¿No tienen los europeos nada que decir sobre el peligro de nueva carrera nuclear? - por Joaquín Rábago

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¿No tienen los europeos nada que decir sobre el peligro de nueva carrera nuclear?

Joaquín Rábago

¿No tienen los europeos nada que decir sobre el peligro de una nueva carrera nuclear tras la expiración, esta semana, del tratado Start III sobre limitación de armas estratégicas?

START III

 

No les preocupa que estadounidenses, rusos y por supuesto también chinos se embarquen en una carrera armamentística sin freno alguno en un momento además en que Washington trata de imponer al mundo la ley del más fuerte?

Sólo he escuchado denunciar lo que sucede al secretario general de la ONU, António Guterres, y al papa León XIV. El primero habló de “un grave momento par la paz y la seguridad” del mundo e instó a Washington y al Kremlin a negociar “sin demora” un sustituto.

COSTA Y PREVOST

El papa estadounidense instó también a ambos países a renovar ese tratado, más necesario que nunca dada la peligrosa situación mundial.

Los intentos de EEUU y Rusia de limitar sus respectivos arsenales nucleares datan de hace ya sesenta años. A mediados de lA década de los sesenta del siglo pasado, la Unión Soviética había alcanzado casi la paridad estratégica con EEUU, y ésa fue la base para limitar ese tipo de armas con un primer acuerdo, conocido como SALT, que firmaron en plena Guerra Fría (1972) Richard Nixon y Leonid Breznev.

Aquel tratado buscaba impedir el crecimiento de los arsenales nucleares de ambas superpotencias y prohibía la construcción de nuevos lanzadores de misiles balísticos intercontinentales para estabilizar la carrera de armamentos. 

Le sucedió el SALT II, firmado en 1979 también por Brezhnev y Jimmy Carter, que limitaba aún más ese tipo de armas, y si bien EEUU no lo ratificó por culpa de la invasión soviética de Afganistán, ambas potencias lo respetaron.

BREZNEV Y NIXON, SALT 1973

Siguieron los tratados START: la principal diferencia con los SALT es que éstos ponían un tope al número de lanzadores estratégicos mientras que los START buscaban reducir el número de cabezas nucleares estratégicas desplegadas así como el de lanzadores.

Según The New York Times, en 1986 había 70.400 bombas atómicas en el mundo mientras que hoy son cerca de 13.000. A las de EEUU y Rusia, más del 90 por ciento del total, hay que añadir las que tienen otras potencias nucleares como Francia, Reino Unido, China, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte.

El primer tratado Start, firmado en 1991 por George H.W. Bush y Mijail Gorbachov cinco meses antes de la disolución de la URSS, comprometía a cada uno de los dos países signatarios a no desplegar más de 6.000 ojivas nucleares. Y se actualizaría algo más tarde como el Start II.

 

START 1 PROPUESTO POR REAGAN Y FIRMADO POR BUSH (PADRE) Y GORBACHOV

Este último perdió vigencia en noviembre de 2009 y en abril del año siguiente, el entonces presidente de la Federación Rusa, Dmitri Medvédev, y su homólogo estadounidense Barack Obama firmaron en Praga un nuevo tratado, conocido como Start III o Nuevo Start.

Este documento de 2010 limita a 1.550 el número de ojivas nucleares estratégicas por cada parte mientras que los sistemas de vectores- misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos lanzados desde submarinos y bombarderos atómicos- no pueden superar los 800.

 

2010 OBAMA Y MEDVÉDEV FIRMAN EL NEW START III

Además cada una de las  partes puede llevar a cabo inspecciones regulares para comprobar si la otra se atiene escrupulosamente a lo pactado.

A partir de 2020, Washington no permitió a los rusos ese tipo de  inspecciones, primero,  con el pretexto de la pandemia del Covid-19 y más tarde con el de la invasión rusa de Ucrania.

El presidente ruso, Vladimir Putin, decidió por ello suspender su participación en el nuevo Start aunque en septiembre de 2025 propuso a Washington prolongarlo un año.

Donald Trump calificó en principio la propuesta de buena idea, pero no hizo nada. Por el contrario, su ambición es construir la que llama Cúpula Dorada, sistema antimisiles para la defensa del propio territorio, e incluso habló de reanudar las pruebas nucleares.

DOMO DORADO - GOLDEN DOME

El martes de esta semana, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, insistió en que seguía vigente la oferta rusa de prolongar el tratado un año más porque su expiración definitiva sería desastrosa, según dijo, para la seguridad global.

DMITRI PESKOV

JOAQUÍN RÁBAGO