¿Tiene la Ucrania de Zelenski patente de corso? - por Joaquín Rábago
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¿Tiene la Ucrania de Zelenski patente de corso?
Joaquín Rábago
Ya no sé si como hace tiempo afirmó el periodista estadounidense Seymour Hersh, citando fuentes seguras, fue EEUU quien dinamitó en 2022 los gasoductos rusogermanos del Báltico.
No sé si fue Estados Unidos o un comando ucraniano, como se dice ahora, tal vez con la complicidad de Washington y tal vez también de Kiev, quien lo hizo.
No hay interés por parte de la OTAN en publicar los resultados de las investigaciones realizadas por algunos de los países miembros, entre ellos Suecia, Dinamarca y Alemania.
Lo que es especialmente llamativo en el caso del Gobierno alemán, que muestra así una vez más su condición de vasallo de Estados Unidos.
Lo último que sabemos sobre el caso es que un tribunal de distrito de Varsovia ha dictado prisión preventiva contra uno de los supuestos autores de ese sabotaje contra la infraestructura de un país de la OTAN.
Se trata de un ciudadano ucraniano identificado como Wolodimir Z, que estuvo en Polonia, cuyas autoridades le dejaron al parecer escapar a Ucrania, de donde regresó un tiempo después al sentirse seguro de que no le detendrían, en lo que se equivocó.
Incluso el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, un halcón rusófobo, escribió poco antes de su detención que por su participación en aquel sabotaje merecía que se le concediese asilo político o una orden del mérito.
Fueron esas palabras de Sikorski un insulto nada diplomático a un país aliado de Polonia, como se supone que es Alemania, copropietaria de los gasoductos dinamitados, pero que no ha tenido el valor de protestar.
El defensor del sospechoso ni siquiera se molesta en negar la participación de éste en el sabotaje y explica que no se puede impedir a un ciudadano ucraniano que destruya una infraestructura rusa durante la guerra contra ese país y que en ningún caso se causó perjuicio a Alemania.
Lo cual es totalmente falso pues por uno de esos gasoductos llegaba a Alemania el gas barato ruso con el que su industria era mucho más competitiva que ahora, que tiene que comprar la energía a un precio triple a EEUU y otros países. Y ésa era precisamente la intención de Washington.
El abogado del supuesto saboteador cumple, como es lógico, su papel de defensa, pero hay que preguntarse si, en el caso de que la participación de su defendido en el sabotaje sea cierta, el Gobierno ucraniano de Volodímir Zelenski tiene patente de corso para hacer lo que le dé la gana. Parece por desgracia que sí.