Reflexión - por Jacinto Ortega del Rosario

Reflexión

Jacinto Ortega del Rosario

 

Durante años nos han dicho que el problema de este país es quién eres, de dónde vienes o a quién culpar.

Pero la realidad es otra: el verdadero problema es que vivir se ha vuelto demasiado difícil para demasiada gente.

Trabajas, cumples, haces lo que se supone que hay que hacer… y aun así el sueldo no llega.

El alquiler sube, el barrio se deteriora, el ambulatorio tarda semanas en darte una cita médica, y cuando pides ayuda parece que nadie escucha.

Y cuando la política no responde, es normal enfadarse.

Es normal buscar a alguien que diga las cosas claras.

Ese enfado no es el problema. El problema es que te ofrezcan culpables en lugar de soluciones.

Porque señalar a otros no baja el alquiler.

Gritar más fuerte no crea empleo estable.

Y dividir a la gente que vive en el mismo barrio solo beneficia a quienes ya están arriba.

Creo en otra forma de hacer política.

Una política que empieza por una idea sencilla:

Todas y todos merecemos  vivir con dignidad y tranquilidad.

Eso significa barrios seguros, sí.

Pero seguros porque hay servicios, normas claras y presencia pública,

no porque se señale a colectivos enteros mientras todo sigue igual.

Significa alquileres que se puedan pagar.

Significa que la sanidad funcione sin esperar meses.

Significa escuelas que den oportunidades reales a tus hijos.

Y para eso hace falta algo muy concreto:

invertir en lo público, proteger a quien cumple y exigir a quien abusa.

Cuando alguien promete bajar impuestos sin explicar a quién no està siendo trasparente.

Hay que decir la verdad:

Menos impuestos para los de siempre significa menos profesionales de la sanidad,  menos profesionales en educación y menos ayudas para quien las necesite.

 No quiero que nadie viva peor para que otros vivan mejor.

Quiero que nadie se quede atrás.

Amar este país no es levantar banderas contra el vecino.

Amar este país es defender que aquí nadie sobra y nadie está solo.

La sociedad   avanza cuando la gente puede hacer su vida con tranquilidad,

cuando el barrio funciona,

cuando el esfuerzo merece la pena.

No pretendo dar lecciones.

Solo  algo muy simple:

no uses nuestro enfado ni nuestros miedos.

Menos ruido.

Menos culpables fáciles.

Más soluciones reales.

Porque el futuro no se construye gritando más, sino cuidando mejor lo que es de todos.

Jacinto Ortega del Rosario 

Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO