja pandilla,  los que desestimaron las repetidas advertencias de Litvinov, rechazando  sus esfuerzos por organizar una gran alianza contra la Alemania nazi.

  Los gobiernos francés y británico, dominados por las élites conservadoras y a menudo, incluso, simpatizantes del fascismo, buscaron formas de seguir adelante con la Alemania nazi, en lugar de hacer todo lo posible para preparar sus defensas contra ella.

   Por supuesto, que entre ellos había «cuervos blancos», como los llamó un diplomático soviético, que veían con claridad la existencia  de la amenaza nazi a la seguridad europea, deseando  cooperar con la URSS, pero eran solo una minoría impotente. Los mass medias no suelen decir mucho  acerca de la simpatía generalizada  que había por el fascismo  entre las élites conservadoras europeas. Abordan el tema, y con razón, como si se tratara de los secretos trapos sucios  de la familia. 

   Polonia también jugó un papel despreciable en la década de 1930, aunque tampoco los media occidentales  le dijeran nada sobre ello. El gobierno polaco firmó un pacto de no agresión con Alemania en 1934 y, en los años siguientes, saboteó los esfuerzos de Litvinov para construir una alianza antinazi. ¿Acaso les ha llegado esta información o alguna noticia de  que en el año 1938  Polonia se puso del lado de la Alemania nazi contra Checoslovaquia y participó en la división de ese país sancionada por los acuerdos de Munich el 30 de septiembre de 1938? Ese  es un día que  a  Occidente le gusta olvidarPolonia fue, por tanto, un colaborador nazi un estado agresor en 1938, antes de convertirse en víctima de la posterior agresión nazi en 1939.

    A principios de 1939, Litvinov había estado  "empujando su roca" (llamémoslo seguridad colectiva) como lo hizo durante más de cinco años. Stalin, que no era Albert Camus y no estaba contento de haber sido rechazado repetidamente por Occidente, le dio a Litvinov una última oportunidad de obtener una alianza con Francia y Gran Bretaña. Esto fue en abril de 1939.  El gobierno francés, podrido hasta la médula por  sus simpatías pro fascistas,  olvidó cómo identificar y proteger sus intereses nacionales, mientras que los británicos se encargaban de paralizar a Litvinov, burlándose ostentosamente de él a sus espaldas.

    Fue entonces cuando la roca de Sísifo-Litvinov cayó al pie de la montaña por última vez. "Basta ya" -pensó Stalin -, y a continuación despidió a Litvinov y nombró ministro de Asuntos exteriores al más duro Vyacheslav M. Molotov.

     Pero, aún así, durante unos meses más, Molotov intentó empujar la roca  hacia  la cima de la montaña y esta volvió a caer. En mayo de 1939, Molotov incluso ofreció apoyo a Polonia, oferta que fue rápidamente rechazada poVarsovia. Los polacos habían perdido el sentido; ¿alguna vez lo tuvieron?

    Cuando las delegaciones británica y francesa llegaron a Moscú en agosto para discutir una alianza antinazi, podría pensar que habrían tomado en serio la idea de ponerse manos a la obra. Se esperaba que la guerra estallara en cualquier momento. Pero no, ni siquiera entonces. Las instrucciones británicas a sus representantes eran la de «ir muy despacio». Las delegaciones también lo hicieron. Les tomó cinco días llegar a Rusia en un viejo mercante fletado, con una velocidad máxima de 13 nudos. El jefe de la delegación británica no tenía poderes escritos que le dieran autoridad para concluir un acuerdo con sus «socios» soviéticos. Para Stalin, aquello debió de resultar  como  camello que rompe la paja.

La buena y pérfida Albion actuó de manera engañosa hasta el final. Durante el verano de 1939, los funcionarios del gobierno británico todavía negociaron un acuerdo con sus homólogos alemanes, como si nadie en Moscú  fuera capaz de darse cuenta de ello. 

Pero el asunto fue más lejos.  El primer ministro británico, Neville Chamberlain, se jactó en privado con una de sus hermanas acerca de cómo iba a engañar a Moscú y eludiría la insistencia soviética en una genuina alianza de guerra contra la Alemania nazi. Entonces, ¿quién  traicionó a  quién?

Los historiadores pueden debatir si Stalin tomó la decisión correcta o no al concluir el pacto de no agresión. Pero con «socios» potenciales como Francia y Gran Bretaña, uno puede entender por qué el sauve qui peut parecía ser la única opción decente en agosto de 1939. 

* Gracias a Michael Jabara Carley y CANARIAS-SEMANAL

https://canarias-semanal.org/archive/30514/por-que-la-urss-no-gano-la-ii-guerra-mundial

* Aparecido originalmente en CANARIAS SEMANAL. La casa de mi tía republica con autorización