Una sola vida humana justifica las guerras, y no cuento con las nucleares - por Erasmo Quintana

Una sola vida humana justifica las guerras, y no cuento con las nucleares

 Erasmo Quintana

 

Pido disculpas por repetirme,`pero nada de lo que es humano me es ajeno, que dijo el clásico Terencio. Desde el punto de vista humano, pues, que es lo más razonable frente a esas conductas de iluminados asesinos genocidas, aquellos que obedecen al dicho de que el semejante, según palabras de Immanuel Kant: “El estado natural de los hombres no es de paz, sino de guerra; cuando no de guerra abierta, de guerra que puede estallar en cualquier momento”, fin de la cita. La bondad y la maldad humanas existen, más la segunda que la primera, pues lo que nos caracteriza es la agresividad contra nuestro vecino, y la hostilidad física sin medida está siempre a flor de piel. A la maldad de los seres humanos es muy complicado ponerle freno, incluso con la imposición de las leyes, siendo éstas por cierto innecesarias de no ser por el natural del humano como es.

INNMANUEL KANT

El idealista es una persona capaz de usar su sentido común para comprender que no todo se debe hacer, que hay límites, y nos referimos a esa desafiante maquinaria nuclear, la que supone un peligro latente para la Humanidad, como ha expresado en fecha reciente el Zar de todas las Rusias, Putin, amenazando con usar armamento nuclear en la calamitosa guerra de Ucrania. En una guerra nuclear no puede haber vencedores ni vencidos: desapareceremos todos de la faz de la Tierra, incluso el que apretó el Botón Rojo. Por otra parte esto es lo mejor, porque en las guerras convencionales, quienes las promueven no van al frente con sus soldados carne de cañón; están muy cómodos y a salvo en sus búnkeres, y así qué fácil les resulta armar un conflicto bélico en cualquier parte del mundo.  Esta línea roja que en 1985 fijaron el entonces presidente Gorbachov y Ronald Reagan podría traspasarse hoy si Putin cumple su amenaza de utilizar armas nucleares, si la “injerencia” que él denuncia continúa. Con el panorama expuesto, ¿será verdad que estamos ahora más cerca de la “Tercera Guerra Mundial”? ¿Lo de Putin no será un farol, ya que no estará tan loco como para desafiar al mundo, que se le echaría encima como perro Bulldog? Como se complique algo más la cosa, ¿apretará el botón rojo sin que le tiemble la mano, cual un psicópata cualquiera? 

VLADIMIR PUTIN

La invasión de Ucrania es una complicada partida de ajedrez, en la que más que ganar algo, se está enervando la situación, para adivinar hasta dónde son capaces las partes concernidas en llegar, unos y otros, digamos Ucrania (la OTAN) y la Rusia de Putin. ¿Y el resto del mundo, qué? ¿El mismo estaría dispuesto ir a la guerra? Que venga el fin de la violencia entre los Estados y las personas. Los últimos gestos del Kremlin tras advertir, al lanzar un “misil Oreshnik”, hace seguro que la temida maquinaria, horrorosamente criminal, está más que dispuesta. Además, porque ello es su razón de ser. Se utilizan siniestras herramientas para matar todo lo que tiene vida. El derecho internacional ¿por dónde anda?Desde tiempos históricos inmemoriales, sobre todo la Prehistoria y la Edad Antigua, y si me apuran, durante todos los tiempos, hemos visto la bestialidad criminal de los hombres. Y es que el humano es un verdugo para sus semejantes, incapaz de vivir sin el crimen que son todas las guerras. Otra vertiente que es característica también del ser humano es que en las organizaciones sociales del tipo que ellas sean, los entorchados siempre se los llevan aquellos que se benefician del trabajo ajeno.

La barbarie que está ante nuestros ojos de la destrucción de los palestinos por la etnia judía de Israel (¡ese pueblo elegido por Dios!), la fiereza deshumanizada que emplea asesinando a gente civil indefensa y, sobre todo niños, fenómeno xenófobo y racista de esa raza que vivió en propias carnes la persecución y muerte en hornos crematorios en el famoso Holocausto, hace sobre los palestinos el mismo horroroso y multitudinario acto criminal como el nazismo hizo sobre su pueblo en la Diáspora. A este criminal, Netanyahu, le han puesto el bigote de Hitler porque está haciendo lo mismo que aquel demente criminal nacionalista nazi. 

NETANYAHU

No existen guerras buenas y guerras malas. Todas son temerarias y perversas. Lo único que las justifican algo es cuando se producen como autodefensa al ser atacado por una fuerza extranjera. Nos referimos a Ucrania, la otra cruenta guerra patrocinada por la OTAN del poderoso EE UU. Los ucranianos se defienden como pueden, que es gracias al norteamericano, que si no, invadiendo Rusia a Ucrania, fuera cuestión de días su rendición ante el invasor Putin. Aquí en este punto, volvemos a lo nuestro: la desastrosa guerra en Ucrania, en la que están grandes ciudades derrumbadas por completo, convertidas en un descomunal amasijo de piedras, y miles y miles de ciudadanos refugiados en diferentes países, entre ellos España, para poder sobrevivir a la criminal mano del ruso.

Manifestación en España por la paz en Ucrania. Foto Movimiento por la Paz

La brutalidad animal que se vive en aquellas zonas del mundo, lo contemplamos en esas horribles masacres, mucho más en Palestina que en Ucrania, ambas patrocinadas por los yankis como suculentos negocios, país donde la fabricación de armamento de guerra es su principal industria y consiguiente opíparo comercio nacional. La ecuación es simple: si no hay conflictos y guerras en el mundo, no hay negocio; cuantas más contiendas haya en cualquier zona del planeta, más riqueza para los “Gendarmes de la civilización occidental”. Si no hay conflicto entre naciones, los pistoleros del Oeste se encargan de propiciarlas. Aquí está la base del imperialismo americano. Son grandes psicópatas, porque no sienten remordimiento alguno por las atrocidades que hacen segando  vidas de millones de personas, las cuales tienen tanto o el mismo derecho a vivir como esos Biden, Netanyahu y Putin.

Erasmo Quintana

   

 * Gracias a Erasmo Quintana