Sobre la “ultraderecha”. En respuesta a José Antonio Gómez - por Rafael Juan Roríguez Marrero
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Sobre la “ultraderecha”
En respuesta a José Antonio Gómez
rafael Juan Roríguez Marrero
Publicó recién “La casa de mi tía” un artículo de José Antonio Gómez que apareció en el “Diario Sabemos”, https://diariosabemos.com/politica/feijoo-moderado-normaliza-ultraderecha_514044_102.html con el que no puedo mostrar mi conformidad.
Agradecer a Antonio Aguado por sugerir su lectura pues ello redunda en el necesario debate y contraste de ideas.
Mi discrepancia con el artículo en cuestión se asienta en dos razones, básicamente. La más elemental: Feijóo y los suyos no tendrían porqué ser los únicos responsables en establecer cordones sanitarios (si realmente estamos de acuerdo con ellos, tal como algunos lo entienden) para evitar el ascenso a los poderes -en las instituciones- de la extrema derecha. En el reino de España, la derecha extrema y la extrema derecha son casi la misma cosa; al menos tienen la misma paternidad, que no es poco. Los desacuerdos entre ellos vendrían relacionados con el trozo de pastel que les correspondería en el reparto una vez se encuentran en las instituciones. ¿Para qué establecer entre ellos cordones sanitarios?.
Y una segunda razón, de más peso entiendo, que me lleva a la crítica del contenido del artículo de D. José Antonio Gómez es la referida a la posición que los países europeos muestran respecto de las extremas derechas. Nunca desde la finalización de la 2ª Guerra Mundial se había encontrado esa posición política extremista (con sus pequeñas diferencias de matices, en función de espacios geográficos y tradiciones nacionales) tan fortalecida como en estos tiempos que vivimos.
No sé qué cordón sanitario le han colocado a los ultras en la UE, que dice D. José Antonio; cordones descosidos deben ser (tal como están dejando a la sanidad pública, que languidece -un asunto este para otra nota-) si tomamos en cuenta datos objetivos; por ejemplo, los resultados en las últimas elecciones europeas, durante junio de 2024; el otro día.
Los datos muestran que los grupos de la extrema derecha en la Unión Europea consiguieron 191 escaños al Parlamento Europeo (de los 720 existentes). Las familias “ultra-fachas” se aglutinan en tres grupos: los Patriotas por Europa (entre ellos, VOX/España); el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (con partidos tales como Ley y Justicia -PiS- de Polonia y los Fratelli d´Italia); y Europa de las Naciones Soberanas (capitaneados por Alternativa para Alemania -AfD-).
La derecha clásica en la UE (el Partido Popular Europeo, entre quienes se encuentra la derecha extrema que representa el PP en España) alcanzó 188 escaños. La Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas (encuadrados aquí están los social-liberales del PSOE español) logró 136 asientos en la cámara. Mientras, la izquierda institucional (entre The Greens/EFA y The Left) alcanzaron 99 escaños. ¿De qué cordones hablan algunos?
En un artículo publicado por El Viejo Topo allá por 2014, el profesor Samir Amin señalaba que “La colusión entre las derechas parlamentarias clásicas y los social-liberales hace inútil para la dominación del capital el recurso a los servicios de las derechas extremas que se inscriben en los movimientos históricos fascistas”(1). Hoy, en el Parlamento de la UE, aquella colusión es mayoritaria, lo que hace innecesario al Capital acudir a opciones extremas; pero estas quedan preparadas. La crisis civilizatoria en la que nos encontramos (crisis de acumulación de capital, crisis energética y de materiales, crisis política, ecológica, de reproducción social y de valores) y el cambio epocal que se vislumbra (con la pérdida de la centralidad del Occidente “blanco” tras quinientos años de dominación) hacen temer que el Capital acuda al recurso de las extremas derechas para “machacar” a las poblaciones.
El irracionalismo y el relativismo que acompañan a esas opciones neo-fascistas se manifiestan cotidianamente a través, entre otros, de los numerosos canales mediáticos que nos enturbian los sentidos desde hace ya un buen tiempo. Uno de los motivos del creciente éxito de esas opciones entre las poblaciones en gran medida alienadas por tales medios.
Pero, como recordaba Samir Amín en el artículo antes mencionado, el éxito de las opciones de extrema derecha reside sobre todo y en buena medida en la incapacidad de las izquierdas de proponer avances reales más allá del capitalismo actualmente existente.
Tales propuestas (antiimperialismo y decolonialidad, decrecimiento democráticamente diseñado, control democrático de los medios de producción, planificación económica, distribución de la riqueza social según el valor de uso -y las necesidades- y al margen del valor de cambio -de los precios- justicia social, solidaridad, servicios básicos de ciudadanía para todas, pacificación de nuestras relaciones…, y otras que acordemos) constituirían el cordón sanitario para deshacernos de la barbarie del Capital y de los fascistas (neofascistas, extrema derecha, fascistas 2.0,… o como se nos ocurra nominarlos) llamados a su defensa.
Rafael J. Rodríguez Marrero.
Fuerteventura, 1 de enero de 2016
(1) https://www.elviejotopo.com/topoexpress/el-retorno-del-fascismo-en-el-capitalismo-contemporaneo/