Spinoza y yo. Identidad, óptica y revolución - por Emilio Díaz Miranda
Spinoza y yo. Identidad, óptica y revolución
Emilio Díaz Miranda
Este 19 de Noviembre del 2025 me operan de unas cataratas en el ojo izquierdo. Eso, lógicamente, me ocupa y me preocupa, y me ha llevado a recordar algo de mis pasadas lecturas y experiencias que tienen algo que ver con las leyes de la Óptica y mucho más con la Historia política que acompañó mi vida y la de mi generación. Lo general - social- y lo particular- personal- están siempre enlazados.
Desde mis 15 años ya cumplidos y mis 16 tempranos, tuve contacto con la obra de Baruch Spinoza, no pese a que su lectura estaba prohibida en las escuelas españolas por la Dictadura del general Franco, sino precisamente por eso. Mi temprano antifascismo junto al anticlericalismo de un juvenil y clandestino grupo que llamabamos Iglesia Cubana hizo que asistiera a la Biblioteca de El Museo Canario para leer lo que la política anti-cultural del Régimen franquista prohibía que se editase o que se prestase al público en las bibliotecas públicas. Afortunadamente el encargado de la sala de Lecturas, un tal señor Naranjo, no sabia mucho de Filosofía, de manera que podíamos pedir libros de Kant, Hegel y otros filósofos que no eran precisamente ni un Santo Tomas de Aquino ni un San Ignacio de Loyola.
Como es sabido, Baruch Spinoza se ganaba la vida como pulidor de lentes opticas en la protestante Holanda. Se crio en el seno de una familia de judíos hispanoportugueses.
Sus antepasados habían sido expulsados de Castilla por el decreto de los Reyes Católicos del 31 de marzo de 1492 y se afincaron en Portugal, donde se les obligó a convertirse al catolicismo, pudiendo vivir tranquilos hasta que se estableció la Inquisición. Tuvieron que emigrar. Su abuelo llegó a Róterdam con su familia, donde fallecería en 1627.
La dificultad intrínseca del texto de Spinoza se veía aumentada para mis lecturas juveniles porque los ejemplares de El Museo Canario estaban en francés. Afortunadamente en aquellos tiempos de 1954-55 y 56 el idioma extranjero del Bachillerato era el francés. El inglés por raras razones políticas no se impartió durante mucho tiempo, quizás por antipatía ideológica contra Churchill y todo lo inglés o por otras razones que no conocíamos.
Mi afinidad con el Spinoza, judio apóstata que había abandonado las creencias bíblicas, era en primer lugar el que yo al investigar y leer por mi cuenta qué había sido la Inquisición, el cura de la parroquia me mintió o no tenía idea, pero me dijo que no había habido actividad inquisitorial, y entonces por mi cuenta consulté la Enciclopedia de Espasa Calpe y descubrí que sí habia habido Inquisición y persecuciónes religiosas. Al saberme engañado empecé a leer y pensar por mi cuenta y al cabo de un tiempo ya había dejado las creencias católico-fascistas que se nos habian impuesto e inculcado en las escuelas franquistas y religiosas.
Y pasando el tiempo, y mis lecturas de Spinoza debido a mis actividades antifascistas clandestinas políticas y al haber sido yo mismo detenido, torturado y encarcelado perdí mi empleo y no podia ejercer como maestro, de manera que bastante más tarde, gracias a un conocido, encontré trabajo como pulidor de lentes opticas.
Y heme aquí puliendo lentes opticas como un Spinoza español, también semi-excluido de la Sociedad autoritaria. Spinoza amenazado por los protestantes ultraluteranos y yo por el católico-fascismo de la Falange y Franco. Claro que estas semejanzas son anecdóticas y que la distancia entre Spinoza y mi persona era y es enorme y las diferencias existenciales también eran enormes, pero mi simpatía y la busca de ejemplos a seguir y estudiar hicieron que leyera en francés lo que había en la biblioteca del Museo como que estudiara a Marx, otro judio de familia pero que había abandonado ls creencias de sus padres como toda otra religion.
OPTICA Y EL QUERER VER LO OCULTO
La óptica es una rama de la Física dedicada al estudio de la luz visible: sus propiedades y su comportamiento. La Optica analiza las eventuales aplicaciones en la vida del ser humano, como la construcción de instrumentos para detectar lo visible y valerse de ello. La luz ha sido definida por la óptica como una franja de emisiones electromagnéticas. Pero la Óptica de la que hablo no es la de gafas para ver mejor, sino la óptica ideológica democrática de querer ver lo que el fascismo nos ocultaba o nos daba en versión falsificada.
La identidad personal es el conjunto de características que definen al individuo, o sea, el conjunto de rasgos, experiencias y creencias que le permiten reconocerse a sí mismo como un ente distinto y diferenciado de los demás. Cada persona desarrolla una idea sobre sí misma que evoluciona a lo largo del tiempo.
La identidad es una construcción que se compone de valores, metas y creencias, con las que cada persona desarrolla una idea que incluye la personalidad, el carácter y los rasgos personales, configurando así la “esencia” de un individuo. Lo cual implica la posibilidad de tener falsas ideas sobre sí mismos.
La identidad tiene una constancia, coherencia y comenzó a desarrollarse desde la infancia y evoluciona durante toda la vida. Implica la integración de diversas formas de identificación y está influenciada por el contexto cultural, social y político. Así la vida de Spinoza está sometida a su entorno protestante luterano y a su emancipación de las creencias religiosas tanto familiares como sociales.
Y la construcción de la identidad es así, con sus diversas variantes, para todo ser humano en sociedad. El aspecto social y politico desempeña un papel central en la constitución de la identidad personal, tanto para el que acepta y se somete a los valores recibidos como un sistema de referencia que definen el lugar de cada persona en la Sociedad, como cuando por circuntancias personales o sociales se transforma en rebelión contra lo establecido.
Es el camino de la Revolución ideológica, política, personal y familiar, según los casos. Y ese camino es el que seguí yo en lucha contra la Dictadura y por unos valores acordes a los Derechos Humanos. Y es un camino nada fácil, como el que, en su época, eligió también Baruch Spinoza. Eso pienso y escribo en visperas de mi operación ocular...