Trump envía submarinos nucleares cerca de las costas rusas ¿Qué nueva mosca le ha picado a Trump? - por Joaquín Rábago

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Trump envía submarinos nucleares cerca de las costas rusas ¿Qué nueva mosca le ha picado a Trump? - por Joaquín Rábago

Sí, ¿qué mosca le ha picado al republicano que llegó a la Casa Blanca con la promesa de entenderse con su homólogo ruso y acabar en un día con la guerra de Ucrania?

TRUMP PUTIN

¿Escucha hoy ese político sin convicciones sólo lo que le soplan al oído los ultras que le rodean como el senador Lindsey Graham en lugar de prestar atención a la él mismo nombró directora de Inteligencia Nacional, Tulsie Gabbard?

GABBARD GRAHAM

Sólo así se explica que quien alcanzó la presidencia de Estados Unidos denunciando a sus predecesores por librar en el exterior guerras tan costosas como desastrosas parezca haberse vuelto de pronto uno de esos halcones a los que antes con tanta dureza criticaba.

TRUMP

En respuesta a un mensaje en la red social X del vicesecretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, en el que éste le acusaba de un “juego peligroso” con sus continuos ultimátums al Kremlin, Donald Trump anunció que había ordenado el  reposicionamiento cerca de las costas rusas de dos submarinos nucleares.

DMITRI MEDVÉDEV

Estados Unidos dispone de una flota de catorce submarinos nucleares de la clase Ohio que forman parte de la llamada “tríada estratégica”: misiles balísticos intercontinentales, bombarderos y submarinos nucleares.

Varios de esos submarinos, que sirven de elemento de disuasión frente a Rusia, se van rotando en los distintos mares sin que nadie conozca exactamente su localización.

El anuncio de Trump representa para algunos analistas como el ex inspector de armamento de la ONU Scott Ritter una innecesaria provocación, que se suma al hecho de que los movimientos de esos submarinos nunca deberían hacerse públicos.

Para colmo, el amenazante anuncio llega poco después de la noticia publicada por medios británicos según la cual Estados Unidos ha transportado dos bombas termonucleares de las llamadas “de gravedad” a una base militar del Reino Unido, que es ya de por sí una potencia nuclear.

Hace tiempo que el Gobierno de Washington había retirado ese tipo de bombas del territorio británico en señal de distensión con Moscú, por lo que esa acción significa también un claro retroceso en el balbuceante proceso de aproximación diplomática a Rusia.

Parece difícil explicarse en cualquier caso la reacción airada de Trump al tuit de Medvédev, un político, es cierto, sin pelos en la lengua como ha demostrado con sus provocadores mensajes a Lindsay Graham, pero que no es hoy presidente de Rusia. 

Medvédev sólo había respondido en el estilo procaz que le es propio a uno anterior del senador Graham en el que éste advertía a los rusos de que se equivocaban  profundamente si pensaran que las amenazas de Trump al Kremlin por continuar la guerra en Ucrania no iban en serio. 

Parecería una pelea de niños en el patio del colegio si no fuera un juego tan peligroso el de dos potencias nucleares.

El único que parece mantener la calma es el presidente  Vladimir Putin, quien,  a la queja de Trump de que ése le había defraudado al no aceptar un inmediato alto el fuego en Ucrania,  respondió: “Las decepciones son sólo consecuencia de expectativas exageradas”. 

Y agregó: “Intentar la solución pacífica de los problemas requiere profundas discusiones”.  Y sobre todo, añadiría uno, negociaciones diplomáticas entre bastidores y no declaraciones irresponsables para la galería. Pero es pedirle demasiado a Donald Trump.

JOAQUÍN RÁBAGO