¿Qué es un guardián de las puertas? [gatekeeper] - por Andrea Zhok

¿Qué es un guardián de las puertas? [gatekeeper]

Andrea Zhok

ARIANNA EDITRICE

Traducción de Carlos X. Blanco

 

Un guardián de puertas (literalmente, gatekeeper, un custodio de la puerta) es alguien que canaliza las energías de protesta o revuelta de una comunidad, dirigiéndolas hacia objetivos inofensivos o ficticios.

Esta definición me vino a la mente al observar la manifestación "No Kings" en varios lugares.

De entrada, diré que es increíblemente importante que tanta gente haya tomado la iniciativa de hacerse oír y salir a las calles para expresar su disidencia, su descontento, su protesta. Sé con certeza que muchos participaron por una indignación justificada contra el genocidio palestino, contra la propagación de un espíritu belicista y la perspectiva de la guerra. Esto me parece algo positivo, así que no los critico en absoluto.

Pero es necesario ser cauteloso.

La manifestación se mueve bajo un lema, una consigna: "No Kings".

¿Qué demonios significa eso? ¿Por qué se eligió este lema?

Es un lema importado de las protestas anti-Trump en Estados Unidos. Y la primera pregunta que surge es: ¿por qué deberíamos seguir los pasos de una protesta legítima lanzada por algunos ciudadanos estadounidenses contra su presidente? ¿Acaso no era lícito usar un eslogan en la lengua local dirigido a cada público?

Y aquí surge una circunstancia agravante.

Si la protesta hubiera sido por algo específico: contra el rearme forzoso, contra la participación a regañadientes en guerras que no nos conciernen (pero cuyas consecuencias sufrimos), contra la agresión unilateral israelí-estadounidense contra Irán, o cualquier otra cosa, muchos títeres disfrazados de oposición parlamentaria no habrían podido salir a las calles.

No lo habrían hecho porque casi todas las decisiones internacionales de los gobiernos (en consonancia con las directrices israelíes y estadounidenses) han sido respaldadas y apoyadas por la oposición. Y esto ha estado ocurriendo durante años, independientemente del gobierno o la oposición. 

Apoyaron todos los cambios de régimen, aplaudieron el ataque a Libia, las sanciones contra Rusia, el sabotaje del oleoducto North Stream 2, aceptaron sin reparos (o con disidencia formal) el genocidio palestino, etc.

El eslogan "¡NO A LOS REYES!" fue diseñado para ser engañoso e inofensivo.

Primero, el eslogan literalmente golpea a un títere: ¿quién podría estar en desacuerdo con atacar a la monarquía desde dentro de una democracia liberal? ¿Por qué no salir a las calles contra el fascismo o los tribunales de la Santa Inquisición? (Sí, lo sé, se suponía que no debía darles ideas para futuras manifestaciones). 

Segundo, el eslogan sirve para desviar el objetivo en una dirección que es FÁCILMENTE EXPLOTABLE. Precisamente porque "¡No a los reyes!" no tiene un significado literal, debemos recurrir a una interpretación metafórica.

¿Y cuál es esa?

En pocas palabras, desafiamos a quienes, según se dice, son ajenos a la democracia liberal. Agrupamos a todos los "malos" denunciados por periódicos financiados por los mismos que apoyan el rearme de Europa, que otorgan bases militares estadounidenses para sus bombardeos, que condenan a Europa a la desindustrialización al romper lazos con Rusia, etc., en un mismo saco.

Así, "¡No a los reyes!" es un eslogan que sirve para camuflar el hecho de que figuras como Trump y Netanyahu NO SON REYES EN ABSOLUTO; son los hijos predilectos del sistema democrático liberal. (Y, por cierto, Putin, Zelensky o Jamenei tampoco son "reyes").

Al desviar el blanco de la indignación colectiva hacia objetivos ficticios y libremente reinterpretables, preparamos el terreno para las próximas elecciones, donde se servirá exactamente la misma basura, solo que envuelta en una cinta de otro color. 

Gracias a Andrea Zhok, ARIANNA EDITRICE y a la colaboración de Carlos X. Blanco

ANDREA ZHOK

https://www.ariannaeditrice.it/articoli/cos-e-un-gatekeeper

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