Teatro del absurdo en París - por Joaquín Rábago
Teatro del absurdo en París - por Joaquín Rábago
Ionesco, Adamov o cualquier otro autor del llamado “teatro del absurdo” no podrían haberse imaginado espectáculo tan fuera de la realidad.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anuncia al mundo que veintiséis países están dispuestos a enviar tropas a Ucrania para garantizar un alto el fuego a todas luces ilusorio.
Y el invitado de honor a la fiesta de la “coalición de los voluntarios”, el ucraniano Volodímir Zelenski, califica de “triunfo” el número de países que se comprometieron a defender a su país de un nuevo zarpazo del oso ruso.
Es cierto que son, según el último recuento, algunos más, concretamente treinta y cinco, los países adscritos al bloque occidental, por lo que hay algunos remolones, pero no importa.
Como tampoco importa que solo asistiesen a la cumbre parisina cinco jefes de Estado y de Gobierno: algunos, resto, incluidos el español y el alemán, adujeron diversos motivos para su ausencia física aunque participaron por videoconferencia.
Según explicó Macron al sacar el conejo de la chistera, los veintisiete voluntariosos se comprometieron en la capital francesa a defender a Ucrania por tierra, mar y aire.
Por supuesto que, como aseguró también el francés, las tropas que se envíen a Ucrania no tendrán como objetivo atacar a Rusia. Al fin y al cabo, la OTAN es, como sabemos desde Yugoslavia y Afganistán, una alianza sólo defensiva.
Ocurre además que las garantías de seguridad que todos esos países están dispuestos a ofrecer al país ilegalmente invadido presuponen la aceptación del alto el fuego por la Rusia invasora.
Y Moscú ya ha dicho que no aceptará el cese de las hostilidades mientras no vea antes negro sobre blanco un acuerdo de paz que tenga en cuenta las raíces del conflicto ucraniano y los intereses de seguridad de la propia Rusia.
En ningún caso aceptará tampoco el Kremlin la presencia de fuerzas de la OTAN en suelo ucraniano, pues fue eso precisamente lo que trató de evitar con su intervención militar en el país vecino.
¿Es entonces lo tan pomposamente anunciado por Macron tan solo un brindis al sol? ¿Algo que, dadas las circunstancias, sobre todo la realidad en el frente, difícilmente puede convertirse en realidad?
Lo ocurrido en la capital francesa sólo tenía un objetivo: tratar de convencer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que se sume a los europeos para intentar doblarle el espinazo a Rusia.
Trump está además rodeado de “neocons” como los senadores Lindsay Graham o Richard Blumenthal, quienes, con ayuda de la CIA, no descansarán hasta conseguir que el Presidente, instintivamente reacio a enviar tropas a Ucrania, cambie una vez más de opinión.
Pero al día siguiente de la reunión de París, el presidente ruso avisó en el Foro Económico de Vladivostok que cualquier fuerza de Occidente presente en Ucrania será “objetivo legítimo” del ejército ruso. Aunque muchos seguirán diciendo que Putin sólo farolea.