RUSIA EUROPA: Putin advierte de que una guerra con Europa sería muy distinta de la de Ucrania - por Joaquín Rábago
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RUSIA EUROPA:
Putin advierte de que una guerra con Europa sería muy distinta de la de Ucrania
Joaquín Rábago
Quien avisa no es traidor, dice el refrán, y el presidente Vladimir Putin ha advertido a los líderes europeos de que una guerra de Rusia con Europa sería muy distinta de la de Ucrania.
Putin aseguró en Moscú por enésima vez que no tiene intención de invadir ningún país europeo, como se le acusa continuamente desde Bruselas y otras capitales, pero que si lo que quiere Europa es guerra, Rusia “está preparada”.
De las palabras del líder ruso puede deducirse que una eventual guerra en Europa no sería una operación “quirúrgica” como la de Ucrania. No sería “una guerra de trincheras”, sino una guerra total –Rusia es una potencia nuclear- y nadie viviría seguramente para contarla.
No sé si los dirigentes europeos siguen pensando que las advertencias de Putin son sólo un nuevo bluf y que pueden seguirse saltando las líneas rojas del Kremlin.
Las cinco horas de discusión, el martes de esta semana en Moscú, entre Putin y los enviados del presidente Donald Trump, su yerno Yared Kushner, y su amigo y también empresario del sector inmobiliario Steve Witkoff no supusieron al parecer ningún avance en el camino hacia la paz.
Los medios hablan de que el plan allí discutido era una “mejora” de la propuesta estadounidense de veintiocho puntos que los europeos consideraron demasiado sesgada hacia Rusia.
Putin no cedió: sus objetivos, que son los mismos que le llevaron a lanzar la que llama “operación militar especial”, no han cambiado desde el principio, y esto debería estar ya perfectamente claro para todos.
Los dirigentes europeos insisten en que no puede haber paz en Ucrania sin que los ucranianos y ellos se sienten a la mesa de negociaciones con Rusia y Estados Unidos.
La pregunta es por qué se excluyeron ellos mismos y ahora se quejan. ¿Por qué, con las únicas excepciones de los primeros ministros de Hungría y Eslovaquia, dos apestados para Bruselas, se negaron sistemáticamente a abrir cualquier canal de comunicación con el Kremlin?
Y por qué boicotearon además cualquier posibilidad de acercamiento: baste recordar los acuerdos de Minsk y las negociaciones de Estambul entre rusos y ucranianos, en ninguno de los cuales los europeos jugaron precisamente limpio.
Y así dejaron que al final fuera el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien tratase de urdir un acuerdo de paz que, como todos los suyos, beneficia sobre todo a sus bolsillos y a los de su entorno.
Mientras tanto, en Bruselas parecen haber llegado a la conclusión de que no hay dinero para continuar dos años más la guerra y seguir desgastando así a Rusia, por lo que habrá que echar mano a los activos rusos congelados en el banco Euroclear, de Bélgica.
Lo cual presenta problemas legales, como argumentan no sólo los gobiernos de Hungría, Eslovaquia y la propia Bélgica, sino incluso el Banco Central Europeo.
Porque ¿qué ocurriría si Rusia ganase la guerra y reclamase el dinero que le pertenece y que Bruselas propone destinar a un crédito a Kiev como adelanto de las reparaciones que tendría que pagar Rusia si la perdiese?
Escribe el diario británico Financial Times que en la Comisión Europea quieren pese a todo seguir adelante y que hay un plan para, aduciendo una “emergencia”, privar a los gobiernos disidentes de su poder de veto. Así parece entenderse allí últimamente la democracia.
Y ¿qué hace a todo esto una Ucrania hundida cada vez más en un pozo de corrupción? Atacar a los barcos de la llamada “flota fantasma rusa” en aguas del mar Negro – ya van cuatro- o, en el Atlántico, como acaba de ocurrir con el petrolero de bandera turca "Mersin" frente a las costas de Senegal, y buscar la extensión del conflicto, a ver si por fin la OTAN se involucra directamente. Es un juego cada vez más peligroso.