Rufián y Sumar buscan el norte - por Juan Tortosa / No todo vale para la hipotética unión de la izquierda, comenta Antonio Aguado

 

 Antonio Aguado, coherente veterano socialista, exmilitante del PSOE, destaca y comenta el artículo de Tortosa

No todo vale para la hipotética unión de la izquierda

comenta Antonio Aguado



 

ANTONIO AGUADO

El acto del miércoles de la pasada semana celebrado en la Sala Galileo Galilei de Madrid, protagonizado por Gabrel Rufian de ERC y Emilio Delgado de Más Madrid, presentado y moderado por la politóloga Sarah Santaolalla, había concitado una gran expectación, lo que se tradujo en una extraordinaria afluencia.

Rufian y Delgado en sus intervenciones, sobre todo se dedicaron genéricamente a llamar a la unidad de la izquierda para hacerle frente al aumento cada vez más desmesurado de la derecha y fundamentalmente de Vox.

El discurso de Rufian tuvo un gran componente ideológico. Sin embargo, el de Delgado aparte de obviamente hacer la llamada a la unidad de la izquierda y que, esta se potencie atrayendo al mayor número de colectivos posibles y puso el desafortunado ejemplo el de los cazadores.

Expuso que a él no le gusta la caza y que incluso la aborrece, pero si tiene puntos de coincidencia con este mencionado colectivo, habría que procurar atraerlo y así, lograr más fuerza y consistencia.

En este sentido, por lo visto, no se da cuenta que todo no vale y es que, el colectivo de cazadores, intrínsecamente es muy conservador y reaccionario. En consecuencia, su apoyo electoral con toda probabilidad no se lo facilitará a las organizaciones de izquierda y progresistas y si, a las reaccionarias y fascistas del Partido Popular y Vox respectivamente.

No todo vale y con ese planteamiento populista Emilio Delgado lo que conseguiría es decepcionar y desmotivar al electorado de izquierda y progresista. Solo le faltó dirigirse al reaccionario y ultraconservador colectivo de aficionados  de las aberrantes y criminales corridas de toros.

En esa misma línea, puso otro ejemplo como el de la seguridad, exponiéndo que la izquierda aborde la seguridad ciudadana sin “pudor” y recupere el terreno perdido ante la derecha. Afirmó que "muchos barrios no son seguros” y puso como referencia que, hay lugares donde los niños no pueden salir a la calle, debido a problemas de convivencia o incidentes.

Estas declaraciones de Emilio Delgado, enmarcadas dentro de migración y seguridad, propicio que en la Asamblea de Madrid, la parlamentaria por Vox Isabel Pérez Moñino le “diera la bienvenida a la extrema derecha”.

Es evidente de que, esos planteamientos de Emilio Delgado son totalmente contraproducentes y por supuesto, no ayudan nada (todo lo contrario) al fortalecimiento de las organizaciones políticas de izquierda y progresistas.

Antonio Aguado Suárez

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Rufián y Sumar buscan el norte

Juan Tortosa

PÚBLICO

Visto y oído lo sucedido el sábado en el Bellas Artes de Madrid, imagino la dificultad que han debido tener en las redacciones para encontrar un titular que resumiera lo que se habló en el llamado acto de refundación de la extinta Sumar. Me sitúo en el lugar de cualquier redactor jefe y habría sudado tinta. Maíllo, Urtasun, García y Hernández no lo pusieron nada fácil. Así acabaron contándolo los principales periódicos: "Sumar se resetea para volver a empezar y plantar cara a la ultraderecha"(La Vanguardia); "La nueva confluencia llama a integrarse al resto de izquierdas y colectivos sociales" (Público); "Las izquierdas de Sumar llaman a no resignarse y defienden la unidad en el lanzamiento de su nueva alianza" (El País); "La nueva alianza de la izquierda se reinventa sin líder y abre la puerta de par en par a Podemos" (El Mundo); "Los partidos de Sumar escenifican un lavado de cara fake sin Yolanda Díaz ni Podemos(ABC); "IU, Más Madrid, Sumar y los Comunes ponen la primera piedra de una coalición para las generales" (El Correo)

Era complicado dar con un titular poderoso porque faltaba punch en las intervenciones, faltaba sangre en las venas, faltaba convicción. Es verdad que hay ganas de que pase algo, cierto que se necesita que las izquierdas planten cara, unidas y fuertes, a la ultraderecha pero quienes salieron a la palestra la semana pasada (también Gabriel Rufián y Emilio Delgado el miércoles en la sala Galileo) necesitan currárselo bastante más de lo que lo han hecho hasta ahora si quieren llegar a algún sitio. Se quedan muy cortos. Escasos en contundencia y en beligerancia. Apelando al miedo y recurriendo a frases comunes les costará avanzar. De momento la cosa está verde y más bien sosa. 

