Trump se emperra en que Groenlandia le pertenece - por Joaquín Rábago

 

Trump se emperra en que Groenlandia le pertenece

 Joaquín Rábago

Como un niño grande malcriado, el presidente de Estados Unidos se empeña en que Groenlandia le pertenece y así se lo ha hecho saber por escrito al primer ministro noruego y a su amigo, el presidente finlandés.

TRUMP A PRIMER MINISTRO DE NORUEGA: CONSIDERANDO QUE TU PAÍS NO ME HA DADO EL NOBEL DE LA PAZ...

“Como su país ha decidido no darme el Nobel de la Paz aunque he parado un sinfín de guerras, lo único que me importa ahora es lo que considero bueno y justo para EEUU”, escribió Donald Trump al jefe del Gobierno noruego, Jonas Gahr Store.

Según Trump, Dinamarca no tiene ningún documento que demuestre su propiedad de Groenlandia, y “EEUU necesita esa isla”.

Pero no sólo Trump, sino su secretario del Tesoro, Scott Bessent, insistió en que Groenlandia debe ser para Estados Unidos y recordó que otros presidentes de EEUU intentaron hacerse ya antes con la isla “para nuestra seguridad”.

SCOTT BESSENT

Parece ser que, aparte del propio Trump, en 2019, Harry Truman fue el último que manifestó ese deseo en 1946, pero Dinamarca se lo negó, y un año después comenzaba la Guerra Fria.

Los argumentos de Bessent son puro delirio: “No vamos a externalizar nuestra seguridad hemisférica a otros países (…) En su primer mandato, les dijo a los europeos que no construyesen el Nord Stream 2, que no se fiasen de Rusia y ¿quién está financiando ahora la guerra de ese país contra Ucrania sino el petróleo ruso que  le compran?”

Pero al parecer el problema no es sólo Groenlandia, sino que Trump comentó a algunos colaboradores que también Canadá es “vulnerable a Rusia y China”. No enviará allí tropas, pero sí dijo que el Gobierno de Ottawa tiene que gastar más en defensa.

¿Cómo reaccionan mientras tanto los europeos a las amenazas de Trump de elevar los aranceles primero en un 10 por ciento y a partir de junio en otro 25 por ciento si no se llega a un acuerdo antes del 1 de junio para entregarle Groenlandia en una bandeja?

Por fin parecen tomarse en serio la amenaza de Washington y anuncian que responderán no sólo con una lista arancelaria por un total de 93.000 millones de euros a los productos de Estados Unidos, sino que recurrirán a un instrumento nunca utilizado antes y conocido como “bazuca comercial”.

Se trata de una herramienta que establece una serie de normas y procedimientos para disuadir a otros países que traten de presionar económicamente a la UE respondiendo con  medidas restrictivas del comercio y las inversiones, algo que dolerá sobre todo a los gigantes tecnológicos de EEUU que operan en Europa.

En declaraciones a la prensa británica, un funcionario de la UE afirmó: “Trump utiliza métodos mafiosos, pero queremos darle la oportunidad de desescalar”. 

El problema, como pasa tantas veces en la UE, es que no todos están de acuerdo y si el presidente francés, Emmanuel Macron, es partidario de amagar ya con ese bazooka a las tecnológicas estadounidenses, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se opone.

Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que negoció con Trump en Escocia el pasado julio un acuerdo comercial muy desventajoso para Europa, apuesta por el diálogo sin decir cómo.

TRUMP VON DER LEYEN - Simplicius

Un arma de que disponen los europeos frente a Trump son los entre 8.000 y 12.600 millones de activos estadounidenses que poseen aunque, en su mayor parte, sus titulares no son los Estados, sino aseguradoras, planes de pensiones, bancos y otros inversores institucionales.

Los fondos de pensiones de Dinamarca han repatriado mucho de ese dinero y han reducido así su exposición en EEUU. El problema es encontrar a quien esté dispuesto a comprar los activos de los que Europa quiera desprenderse.

Y como parte de esta locura in crescendo, la última noticia es que Trump ha invitado a otros países a integrar la Junta de Paz que ideó en principio para Gaza, pero que quiere ampliar a otros conflictos y en la que muchos recelan un intento de reemplazar a la ONU, que él tanto desprecia.

La presidirá el propio Trump, que será quien elija además a esos países miembros permanentes, cada uno de los cuales deberá pagar un "billion", mil millones de dólares, por ese honor. Macron  ha rechazado la invitación, pero no así el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

JOAQUÍN RÁBAGO