Se resquebraja el cordón sanitario frente a la ultraderecha - por Joaquín Rábago

Se resquebraja el cordón sanitario frente a la ultraderecha

Joaquín Rábago

Los partidos conservadores del grupo popular y la extrema derecha cooperan en el Parlamento europeo más de lo que muchos piensan y el llamado cordón sanitario que todavía se mantiene en algunos países a nivel nacional se resquebraja en la Eurocámara.

DERECHA EN EL PARLAMENTO EUROPEO

En los parlamentos nacionales, las circunstancias cambian, aunque desde el golpe del Euromaidán y la invasión de Ucrania, los grandes partidos tradicionales y otros más pequeños, como los liberales y los verdes, apuestan por la militarización frente a una Rusia a la que tachan de “agresiva e imperialista”.

Hasta ahora, todos esos partidos no parecían necesitar el apoyo de la ultraderecha, algo que resulta en la práctica cada vez más difícil, sobre todo porque se ha acabado  muchas veces por normalizarla hasta el punto de que partidos de esa ideología forman ya gobiernos nacionales en Italia y Hungría.

Así, por ejemplo, la italiana Giorgia Meloni se hizo perdonar fácilmente su conocido pasado posfascista, que pareció repugnar en un principio a tantos demócratas, al alinearse totalmente con la OTAN y Ucrania frente a la Rusia de Putin.

Es cierto que sigue habiendo diferencias entre los propios dirigentes de ultraderecha en lo que respecta al trato con Moscú, y así el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, aboga por el dialogo en lugar de la guerra con Rusia.

En España tenemos a Vox, que muy probablemente vaya a formar parte del próximo gobierno de la Nación junto al Partido Popular, y que es incluso más atlantista, militarista y rusófobo que el partido de Aznar y Núñez Feijóo.

Muy distinta es Alianza para Alemania, que, a diferencia de los Verdes de ese país, antes pacifistas y hoy más beligerantes frente a Rusia que los cristianodemócratas, aboga, al igual que  Orbán,  por el diálogo diplomático con Moscú y la reanudación del suministro de gas ruso, algo a lo que sigue oponiéndose firmemente Bruselas.

La colaboración en el Parlamento Europeo entre los partidos conservadores  y las formaciones más a su derecha se ha hecho especialmente visible en un tema de tanta actualidad como el control de la llamada “inmigración irregular”.

Ante las resistencias expresadas por los socialdemócratas al endurecimiento de las leyes anti-inmigratorias por incluir éstas  la creación de centros de internamiento para los expulsados en países ajenos al bloque comunitario, el Partido Popular Europeo no ha tenido ningún escrúpulo en saltarse el cordón sanitario y votar con la ultraderecha.

Es decir junto a grupos que habían estado negociando entre ellos ese polémico proyecto de ley: los Conservadores y Reformistas, en torno a Fratelli d´Italia, de Meloni, el euroescéptico Patriotas por Europa, en el que figura el partido Fidesz, de Orbán, pero también Vox, y la Europa de las Naciones Soberanas, que incluye a Alternativa para Alemania y al francés Reconquista, de Éric Zemmour

ULTRAS EN EUROPA

Y todo ello frente a lo que antes había siempre prometido el líder de los populares europeos, el cristianosocial bávaro Manfred Weber, de que su grupo jamás colaboraría con  los partidos de extrema derecha, a los que había que aplicar, según él, un “cortafuegos”. 

JOAQUÍN RÁBAGO