"Un paso al frente", era el lema en el Bellas Artes el sábado. De acuerdo, pero un paso al frente, ¿quién? Un paso al frente, ¿con quiénes, liderándolo quién? Un paso al frente, ¿cómo? "Disputar el presente para ganar el futuro", fue la frase que presidió el acto de Rufián y Delgado tres días antes. Pues muy bien, pero ¿por dónde y cuándo empezamos? El balón al suelo, por favor, y a dejar de ser muletas del PSOE.

En comunicación política, o eres claro y centras el mensaje o no te comes un colín. Y si después de celebrados unos actos a los que no faltó promoción a bombo y platillo, a los periodistas nos cuesta encontrar un titular, es que algo falla. No hay una idea fuerza, ni un lema contundente, ni una frase que haga pensar. Tampoco contenido potente. Rufián y Delgado no estuvieron muy finos a la hora de exponer la idea de que solo se presente la formación política con más posibilidades en cada provincia. Para empezar, quienes tuvieron mejores resultados en Barcelona fueron los Comunes, lo que según la propuesta significaría que Esquerra no se presente en esta provincia para facilitarle las cosas a los de Ada Colau. Esa misma noche Oriol Junqueras se partía de risa en Hora Veinticinco con la propuesta y Gabriel se apresuraba al día siguiente a matizar lo dicho. Sin demasiado éxito, por cierto.

En el Bellas Artes no hubo propuestas, sino brindis al sol. Muchas frases grandilocuentes, mucho aplauso pero poca chicha: "Vamos a construir una izquierda que vuelva a conectar con la calle, porque hemos perdido pulso y comunicación con la gente; en los barrios, en los centro de trabajo, en las campus universitarios, en los institutos…", admitía Lara Hernández, coordinadora de Sumar y avatar de Yolanda; "Necesitamos un proyecto que conecte con la mayoría social", concedía un comedido Ernest Urtasun; Vamos a mezclarnos, queridos militantes de todas las organizaciones, tocarnos y abrazarnos, que nos hace falta, imploraba Antonio Maíllo; "Necesitamos cada átomo progresista de todos los espacios. Damos el primer paso al frente. Somos muchas, esperamos a más", proclamaba Mónica García.

Aquí cabemos todos, repetían una y otra vez. Pues claro, queridas y queridos, ¿pero esta vez también será para ningunear a Podemos a las primeras de cambio? No, ¿verdad? Entre otras cosas porque habrá que ver si ellos están por la labor. Me llamó especialmente la atención el interés que pusieron los intervinientes en dejar claro que esta llamada a la unidad es un proyecto que se ha trabajado con discreción. Lo que por lo visto no quita para que cuente de antemano con las bendiciones de los mismos medios que en su día le doraron la píldora al proyecto Sumar de Yolanda Díaz en Magariños. Hasta el 24 horas de TVE retransmitió en directo el acto de la presunta refundación.

En resumen, que en la semana donde todo iba a cambiar en la izquierda terminamos con la cabeza caliente y los pies fríos. No digo que la intención no haya sido buena, pero igual estas cosas habría que plantearlas con mayor claridad y convicción, ¿no les parece? Una vez que han tenido lugar los actos… ¿ahora qué? ¿Para cuándo los nuevos encuentros, las próximas iniciativas, las propuestas "ilusionantes" para que la ciudadanía, sobre todo los jóvenes, decidan ponerse en marcha y actuar?

Gracias a Juan Tortosa y PÚBLICO y a la colaboración de Antonio Aguado

JUAN TORTOSA

https://www.publico.es/opinion/columnas/rufian-sumar-buscan-norte.html

Aparecido originalmente en PÚBLICO. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, bajo los principios generales de Uso Justo