EEUU: La sobrina incómoda del Calígula de la Casa Blanca - por Joaquín Rábago

EEUU:

La sobrina incómoda del Calígula de la Casa Blanca

Joaquín Rábago

Lleva tiempo Mary Trump, sobrina del despótico presidente de Estados Unidos, advirtiendo del peligro que representa para el país sin que, por desgracia, muchos de sus compatriotas le hayan hecho caso.

MARY TRUMP

Claro que en la carrera presidencial de 2016, Mary Trump apoyó frente a su tío a la demócrata Hillary Clinton porque consideraba a aquél “incapaz de dirigir al país”.

Y el problema es que la propia Clinton, a la que Trump derrotó entonces, es corresponsable,  con sus sucias maniobras contra Bernie Sanders, entre otros, de la deriva antidemocrática y el actual desastre de ese partido, que parece incapaz de levantar cabeza. 

La sobrina del Presidente, psiquiatra de profesión, sostiene que el Donald lleva años sufriendo “trastornos psiquiátricos no diagnosticados” y que se agravan con el paso del tiempo.

Es difícil entender, por ejemplo, su obsesión con que los noruegos le den el mientras tanto tan desprestigiado Nobel de la Paz, lo cual le  lleva a inventarse el haber parado no se sabe bien cuántas guerras. 

Tal vez sea porque ese galardón lo tiene, por cierto también inmerecidamente, el demócrata Barack Obama.

TRUMP, OBSESIONADO CON EL NOBEL DE LA PAZ

Trump “no parece darse cuenta muchas veces del lugar donde está o cuál es la audiencia a la que se dirige en un determinado momento”, explica también su sobrina.

Y advierte ésta del peligro del hombre al frente de una de las dos mayores potencias nucleares del planeta: “Ya ha pasado el tiempo en el que se podía fingir que bromeaba”.

El Presidente es un “líder horrible, pero algo que le hace tan peligroso, dice su sobrina, es su increíble falta de seguridad, que se acrecienta con la edad”.

“Parece que cuanto más logra de lo que cree necesitar – ya sea poder, dinero o simplemente caos- más inseguro y temeroso se vuelve”.

Como prueba, Mary Trump señala el hecho de que su tío haya rebautizado con su nombre tanto el Centro Kennedy, de Washington,  como el Instituto de la Paz. Esto último, tal vez en la falsa creencia de que va a engañar así al Comité del Nobel.

PEGOTES CON EL NOMBRE DE TRUMP EN EL KENNEDY CENTER Y PEACE INSTITUTE

Pero tiene sobre todo razón Mary Trump cuando dice que el problema no es sólo el Presidente, sino sus “facilitadores”. De igual manera, diría uno, que el cabo Adolf Hitler nunca habría llegado al poder en Alemania sin el apoyo de ese tipo de gentes.

Tanto empresarios y financieros, muchos de ellos rabiosos sionistas, como los legisladores que tan servil pero también interesadamente le apoyan y sin cuya complicidad no se explica su “presidencia imperial”.

Forma despótica, ésta, de gobierno que está en las antípodas de la república federal y constitucional que la que soñaron George Washington, Thomas Jefferson o Benjamín Franklin.  

 

 

JOAQUÍN RÁBAGO