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lunes, 24 de junio de 2024 08:43h.

Que no nos arrastren a la guerra - Asamblea contra las guerras de la OTAN y el genocidio en Palestina

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GUERRA

Que no nos arrastren a la guerra

Asamblea contra las guerras de la OTAN y el genocidio en Palestina

Hoy, como en tantas ocasiones, le corresponde al pueblo enfrentarse a esta lógica de destrucción y crear movimientos antibelicistas que nos saquen de esta deriva de barbarie. La juventud universitaria ya lo está haciendo; sumémonos con la movilización de los barrios, de los centros de trabajo y de todos aquellos que deseen movilizarse para que no nos arrastren a la guerra.

Vivimos en un mundo en guerra y la mayor parte de la población no es consciente de ello. Vemos y oímos noticias de la guerra de la misma manera, que vemos y oímos cualquier otra intrascendente o banal. El horror ajeno, si no es próximo, ya no nos conmueve.

Hoy día se reconocen 56 conflictos armados, 10 de ellos de alta intensidad, 250 mil víctimas anuales, la mayoría civiles y entre 85 y 100 millones de desplazados.

Este es el resultado de la lógica de belicista, del empleo sistemático de la guerra para alcanzar cualquier objetivo o resolver cualquier conflicto. Quien disponga de la mayor fuerza bélica puede decidir sobre los demás y someterlos a sus intereses.

En esta lógica, los acuerdos y tratados son meras estrategias para ganar tiempo o para contentar a la opinión pública. Así sucedió con los acuerdos de Minsk en 2014 y 2015, que hubieran evitado la guerra en Ucrania.

La lógica belicista ordena, estructura y subordina, la economía, la política, las instituciones y el orden ético y moral. Su instrumento fundamental es el complejo militar industrial, mundial, alimentado con un presupuesto anual de 2,44 billones de dólares, superior al PIB de Canadá, Brasil o Rusia. Cerca del 40% corresponde a los Estados Unidos, con 991 mil millones, equivalente a la suma de los 11 siguientes países, entre los que se encuentran, China, Rusia, India, Alemania, Reino Unido y otros. Un presupuesto que no ha dejado de crecer desde la cumbre de la OTAN en 2014, hace ya ocho años.

Su infraestructura y organización es de las mismas dimensiones; los EE.UU. cuentan con más de 750 bases militares en más de 80 países, han dividido el mundo en 11 comandos que controlan el mar, la tierra, el espacio, el ciberespacio y otros ámbitos, convirtiéndolos en teatros de guerra.

La lógica belicista cuenta con una estrategia para acabar con quien se designe como enemigo: Criminalizar, aislar y destruir. Criminalizar, para deslegitimar y presentarlo como una amenaza, haciéndole responsable de su destrucción; criminalizar también a quien lo defienda. Aislar, para debilitarlo mediante guerras económicas, políticas e ideológicas. Destruirlo por cualquier medio, sin ningún límite, como ocurre actualmente en Palestina, pero también como ocurrió en Yugoslavia, Libia, Irak, Siria y tantos otros.

El Reino de España está siguiendo ciegamente esa lógica; queda patente por su pertenencia a la OTAN y por la existencia de bases militares de los Estados Unidos, sobre las que no tenemos soberanía y que se utilizan para atacar a terceros países con los que no tenemos ningún conflicto y que por su carácter suponen un riesgo letal para nosotros.

Además, participa en 17 misiones militares en el exterior, en Europa, África, Oriente Próximo y otras, 7 de ellas dentro de la OTAN. En total, 3000 efectivos. La misión en Afganistán duró 19 años y la de Kosovo 10, un país que el Reino de España ni siquiera reconoce.

El bloque occidental dirigido por Estados Unidos ha decidido incendiar el mundo antes de que el mundo acabe con su hegemonía supremacista. Occidente, que siempre se enfrentó entre sí en luchas por la hegemonía, hoy se enfrenta a una periferia que le sobrepasa en muchos aspectos y una vez más ha decidido que la guerra es su mejor opción y probablemente la única.

Estamos en esta guerra, participamos en ella y estamos en riesgo de ser una de sus víctimas directas. Nuestros dirigentes, nuestras instituciones, nuestros medios de comunicación, insisten en más ejército, más presupuestos, más OTAN, más riesgos y más sacrificios para alimentar la lógica belicista, haciéndonos cómplices de la masacre y el genocidio de otros pueblos.

Nos amenazan con una invasión rusa en Europa, como nos amenazaron antes con las armas de destrucción masiva en Irak, engaño qué costó 2 millones de muertos iraquíes, la mayoría civiles.

Insisten en que debemos defender la libertad, la democracia y los valores europeos, pero consienten y participan en el genocidio del pueblo palestino y se niegan a condenar al ente sionista, una actitud criminal de cinismo sin límites.

Las consecuencias de comprometerse y participar en la lógica belicista ya las sufrimos; y las sufriremos en mucha mayor medida en nuestras condiciones de vida, en nuestras libertades, en nuestra conducta ética y Moral.

Hoy como en tantas ocasiones le corresponde al pueblo enfrentarse a esta lógica de destrucción y crear movimientos antibelicistas que nos saquen de esta deriva de barbarie. La juventud universitaria ya lo está haciendo; sumémonos con la movilización de los barrios, de los centros de trabajo y de todos aquellos que deseen movilizarse para que no nos arrastren a la guerra.

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mancheta mayo 24