El repunte imperialista con Trump necesita fuerzas políticas coherentes y soberanas - por Carlos Martínez

El repunte imperialista con Trump necesita fuerzas políticas coherentes y soberanas

Carlos Martínez

politólogo

 

Trump es necesario para las elites de la anglosfera, en especial de los EEUU, incluso las que han apoyado a Biden/Harris han corrido a alinearse con el amigo Donald y nunca ha habido una transición tan pacifica en los últimos lustros. Biden ha recibido sonriente en la Casa Blanca al nuevo inquilino y si bien un sector de las élites globalistas está inquieto, tampoco han reaccionado ante la evidencia. Lo más nervioso está ubicado entre las elites políticas del woke ya sean liberales, conservadores “modernos”, socioliberales, verdes o populistas de “izquierdas”. Estos sectores han sido incapaces de vencer a Trump y frenar a las extremas derechas en los países occidentales. Pero sabido es y yo lo he escrito muchas veces que al capitalismo le sobra la democracia, ya no le es necesaria. Financiaron al objeto de destruir el movimiento socialista del trabajo, la tercera vía y el “blairismo” y después al woke “rojiverde” para destruir la lucha de clases y domesticar a las izquierdas populares y corromper sus gobiernos ideológicamente y ahora lanzan y financian a fascistas sin correaje ni uniforme, sino con traje. Jóvenes ultra-autoritarios y autoritarias con aspecto moderno y burgués que campan en pos de obtener el apoyo del imperio anglosajón, aplaudiendo el poder mundial de los EEUU y encima presumen de ser tanto patriotas, como los nuevos anti-sistema.

El sistema para muchas personas, son las ideas y modas de la religión woke, su cultura de la cancelación y el capitalismo verde. Así de estúpidos han sido sus impulsores y difusores.

La derecha ha sabido jugar las cartas ante unas clases populares despreciadas y una clase obrera negada y olvidada que se han visto desamparadas y cuyo legado ha sido negado por los hechos de los gobiernos “progresistas”, aunque se utilice como panel publicitario su trágico y heroico pasado. Sus muertos frente al fascismo o en los piquetes de huelga han sido utilizados igual que una multinacional vende bebidas carbónicas. Se ha robado  la unidad de clase en favor de selectas minorías pequeño burguesas.

Nuevas izquierdas engreídas que han convertido en guetos los barrios populares e introducido a golpe de ley su proyecto personal y vital confundiéndolo con el de la mayoría que madruga, no llega a fin de mes o vive entre sobresaltos y contratillos en el precariado aunque tengan dos masters o una carrera cursada en Colombia. Los centros de pueblos turísticos y ciudades ven su población expulsada y sin acceso ni digno ni justo a techo y pan. Los hospitales sin enfermeras y las escuelas sin presupuesto ni planes de estudio exigentes. Maldito woke.

Por eso en la reciente conferencia del BSW o coalición Sarah Wagenknecht se lanzan mensajes claros y contundentes con llamamientos por la paz y contra la degradación de la vida popular, en defensa de la industria alemana destruida en favor de sus ocupantes estadounidenses y por tanto en defensa del trabajo. Exigen en la ocupada Alemania que los EEUU la abandonen. Una Alemania a la que los verdes han metido en la guerra de Ucrania y cerrado miles de empresas productivas. Una clase trabajadora que ve como sus salarios bajan y su calidad de vida se diluye. Denuncian el incremento de gastos en armamento y en el evento el mítico socialista Oskar Lafontaine ha hecho un vibrante llamamiento contra la guerra y por la vuelta a las políticas de distención y de paz exigiendo una nueva diplomacia. Surge pues en la patria originaria del marxismo una plataforma política que entronca con las tradiciones y la cultura obrera, la acción socialista y el recobrar la razón. Una luz en medio de las tinieblas woke. 

En Eslovaquia el socialdemócrata consecuente y no globalista Robert Fico sufre las agresiones de Ucrania que le corta el gas por pedir la paz, negociaciones y unos tratados estables que permitan a los pueblos de Europa y al suyo en particular buscar la dignidad y de paso la de los pueblos trabajadores del resto de Europa. Al SMER eslovaco y al BSW alemán les une la defensa de la justicia y sobre todo de la soberanía. Por eso Fico tras un intento de asesinato padece ahora una moción de censura porque la UE no tolera la libertad de expresión y política de los pueblos de Europa. Cuando se suspendieron las elecciones en Rumania quedó claro que la UE ya no es una democracia. Es una colonia de los EEUU más.

Pues bien, estas fuerzas políticas soberanas y soberanistas al tiempo que por la justicia social y el reparto de la riqueza son las que pueden plantar cara al rearme imperialista que Trump va a iniciar sin duda. Necesitamos partidos políticos no amedrentados por el trumpismo y que se enfrenten a los nuevos oligarcas que van a pretender tener el poder mundial y que por supuesto tienen ya el de la Anglosfera y la Europa UE con una desfachatez total.

Además quienes han perdido la credibilidad aunqué sean males menores no podrán superar el mundo oscuro y pardo que se anuncia.

La clase obrera debe recuperar su protagonismo político y la clase obrera de hoy que no solo existe sino que se amplía, va a tener mucho por lo que luchar. Clase que debe recuperar la iniciativa de la lucha tras la fuerte alienación a la que está siendo sometida por el woke por un lado y el trumpismo por otro.

El antiimperialismo se torna más necesario que nunca. La conexión con el sur global imprescindible. Para cambiar el mundo hemos de luchar y sin embargo el ambiente que se respira tras el acceso de Trump es de derrota. El nuevo presidente de los EEUU es un eslabón más en la cadena de emperadores, por eso hemos de rearmarnos ideológicamente y actuar al margen de quienes nos han entregado al imperio del mal.

* Gracias a CARLOS MARTÍNEZ