Tres veteranos parlamentarios alemanes critican que se diga que Israel debe desaparecer del mapa - por Joaquín Rábago
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Tres veteranos parlamentarios alemanes critican que se diga que Israel debe desaparecer del mapa
Joaquín Rábago
Tres conocidos y veteranos políticos de Die Linke (la Izquierda), Gregor Gysi, Bodo Ramelow y Dietmar Bartsch, han publicado en un periódico berlinés una carta en la que critican a aquellos de sus correligionarios por insinuar que el Estado sionista debería desaparecer del mapa.
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Gysi perteneció al partido comunista en la antigua RDA, Ramelow ha sido jefe de gobierno del “land” de Turingia y Bartsch fue copresidente y tesorero de Die Linke. Los tres ocupan además escaños por derecho propio en el actual Parlamento.
“Nos oponemos decididamente, escriben los tres en el diario Tagesspiegel, a los activistas del partido y de su entorno que se autocalifican de antisionistas, pero que en realidad quieren que Israel desaparezca del mapa”.
A mediados de marzo, la asociación de Die Línke en el “land” de Baden-Wurtemberg, criticó duramente “el sionismo realmente existente” en la franja de Gaza y acusó a Israel de mantener un sistema de apartheid.
Como reacción a esas críticas a unos hechos perfectamente documentados, el encargado de cuestiones relacionadas con el antisemitismo del “land” de Brandemburgo, Andreas Büttner, dimitió del partido.
El pasado mes de junio, la dirección federal de Die Linke se pronunció de modo general contra “toda forma de antisemitismo, racismo anti-islámico”, así como contra “la instrumentalización política del conflicto de Oriente Medio”.
El citado trío argumenta en su escrito que el partido en el que militan “no debe ser ni pro palestino ni pro israelí” aunque reconocen que es justo criticar al Gobierno israelí “por la guerra de Gaza, por la exclusión de las organizaciones humanitarias y la opresión y los ataques contra palestinos en Cisjordania”.
Pero inmediatamente, equiparando a opresores y a quienes luchan contra la opresión, se preguntan qué es de las “dictaduras terroristas de Hamás y de Hezbolá” y qué también- y en esto sí tienen razón- de los Estados árabes vecinos, cuyos dirigentes miran para otro lado.
Con respecto a si puede acusarse a Israel de genocidio en la franja de Gaza, algo que ha visto todo el mundo con sus propios ojos, los tres diputados de izquierdas explican que hay que esperar el veredicto del Tribunal Penal Internacional antes de emitir un juicio.
Como el resto de los políticos alemanes, cualquiera que sea su partido, los tres firmantes han hecho suyo el compromiso solemnemente votado por el Bundestag según el cual “la existencia y la seguridad de Israel” son “razón de Estado” para la actual Alemania.
Toda crítica al Estado sionista, a su política expansionista y genocida, es inmediatamente tachada por la omnipresente propaganda israelí y por la inmensa mayoría de los medios alemanes, de “antisemitismo”.
Pero estamos ante un Estado que, gracias a la ayuda tecnológica de Francia y la financiera de Alemania, consiguió hacerse con un poderoso arsenal nuclear que nunca ha querido reconocer oficialmente, pero que todo el mundo sabe que existe aunque se ignore el número exacto de las bombas atómicas en su poder.
Un Estado neocolonial que intenta impedir por todos los medios y con el apoyo militar y diplomático de Occidente, y en especial de Estados Unidos, que cualquiera de sus vecinos pueda poner freno a su política expansionista, que no descansará, si no se le para, hasta la consecución del Gran Israel.
Y cuyas Fuerzas Armadas se dedican sistemáticamente a destruir escuelas, hospitales y viviendas y causar en Gaza, la Cisjordania ocupada y el Líbano una mortandad entre la población civil que no tiene paralelo.
Ni se debe tampoco olvidar que el actual Israel es un Estado sólo para los judíos, que niega el derecho al retorno a sus hogares a los que no lo son y a quienes expulsó con violencia en el momento mismo de su fundación gracias a una resolución de la ONU, a la que hoy ignora y abiertamente desprecia.
Con independencia de lo que digan y escriban unos políticos justamente avergonzados de lo que hizo su país en los años treinta con los judíos de toda Europa, pero que intentan relativizar lo que sucede ante sus ojos, Israel es hoy un Estado totalmente al margen del derecho internacional al que habrá como sea que frenar antes de que acabe con lo que pueda quedarle al mundo de humanidad.