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martes, 27 de febrero de 2024 10:13h.

UNRWA - por Enrique Vega Fernández

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Antonio Aguado, coherente veterano militante socialista, recomienda este artículo

UNRWA

Enrique Vega Fernández

NUEVA TRIBUNA *

Hace unos días, Israel ha lanzado la acusación de que doce trabajadores palestinos de la agencia onusiana UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos) colaboraron con los ataques del 7 de octubre, basándose en las declaraciones y comentarios de los supervivientes de las matanzas de dicho ataque. UNRWA procede inmediatamente a la correspondiente investigación y al despido de nueve de ellos que pueden ser localizados, ya que uno al parecer murió y dos están en paradero desconocido.

UNRWA
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La UNRWA tiene en Gaza -tenía, ciento cincuenta han fallecido hasta ahora como consecuencia de los bombardeos y asaltos israelíes- unos trece mil trabajadores de los 300.000 que tiene en todos los territorios afectados por la diáspora de refugiados y desplazados procedentes de las propias Gaza y Cisjordania y de los países circundantes (Líbano, Jordania, Siria e Irak). De ellos, doce, al parecer, han colaborado en actos hostiles en apoyo de sus correligionarios bajo su exclusiva responsabilidad. No parece una proporción desmesurada como para que pueda pensarse en una complicidad, facilitación o vista gorda de la organización que les daba trabajo y a las que les unía una simple relación laboral. Una organización que lleva veinte años proporcionando asistencia humanitaria (educación, asistencia sanitaria, ayuda alimentaria y de abrigo y cobijo, microcréditos, ayuda a madres solteras, etc.) a un pueblo desarraigado, dispersado, colonizado y en régimen de apartheid.

Sin embargo, un buen número de países, que se autotitulan como la vanguardia del progreso, el desarrollo social y la defensa de los derechos humanos, no han tardado ni una semana y sin siquiera esperar los resultados de la investigación en marcha por las propias Naciones Unidas, en congelar sus aportaciones a UNRWA. Lo que, según ha informado la propia Agencia, sólo le deja capacidad financiera, es decir, de actuación (humanitaria), hasta finales de febrero de este año: un mes. El primer paso lo dio Estados Unidos, en función de su tradicional política de apoyo incondicional a Israel. Siguiéndole hasta diecisiete países (por ahora) tan significativos como Reino Unido, Alemania, Canadá, Italia, Países Bajos, Francia, Finlandia, Islandia, Rumanía, Estonia, Lituania y Letonia (todos países OTAN), Austria, Japón, Australia y Nueva Zelanda (países OTAN+) o Suiza (desconsiderando su tradicional neutralidad). La Unión Europea, como tal, España, Irlanda y Noruega han remitido su postura definitiva a las conclusiones de la investigación en marcha, manteniendo sus aportaciones hasta entonces. Mientras veinte de las más importantes oenegés humanitarias del mundo han criticado la medida a través de un comunicado conjunto o de forma individualizada.

Salta inevitablemente la pregunta de por qué precisamente ahora Israel saca a la luz esta denuncia que posiblemente, si procede de las informaciones y declaraciones de los supervivientes de las matanzas del 7 de octubre, debería ser conocida desde hace algún tiempo. Algunos tipos de razones podrían avalar la oportunidad de hacerlo en estos momentos.

Israel empieza a ser consciente de que su fin estratégico principal: expulsar de la Franja al mayor número posible de palestinos hacia el Sinaí egipcio y la diáspora mundial, empieza a no tener visos de posibilidad. Si UNRWA colapsa, las cosas cambian porque los propios gazatíes y la comunidad internacional tendrían que buscar fórmulas para impedir que la mortandad y las epidemias se generalizaran en la Franja, uno de cuyos componentes prácticamente inevitable tendría que ser algún tipo de éxodo desde Gaza y Cisjordania.

La denuncia coincide con la presentación por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia de la demanda por genocidio, que, en esta primera vista, ha aceptado la “posibilidad” de que “el genocidio” pudiera estar existiendo. Haciendo de esta “posibilidad” el pico informativo y de debate generalizados, y que aún durará un cierto tiempo, situando a Israel en el ojo del huracán y dando argumentos al cada vez mayor número de personas, instituciones y países que condenan sus actuaciones y su tipo de guerra en la Franja. Hay que desviar la presión mediática y la opinión pública hacia otros aspectos del conflicto.

Cada vez es mayor la presión que la comunidad internacional está ejerciendo para que Israel acepte la fórmula de los 'dos Estados'

Cada vez es mayor la presión que la comunidad internacional, incluyendo ya a estas alturas a sus grandes defensores hasta ahora, Estados Unidos y ámbito OTAN+, están ejerciendo para que Israel acepte la fórmula de los “dos Estados”. Fórmula que pierde gran parte de su atractivo si la UNRWA colapsa con la consiguiente consecuencia de que el pueblo palestino colapsa. ¿Otro Estado, para quién?

Hamás le está poniendo a Israel difícil la consecución de otro de sus principales objetivos estratégicos, la liberación de todos los rehenes, para cuya consecución, Israel ha propuesto un plan de dos meses de tregua en Gaza a cambio de la liberación de todos los rehenes en manos de Hamás y Yihad Islámica, cuya respuesta ha sido que el precio de todos los rehenes no puede ser dos meses de tregua, sino de un alto el fuego definitivo, porque ¿y después de esos dos meses, qué? ¿Seguir con los bombardeos, las destrucciones y las muertes? 

Asimismo, por otro lado, salta también inevitablemente la pregunta de por qué tantos países (precisamente OTAN u OTAN+) están dispuestos a dejar caer en la inanición a tantos millones de personas desfinanciando a la UNRWA, castigando a 300.000 empleados de UNRWA por el delito de doce, culpabilizando a los 13.000 que trabajan en la Franja por el hecho de que doce de ellos han priorizado su ideología sobre sus deberes laborales y humanitarios. 

 

 

* Gracias a Enrique Vega Fernández y NUEVA TRIBUNA y a la colaboración de Antonio Aguado

https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/unrwa-denuncia-israel/20240131193329222789.html#md=modulo-portada-bloque:4col-t1;mm=mobile-big

ENRIQUE VEGA FERNÁNDEZ
ENRIQUE VEGA FERNÁNDEZ
NUEVA TRIBUNA La casa de mi tía republica por al alto interés del contenido, bajo las Normas de Uso Justo de la UE
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